Primera
sede de la Orden Franciscana en la ciudad de Valladolid, el ex
convento de San Bernardino de Siena guardó celosamente
-casi durante cuatro siglos-
entre los muros del templo parroquial un par de vestigios de las
formas pioneras de evangelización utilizadas por los frailes
para "convertir" a los descendientes mayas yucatecos.
El
ex convento de San Bernardino de Siena, fundado en 1552 por la
Orden Franciscana, se ubica en el corazón del antiguo barrio
de Sisal, al sureste de la plaza principal de Valladolid.
Fué
punto de partida para las actividades franciscanas apostólicas;
en su ex convento estuvo preso el famoso pirata Lorencillos.
En
su fachada sobresale la portería con arcos de medio punto
y a los lados dos capillas; el acceso principal al templo es de
arco de medio punto y, arriba de éste, hay una ventana
coral y un escudo franciscano; rematan la sobria fachada dos espadañas.
En
su interior, lo más interesante es su retablo principal
en madera pintada en oro, y algunos nichos con esculturas; todo
adornado con motivos vegetales, de estilo barroco.
El
claustro es de dos niveles; en el pasillo de la planta baja se
encuentran resto de una vieja noria que da sobre la boca de un
cenote. En este convento, Fray Bernardino de Valladolid inició
una de las primeras obras científicas mexicanas, el "Catálogo
Botánico", con nombres en latín y castellano,
dibujos y explicación sobre las virtudes curativas, los
usos domésticos e industriales de cada planta.
Los
promotores de la que sería la primera morada de los franciscanos
en la Sultana de Oriente fueron los frailes Hernando o Fernando
de Guevara, Francisco de la Torre y Juan de Mérida. Este
último también dirigió la edificación
del claustro de Maní.