Historia
de Yucatán Valladolid, ciudad cuatro veces heroica
Por: Renán
Góngora Biachi
A
diferencia de lo acontecido en la ciudad de Mérida, en
donde por Cédula Real le fue conferido el título
de "Muy noble y muy leal", el calificativo de "Ciudad
Heroica" no tuvo un origen nobiliario ni fue decretado por
la Corona Española. Por el contrario el título tiene
su origen en un ensayo histórico: la obra de Oswaldo Baqueiro
Anduze.
Baqueiro
Anduze, destacado historiador yucateco, realizó en el tiempo
récord de seis meses y por encargo del gobernador en turno
Ernesto Novelo Torres -vallisoletano amante del terruño-
la primera obra que describe parte de la historia de Valladolid.
Esto aconteció en 1943 y fue quizá el evento cultural
más significativo de la conmemoración del cuarto
centenario de la fundación de Valladolid. Esa obra la denominó
su autor "La Ciudad Heroica". Aunque en el prólogo
no explica el autor el origen del nombre, en el contenido de la
obra se identifican los hechos que seguramente inspiraron a Baqueiro
Anduze para seleccionar tal designación.
Y
por supuesto que la calificación de este autor fue la correcta,
ya que Valladolid -hasta la presente fecha de su historia- ha
sido cuatro veces heroica. Y hablo de ese heroísmo de sus
gentes -mayas, españoles y mestizos-, que como protagonistas
de sucesos imborrables marcaron el devenir de Yucatán y
al menos en dos casos el de México.
El
primer acontecimiento que enfrentó a conquistadores y mayas
y que puso en peligro la conquista del oriente de Yucatán
fue la rebelión de Chemax de noviembre de 1546, tres años
y medio después de haberse fundado la Valladolid de Chohuac-há
y año y ocho meses después de haberse establecido
la actual Valladolid. En otoño de 1546, don Francisco de
Montejo, el Adelantado, volvió a Yucatán, entrando
por Campeche, en compañía de su esposa Doña
Beatriz de Herrera. Esto motivó que su hijo -autoridad
de Mérida- y su sobrino -autoridad militar de Valladolid-
se trasladaran a ese sitio para recibirlo.
Coincidentemente,
para esas fechas los caudillos mayas habían planeado un
levantamiento en el Oriente, que debería estallar para
la luna llena del 8 ó 9 de noviembre, fecha que correspondía
al día 5 cimil y 19 xul (muerte final) del calendario maya.
En
las "Relaciones históricas y geográficas de
la villa de Valladolid" se describe este acontecimiento de
la siguiente manera: "Y en el año de mil quinientos
y cuarenta y seis, por el mes de noviembre, fue cuando los naturales
de estas provincias de Valladolid se alzaron contra la Corona
Real y mataron a diez y ocho españoles que estaban derramados
por sus pueblos, fuera de esta villa, friendo dos hijos de Magdalena
de Cabrera en copal en el pueblo de Chemax... Y al uno de ellos
frieron vivo y en los demás españoles hicieron grandes
crueldades, sacándoles los corazones estando vivos, matando
asimismo a más de seiscientos indios del servicio de los
españoles...".
La
rebelión de Chemax tuvo como destino final Valladolid y
las crónicas dicen que sólo veinte y dos vecinos
-más los indios leales cuyo número no se consigna-
defendieron a Valladolid capitaneados por Alonso de Villanueva,
de un sitio que duró veinte días. Por vez
primera Valladolid había demostrado una actitud heroica.
Otro
acontecimiento que marcaría la casta heroica del pueblo
vallisoletano ocurrió en enero de 1847. El 1 de enero de
1846 Yucatán se proclamó por segunda vez independiente
de la república mexicana en defensa del federalismo y de
su soberanía que había sido mancillada por la actitud
centralista de Antonio López de Santa Anna. Pugnas políticas
internas entre políticos de Mérida y Campeche se
incrementaron al reconocer la legislatura yucateca (barbachanista
en su mayoría y con tendencia política del grupo
meridano) al general Santa Anna como "jefe y caudillo de
la heroica empresa de regeneración de la República".
Este triste acontecimiento trajo como consecuencia el levantamiento
armado del ayuntamiento de Campeche el 25 de octubre de 1846,
capitaneados por D. Santiago Méndez. El avance de las tropas
de Méndez hizo que a finales de diciembre estuvieran bajo
su poder las principales poblaciones. En el oriente Valladolid
era aún un bastión del movimiento barbachanista;
sin embargo, poblaciones como Tihosuco, Yaxcabá y Tixcacalcupul
estaban ya en poder de los revolucionarios.
La
plaza de Valladolid era defendida por el Teniente Coronel Venegas
y fue asediada el 11 de enero de 1847 por las tropas de D. Antonio
Trujeque, comandante de la facción revolucionaria, quien
conminó a la rendicion y que en respuesta recibió
un ataque. El 13 de enero Trujeque y sus tropas -la mayoría
integrada por indios mayas- se posesionaron del barrio de Sisal.
En ese momento se incorporaron a sus filas todos los vecinos de
los barrios. La lucha ya era desigual entre 300 hombres defensores
y 3,000 sitiadores. El sitio duró hasta el 15 de enero
cuando los defensores estaban prácticamente derrotados
y Trujeque ordenó el asalto final. Venegas fue tomado prisionero
y conducido al barrio de Sisal.
Cuando
esto sucedía los sitiadores actuaban como una turba desorganizada
que inició una obra destructiva jamás vista en la
historia de Valladolid. Una carta de un testigo presencial describe:
"Mientras ...Méndez y Venegas eran conducidos al barrio
de Sisal, la gente sitiadora que había aumentado a cerca
de tres mil indios, unidos a los vecinos de los barrios..., cayó
como un torrente sobre la plaza, trayendo abajo las puertas de
las casas... y dejando en las calles y en la misma plaza ochenta
y cuatro cadáveres de personas sacrificadas cruelmente
a balazos y a machetazos. Tres mujeres, dos niñas, dos
ancianos y un tullido fueron de este número... El espanto
y el terror fue llevado hasta seis leguas de esta ciudad, en donde
también se cometieron incendios, robos y asesinatos. El
saqueo duró ocho días... Los asesinatos no sólo
fueron horrorosos sino también bárbaros y de caníbales,
pues los cuerpos fueron arrastrados en triunfo por las calles,
quemados... El día 17, un famoso asesino llamado Bonifacio
Novelo ... pasó al barrio de Sisal donde estaba preso Venegas
y ... fue asesinado, descuartizado y arrastrado en pedazos por
las calles... Familias enteras han quedado reducidas a la más
espantosa mendicidad... La emigración de las familias es
diaria y es probable que el centro de la ciudad quede yermo...".
Este
holocausto había puesto a prueba la capacidad de sufrimiento
y estoicismo de las familias vallisoletanas. Sin embargo sólo
señalaba el preludio de una tragedia mayor: la Guerra de
Castas, en donde Valladolid mostraría nuevamente -y por
tercera ocasión- su gesta heroica.
La
Guerra de Castas se había iniciado en Valladolid con la
sentencia a muerte de Manuel Antonio Ay el 25 de julio de 1847.
El avance de los mayas fue tal, que a finales de diciembre de
ese año, el oriente de la península estaba en poder
de los sublevados.
Valladolid
fue sitiada desde el 19 de enero de 1848 y sostuvo el sitio hasta
el 14 de marzo del mismo año. En la historia de Valladolid
no ha habido otro acontecimiento que haya mostrado y generado
tanta muestra de confraternidad entre los vallisoletanos.
La
descripción de algunas escenas del sitio de Valladolid
que hace
Serapio Baqueiro son realmente impresionantes: "Una viva
y simultánea gritería, al mismo tiempo que un fuego
sostenido entre unos y otros, en disputa de las calles principales
y de la plaza del barrio de Santa Ana; un enjambre de niños,
ancianos y mujeres dirigiéndose a la parroquia, en medio
de una lluvia de balas que se estrellaban contra el atrio... A
las oraciones de la noche, la ciudad estaba iluminada con fogatas,
todas las alturas estaban ocupadas y abiertas las puertas del
templo, en donde también ardían innumerables candelas.
Veíase en el púlpito al Vicario D. Manuel Antonio
Sierra y O'Reilly predicando a la inmensa multitud... e implorando
con ellos el auxilio divino".
Valladolid
no resistió el sitio y D. Agustín León, comandante
de la guarnición, ordenó la evacuación de
la ciudad, que ocurrió el 14 de marzo, rumbo a Espita,
por el camino de Popolá. Una columna estimada en 10,000
personas y más de cien carruajes. Este éxodo sería
de funestas consecuencias, ya que los mayas atacaron la columna,
produciendo un sinnúmero de bajas, sufriendo principalmente
los ancianos, niños y heridos. Tres días duró
el penoso tránsito de las familias vallisoletanas hacia
Espita. Este golpe a Valladolid y los nueve meses de abandono
-Valladolid fue recuperada el 24 de diciembre de 1848- ocasionaron
un impacto en su población y economía, cuyas consecuencias
aún se pueden detectar.
El
cuarto acontecimiento que otorga a Valladolid el adjetivo de Ciudad
Heroica fue el episodio que D. Carlos R. Menéndez bautizó
como "La Primera Chispa de la Revolución Mexicana"
y que ocurrió el 4 de junio de 1910. Este movimiento social
contra la tiranía de Porfirio Díaz y como parte
del movimiento antirreeleccionista que se gestaba en Yucatán,
fue reprimido a solamente una semana de su inicio y trajo como
consecuencia la aplicación de la pena capital a los líderes
Maximiliano R. Bonilla, Atilano Albertos y José Kantún,
y cárcel y persecución a los demás participantes.
Las bajas de los revolucionarios nunca fueron reportadas, aunque
se estima que
fueron más de cien muertos a manos de las tropas gobiernistas.
Estos
cuatro hechos históricos son de suficiente peso para considerar
a Valladolid como ciudad heroica. Sin embargo la divisa que ostenta
en su escudo tiene una historia más reciente.
Valladolid
fue elevada al rango de ciudad el 13 de diciembre de 1823 por
decreto del Congreso Constituyente del Estado. El decreto señalaba
que "El gobierno expedirá el título y designará
la divisa o escudo correspondiente". El escudo de la ciudad
fue realizado 150 años después por iniciativa del
Sr. Juan H. Alcocer Rosado, alcalde de la ciudad en esas fechas.
El escudo tiene la divisa "Ciudad Heroica" y en 1994
el Instituto Cultural Valladolid, A.C., solicitó al Ayuntamiento
de Valladolid que el Congreso del Estado ratificara, comoefectivamente
se hizo, el título de "Ciudad Heroica", para
así corregir una laguna histórica.- Dr. R.A.G.B.-
Mérida, Yucatán, julio de 1997.