El
Lic. D. Delio Moreno Cantón, hijo del coronel Carlos
Moreno Navarrete y de Da. Rita Cantón, vio los primeros
rayos de luz en la siempre hermosa ciudad de Valladolid.
Desde
muy pequeño demostró ser muy perspicaz. Estudió
las
primeras letras en el "Liceo Hidalgo" de la vallisoletana
ciudad.
Fue el niño Delio distinguido y muy querido de sus maestros
los
hermanos D. Antonio y D. Rodolfo Menéndez de la Peña,
siendo D.
Rodolfo quien le inculcó el amor al periodismo, que fructificó
en
el hombre de letras que fue toda su vida.
Aun muy pequeño creó un periódico manuscrito
escolar al que llamó "Luz y Progreso", primitivo
periodiquito infantil que con sólo su nombre anunciaba
lo que en otrora llegaría a ser el joven Delio.
Percatándose
sus padres, don Carlos y doña Rita, de sus
relevantes cualidades, decidieron enviarlo a continuar sus estudios
en el internado del Colegio Católico de San Ildefonso
en la ciudad
de Mérida. Allí, con sus dotes de brillante estudiante,
confirmó
sus atributos de periodista, granjeándose el cariño
y el respeto de
maestros y condiscípulos.
El
joven Delio era por naturaleza inquieto y retozón, gustaba
de
la travesura, el buen humor y la burla fina y, por supuesto,
en el
ambiente escolar pronto se hizo popular. Era en aquel entonces
rector del Colegio monseñor Norberto Domínguez,
quien con la
palabra "muxub" se dirigía a todos sus alumnos.
Con el sabor de la
aventura normal en cualquier muchacho de su edad, a Delio le
agradaba el peligro de las escapatorias furtivas a las calles
de la
ciudad.
Narraba
el señor padre del Lic. José Esquivel Pren una
anécdota
tan graciosa que por lo mismo, me permito transcribir:
"Hubo de darse cuenta Monseñor Domínguez
de una de las
escapatorias del estudiante y dispuesto a esperar pacientemente
su
regreso, sentose en un frailuno sitial frente a un gran cuadro
al
óleo de la Virgen María. Cuál no sería
la sorpresa de Delio al
retornar sigilosamente, cuando se dio de cara con la imponente
y
severa figura del sacerdote; pero, reponiéndose del sobresalto
y
confiado de su fecunda imaginación, se dispuso a inventar
la
inevitable explicación.
-¿De dónde vienes, "muxub"? -le preguntó
Monseñor.
-De... de dar un paseo por ahí.
-¡Ajá! ¿Y quién te dio permiso?
-La Virgen -repuso Delio, volviéndose hacia la imagen.
-A ver, a ver, ¿cómo fue eso?
-Pues... tenía ganas de salir un rato, y como usted estaba
durmiendo la siesta no quise interrumpir su sueño y resolví
pedirle
permiso a la Virgen, seguro de que su autoridad es más
o menos
equivalente a la de usted; y vine y le dije: "Señora,
¿me da usted
permiso para salir a la calle? Le prometo que no me tardo".
-¿Y qué te contestó? -interrogó
el padre, con sonrisa socarrona.
-Nada; pero como usted dice siempre que "el que calla,
otorga",
entendí que me otorgaba el permiso y... esa es la verdad.
-Muy bien, muy bien "muxub". Vamos a ver qué
dice ahora la
Virgen -dijo el severo rector, y encarándose a la imagen
le
preguntó: Señora, ¿no es verdad que este
jovencito faltó al
reglamento del Colegio? ¿No es verdad que debe recibir
el condigno
castigo? ¿Os parece justo que lo encerremos en el calabozo?
Y
añadió, dirigiéndose a Delio: ¿Lo
ves? No me contesta, y como "el
que calla otorga"...
Esa noche durmió Delio en el calabozo escolar.
Estudió
don Delio Moreno Cantón Filosofía y Letras, fue
poeta y
dramaturgo, fue quien en el año de 1902 trajo a Mérida
la primera
rotativa "Scott" de planas cilíndricas y los
dos primeros linotipos
para la "Revista de Mérida". Posteriormente
incursionaría en la
política del Estado y llegó a ser candidato a
la gubernatura.