Las celebraciones
en honor de la Virgen de la Candelaria
Las
celebraciones en honor a la Virgen María, en su advocación
de la Candelaria, no tendrían sentido si no nos percatamos
de la presentación que hace del Niño Dios, al cual
lleva en su brazo derecho, y en cuyo entorno giran diversas fiestas
religiosas.
En
las celebraciones de la Candelaria se venera a la Madre de Dios
pero el acontecimiento real es el de la presentación del
Niño Dios a la Iglesia.
La
fiesta se puede entender como la continuación de las celebraciones
religiosas que giran en torno al Salvador y que incluyen la Natividad,
la Epifanía o fiesta de Reyes y de la Candelaria que también
confirman la presencia de Jesús como Luz del mundo .
Las
celebraciones deben aprovecharse para promover más la unidad
comunitaria y familiar, y servir para fortalecer más la
fe en Dios y en la manifestación de nuestro amor a María,
como intercesora.
La
devoción a la Virgen de la Candelaria data de la época
de la Colonia, cuando fue edificado el templo.
Sin
embargo, las festividades en su honor, de acuerdo con la tradición
oral, se iniciaron en agradecimiento a un milagro que le concedió
a una madre de ese suburbio al sanarle a una hija desahuciada.
Aunque
se dice que la familia agradecida inició la celebración
de
novenarios en su honor, con el paso del tiempo la celebración
se convirtió tan popular que terminó en una feria,
similar a las que se hacían en otros barrios de la localidad
en honor al Divino Redentor, San Bernardino de Siena, San Juan,
Santa Ana y Santa Lucía.
En
vista de que las celebraciones en honor de la virgen de la Candelaria
coincidían con la fecha de retorno de los chicleros que
trabajaban en el Territorio de Quintana Roo, las cosechas de miel
y otros productos agropecuarios, decenas de comerciantes llegaban
a la ciudad y participaban en los festejos en honor a la Virgen
de la Candelaria, a la cual se le atribuyen numerosos milagros.
Con
el paso del tiempo, la fiesta religiosa se convirtió en
una feria popular muy importante y fue superando en devotos a
las otras ferias de barrio, algunas de las cuales aún se
realizan, aunque no con la misma intensidad que la de la Candelaria.
Incluso,
el patrono de la ciudad, San Servasio, no tenía ninguna
celebración, hasta hace dos años, cuando el padre
Trujillo Sélem instituyó la que se celebra en el
mes de mayo.
Un
dato importante indica que hasta hace tres o cuatro décadas
eran traídas a esta ciudad las imágenes de la Virgen
de la Candelaria de Ticuch y Chikindzonot, durante los festejos
religiosos.
Esa
tradición se perdió por motivos que hasta ahora
se ignoran, aunque el traslado de imágenes para presidir
celebraciones continúa en la región en algunos pueblos
como Dzitnup, Tekom, Tixcacalcupul, Cuncunul y Uayma, cuyos patronos
visitan otras comunidades cuando se hacen las festividades correspondientes.
El
crecimiento de la feria en honor a la Virgen de la Candelaria
fue muy grande en las últimas décadas, al grado
de que los fiesteros llegaron a ocupar importantes arterias del
centro de la ciudad, causando deterioros en el Centro Histórico.
Por
ese motivo, la fiesta se trasladó, hace seis años,
al lienzo charro "Los Gavilanes", un lugar distante
del suburbio que le dio su origen.
La
devoción a la Virgen de la Candelaria continúa y
cada año es mayor el número de fieles que participan
en sus festividades, ya que distintos grupos parroquiales se organizan
para realizar rosarios, rezos y distintas celebraciones en su
honor.
En
la ciudad hay dos cuerpos completos de la Virgen de la Candelaria,
uno que ocupa el nicho central superior del altar de la iglesia
del suburbio y que se baja y coloca frente al altar principal
durante las celebraciones.
Otro,
se ubicaba en el camarín, donde los fieles solían
subir para prenderle velas y "sahumarla".
En
los últimos años, la Virgen del camarín es
"bajada" a un anexo de la iglesia de la Candelaria,
donde se instalan los candelabros para quemar velas y los fieles
hacen filas para venerarla de cerca.
El
templo católico permanece abierto toda la noche y la afluencia
de peregrinos suele ser constante.
En
el Oriente del Estado, sólo la devoción a los Reyes
de Tizimín atrae a mayor número de devotos que la
Virgen de la Candelaria de Valladolid.