Hacia
el costado poniente del Anexo Norte, se encuentran un callejón formado
por el basamento sobre el cual desplanta el edificio Oriente del Cuadrángulo
de las Monjas, y el del edificio Norte, que forma parte del mismo cuadrángulo.
ANTECEDENTES.
Al
parecer, una de las pocas intervenciones que se han realizado en este edificio
se remonta a 1973 y 1974, cuando se efectuaron labores de instalación de
cablería para el espectáculo de luz y sonido.
Los
trabajos consistieron en la liberación y consolidación de la periferia
de los anexos norte y sur, incluyendo el pasillo que se encuentra en el extremo
poniente de dicho edificio.
Precisamente
a través de este pasillo se realizaron excavaciones para alojar la cablería,
que sería prolongada hasta el Templo del Adivino (Konieczna y Mayer 1976).
Otra
de las intervenciones registradas en el Anexo Norte se llevó al cabo en
1989, bajo la dirección del Arqlgo. Ricardo Velázquez. En esa oportunidad,
los trabajos estuvieron orientados a la reestructuración del dintel que
comunica ambos recintos, a fin de detener el constante desplome de los elementos
arquitectónicos de la bóveda del cuarto poniente.
Además
de la restauración del dintel se procedió a la reintegración
de las piedras bota que se desplomaron. Al parecer, esta reestructuración
incluyó la integración de un dintel de concreto oculto, sobre el
cual se reincorporaron los dinteles originales de madera. De este modo, las acciones
de conservación urgente que se emprendieron en este sector del Anexo Norte,
se hacen necesarias diez años después.
ARQUITECTURA
Se
trata de dos pares de cuartos separados por un pasaje abovedado que denota las
modificaciones que experimentó el edificio a través del tiempo.
Este arreglo arquitectónico descansa sobre un basamento con cinco hiladas
de escalones en el lado oriente, que sirvieron como único acceso.
En
la actualidad, las bóvedas de los cuartos del Anexo Sur se encuentran en
malas condiciones; desplomadas, aún conservan su orden de caída
original, al igual que el desplante de los paramentos en todo el perímetro
de los cuartos.
Hacia
el sur, también se encuentran, in situ, segmentos de la moldura media y
de los tímpanos.
A
simple vista se puede apreciar que los paramentos del Anexo Sur fueron construidos
con piedras en forma de lajas bien cortadas y que están dispuestas en traslape,
para consolidar la estructura.
Estas piedras cubren el muro sin contener el núcleo
que refuerza los sillares de los paramentos que caracterizan a la arquitectura
del Puuc.
El
Anexo Sur es un híbrido arquitectónico con un sistema poco común
en el sitio, con una bóveda construida de piedra de bota.
Al
parecer, el estilo de la construcción está relacionado con algunas
estructuras del período Clásico, ubicadas en la región transicional
Chenes-Puuc (Andrews 1999).
Las
características arquitectónicas del Anexo Sur nos hacen suponer
que fue edificado a principio del Clásico Tardío (750-950 d C.),
incluso antes.
Cada
uno de los cuatro aposentos que integran el conjunto mide 18 metros de largo por
5 de ancho y están comunicados entre sí con accesos intermedios,
además de una entrada principal que mira al oriente.
El
anexo norte, por su parte, tiene paramentos construidos con sillares que recubren
su núcleo, sobre los cuales se desplanta la amplia bóveda formada
con piedras bota, que poseen una larga espiga que las
sostiene.
El
friso es liso y guarda proporción con el paramento.
De
acuerdo con su sistema constructivo, el Anexo Norte habría sido edificado
más tardíamente que el del Sur.
Entre
los materiales recuperados en 1993, en las inmediaciones del conjunto, destacan
materiales cerámicos del tipo Naranja Fino y Plomizo, incluyendo materiales
del Complejo Sotuta que corresponden al Clásico Terminal (950-1150 d. C.).
así como esculturas de Ehecatl, (Konieczna y Mayer 1996).
DETERIORO
RECIENTE.
La
bóveda oriente de la crujía que integra el Anexo Norte se encuentra
desplomada pero aún conserva su orden de caída original; incluso,
en la parte superior del derrumbe aún se observan rasgos de la decoración
que tenía el friso.
En
el extremo norte, los cuartos del ala sur conservan el tímpano
de cada cuarto, así como un pequeño sector de los intrados y del
extrados (una especie de molduras) de cada una de las bóvedas. Sin embargo,
parte del intrados del cuarto oriente se desplomó debido al exceso de humedad
propiciado por el huracán Keith, lo cual se reportó
oportunamente.
Otra
de las edificaciones es el Pasaje Abovedado, que mide 10 metros de largo por 3
de ancho. En el lado poniente, un muro cubre todo el pasaje, con una saliente
a manera de repisa que, al parecer, funcionó como altar.
En
el piso aún se puede apreciar un canal de desagüe por donde circula
el líquido proveniente del techo y del Edificio Oriente de las Monjas,
conduciéndolo del costado poniente hacia el lado oriente o hacia la Plaza
Norte.
La
bóveda oriente de la crujía que integra el Anexo Norte se encuentra
desplomada, aunque también conserva el orden de caída original.
En
la parte superior del derrumbe aún se observa parte de los tímpanos.
El
cuarto posterior aún se encuentran en pie, pero en muy malas condiciones
de conservación.
Este
cuarto también ha propiciado la elaboración de la propuesta con
un plan de intervención para salvar esta construcción.
INTERVENCIONES:
En
el presente diagnóstico sólo se consideran acciones de conservación
de carácter urgente tales como; resanes, limpieza, consolidación,
impermeabilización, desmantelamiento y reintegración en algunos
sectores como el techo, molduras superior y tímpanos, así como recubrimientos
de muros.
Estas
labores no implican la remoción de los derrumbes de los cuartos desplomados
de ambos Anexos. José Huchim Herrera, Centro INAH-Yucatán.