1
muñequito de porcelana
¿Cómo
la preparamos?
Con
las manos o utilizando un tenedor, se desbarata la levadura
en 1/4 de harina, agregándole poco a poco 1/2 taza de
leche tibia. Cuando estén bien incorporados los ingredientes
se amasan poco a poco y se dejan reposar en forma de bola, hasta
que la masa crezca el doble de su tamaño.
Con
el kilo de harina se forma una fuente sobre la mesa. En el centro
se ponen todos los ingredientes y se van amasando empezando
por los del centro y tomando poco a poco la harina de la fuente
hasta que se incorpora toda. Cuando la masa que contiene la
levadura ha subido al doble de su tamaño, se mezcla con
esta otra maza, integrándolas perfectamente, hasta el
punto que se desprendan de las manos con toda facilidad.
Con
una raspa se quita la masa que se va quedando pegada en la mesa,
para integrarla también. Entonces se vacía la
masa en un recipiente hondo, engrasado. Se tapa con una servilleta
y se espera hasta que suba nuevamente hasta el doble de su tamaño.
Hay que tener en cuenta que la masa tarda aproximadamente dos
horas en duplicar su tamaño y es necesario que lo haga
tres veces, antes de poder meterla al horno.
Cuando
la masa ya dobló su tamaño por segunda vez, se
vacía sobre la mesa y se hace una tira con ella. En medio
se le pone si se desea, algunas frutas cubiertas en trozos.
Sino, solamente el muñeco de porcelana, al azar. Se enrolla
la tira metiendo una punta en la otra. Se pone sobre una lámina
engrasada y enharinada con la unión hacia abajo. Se le
da la forma de rosca, dejando bastante espacio entre la misma
y la orilla de la lámina, pues todavía va a doblar
su tamaño una vez más. Mientras tanto se enciende
el horno para mantener una temperatura agradable en la cocina,
hasta que termine de esponjarse la masa.
Cuando
la masa dobla su tamaño por tercera vez, se decora con
las frutas cubiertas, se barniza con huevo batido y se le pone
el azúcar. Se mete al horno por 20 minutos y después
se deja enfriar.