Epifanía
ante los Reyes magos
La
manifestación del Señor
Epifanía
significa "manifestación". Jesús se da
a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes
momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías
tres eventos:
1.
Su Epifanía ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12)
2.
Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán
3.
Su Epifanía a Sus discípulos y comienzo de Su vida
pública con el milagro en Caná.
La
Epifanía que mas celebramos en la temporada de Navidad
es la primera. Los Reyes Magos
Mientras
en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación
como la venida de la carne y manifestación de la divinidad;
en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de
Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La
celebración gira en torno a la adoración a la que
fue sujeto el Niño Jesús por parte de un grupo de
magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo
pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.
De
acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona
a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes
de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por
su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre
y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener
un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son
magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso,
oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se
nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar.
Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla,
la capital cristiana mas importante en Oriente; luego fueron trasladados
a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados
a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros
días.
El
hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde
a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron
al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando
en cuenta que "lo que hiciereis con uno de estos pequeños,
a mi me lo hacéis" (Mt. 25, 40); a los niños
haciéndoles vivir hermosa y delicadamente la fantasía
del acontecimiento y a los mayores como muestra de amor y fe a
Cristo recién nacido.