Los
Reyes Magos, una tradición aún arraigada
Autor:Por
Sergio SARMIENTO
La
tradición no significa que los vivos están muertos,
significa que los muertos están vivos Harold
MacMillan.
En
nuestro país, los niños ricos reciben sus regalos
navideños de Santa Claus, una figura nórdica introducida
en México por vía de los Estados Unidos. Los niños
pobres, en cambio, reciben los suyos cuando los tienen
del Niño Dios en la mañana de Navidad o de los Reyes
Magos, el 6 de enero.
La
tradición de los Reyes Magos procede de una sola y muy
breve mención en los Evangelios. Mateo (2, 1-12) habla
de unos peregrinos del oriente que llegaron a Judea guiados por
una estrella, para adorar a Jesús recién nacido
y que fueron recibidos en Jerusalén por el rey Herodes
I, quien se interesó por saber quién era y dónde
se encontraba ese rey de los judíos que buscaban
los extranjeros. Mateo hablaba simplemente de peregrinos, pero
con el tiempo esa visión se fue enriqueciendo. Los peregrinos
pasaron a ser magos, o sea sabios, y más
tarde reyes. Esta última transformación fue al parecer
producto de un intento por adaptar el nacimiento de Jesús
a la profecía de un salmo (72, 11) que señalaba
que todos los reyes caerán frente a él.
Por
otra parte, Mateo no precisa cuántos eran los peregrinos:
la
tradición oriental original señalaba 12, pero en
occidente el número se redujo definitivamente a tres.
Según
la Encyclopaedia Britannica, en el siglo VIII surgió una
crónica, Excerpta latina barbari, que le daba
por primera vez nombre a los sabios orientales: Bithisarea, Melichior
y Gathaspa. Con el tiempo los nombres se occidentalizaron y se
convirtieron en Baltazar, a quien la tradición posterior
identificó como rey de Arabia; Melchor, convertido en rey
de Persia, y Gaspar, que pasó a ser rey de la India.
A
pesar de la escasa documentación histórica sobre
los Reyes Magos, y sobre su real identidad, su presencia en la
tradición cristiana
especialmente en la ortodoxa y en la católica
es muy poderosa.
La
catedral alemana de Colonia, magnífico monumento arquitectónico
construido en el Medievo, de hecho dedicada a la veneración
de estos santos sabios. Supuestamente, en esa catedral se encuentran
los restos mortales de los Reyes Magos, los que fueron llevados
de Constantinopla a Milán en el siglo V y de ahí,
en el siglo XII, a Colonia.
Para
la tradición cristiana original era muy importante que
los peregrinos descritos por Mateo hubiesen llegado del Oriente.
Esto subrayaba la universalidad del culto a Jesús en un
momento en que el cristianismo se veía como una simple
secta del judaísmo.
Los
sabios, nos señala Mateo, presentaron oro, incienso y mirra
como un homenaje a Jesús. Con el tiempo estos presentes
se convertirían en una tradición de regalos de juguetes,
en la Epifanía del 6 de enero, que harían las delicias
de los niños en buena parte del mundo.
Esta
tradición se limita, en buena medida, a los países
católicos y ortodoxos. En las naciones protestantes el
intercambio de regalos tiene lugar en Navidad. De ahí que,
nuestras clases medias y altas, influidas por la vida en los Estados
Unidos, hayan adoptado la costumbre de dar regalos a los niños
en Navidad, a veces sin abandonar completamente la tradición
de los Reyes Magos.
Sin
embargo, en los sectores más pobres de la población
mexicana, donde se mantienen con más fuerza las tradiciones
católicas, los dadores de regalos son por antonomasia los
Santos Reyes.
Es
la gente, por supuesto, la que definirá qué tradiciones
se
conservan y cuáles se pierden. No vale la pena imponer
falsos moralismos o tratar de sostener tradiciones que se desvanecen
por sí solas.
Hay
gente que me dice que los Santos Reyes están en retirada
mientras que Santa Claus avanza incontenible. La gente del pueblo,
que se identifica con los sabios de oriente, no puede dejar de
aspirar a la celebración navideña, ya que la percibe
como más moderna. El deseo de lograr un progreso social
influiría así en la creciente predilección
por Santa Claus. La televisión, con su enorme influencia
y sus intereses comerciales, apoyaría de alguna manera
esta tendencia.
Pero
basta con salir hoy por la noche a la Alameda capitalina y ver
a los miles y miles de mexicanos de escasos recursos que se reúnen
ahí en recuerdo de los Reyes Magos y en busca de juguetes
para sus hijos para quedar convencido de que esta tradición
no está en vías de perderse. El festejo de los Reyes
Magos tiene un sentido popular en nuestro país, que está
en buena medida ausente de la celebración más comercial
en que hemos convertido el festejo navideño con su jocoso
protagonista nórdico. Quizá en ello radica finalmente
su fuerza.
TABASCO
El Partido de la Revolución Democrática denunció
penalmente a Enrique Priego Oropeza por usurpación de funciones
como gobernador interino de Tabasco. La verdadera solución
a la crisis de ese estado, sin embargo, no se dará en los
tribunales sino en la Secretaría de Gobernación,
cuando los partidos políticos se pongan de acuerdo en un
gobernador interino. S.S. México, D.F., a 4
de enero de 2001.