Publicación
del sábado 21 de noviembre de 1998
El
caudillismo es culpable de que no se lograsen muchas
metas de la Revolución
Contrario a lo que algunos suponen,
ese fenómeno es un punto
negativo de la historia de la nación, pues el pueblo cae en
una relación "muy cercana a la esclavitud", afirma
un especialista.-
Un poder que no respeta a la democracia
Notimex
A pesar de haber fallado en
las expectativas de la gente que participó en ella, la
Revolución Mexicana
es la más grande herencia de valor social participativo
con la que cuenta el país, de la cual debemos aprender
en la actualidad
para no volver a caer en el mismo error que la originó, afirmó Enrique Semo, catedrático de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM).
Semo, doctor Honoris Causa por la Benémerita Universidad
de Puebla, agregó
que si a la Revolución Mexicana se le juzga en torno
a los beneficios que produjo después de su culminación,
"es indudable
que cambió muchas cosas".
Y es que, según Semo, una característica de la Revolución
-al igual que otras
en el mundo- es el hecho de que la gente que
participa tiene "expectativas de cambio mayores que
las brindadas por
esos movimientos. Entonces, si se va a juzgar la revolución de
acuerdo con las esperanzas de la gente que participó el
veredicto, sería
de fracaso".
Si se le ve por otro enfoque, añadió, la Revolución proporcionó una redistribución de la riqueza a través de la repartición
de la tierra, con
lo cual se mejoraron las condiciones de vida del
campesinado, que constituía el 85% de la población.
En entrevista, el investigador visitante de las universidades
de Chicago, Boston
y Berlín señaló al caudillismo como uno de los
principales responsables de que muchos objetivos de la
revolución no se
hayan cumplido.
El caudillismo, explicó, arranca en México desde 1810 y
ha surgido siempre
que se ha debilitado el Estado central en el país,
pero, contrario a lo que se supone, dijo, es un fenómeno
"negativo" de
la historia de la nación, pues la relación del pueblo con
respecto al caudillo "es muy cercana a la esclavitud".
"Al caudillo se le otorga una dosis de poder muy grande,
no limitada por los
marcos democráticos, ni regulada por algún otro
enfoque", agregó.
Por esa razón, aseveró el especialista, estamos a tiempo
de que en la actualidad el pueblo mexicano no vuelva a caer en el
mismo error, de transformar
organismos políticos en semilleros de
caudillos, como ocurrió antes de la Revolución Mexicana.
Según Enrique Semo, la revolución de 1910 transformó el
Partido Liberal -en donde militaban los hermanos Flores Magón-, de
una institución política
moderna, a un semillero de caudillos.
Al ser cuestionado sobre la vigencia de la Revolución Mexicana
a 88 años de su inicio,
Semo comentó que ésta ha desaparecido del
discurso político, pero aún vive en el pueblo, "pues
cada vez que este
último quiere cambiar su realidad, recurre a aquellos personajes que protagonizaron la lucha armada de 1910, como
ocurre hoy con el
movimiento zapatista".
Por otra parte, ante la pregunta de ¿cuál fue el
principal error de
uno de los más ambiciosos proyectos de país como fue el
porfiriato?, el autor de "Historia del capitalismo"
y "Crónica de un
derrumbe" sostuvo que, al igual que en el "salinato"
o el período promovido
por lo borbones, fue que se afectaron los
intereses de los sectores más pobres.
"Cuando
uno reforma, no lo puede hacer a costa del pueblo
trabajador, sin conservar ciertos límites y sin tener en
mente los intereses
de los sectores más pobres, los cuales al ser vulnerados
rompieron con la autoridad", concluyó.