El
malecón de Progreso, una avenida con intensa vida
"Hace
cinco años, el malecón progeseño estaba
devaluado: sólo tenía vida
en los períodos vacacionales y durante nueve meses quedaba
desierto. Sin embargo, ahora se ha convertido en un gran balneario
popular y es frecuentado todo el año.."

El
entrevistado, conocido en el puerto con el sobrenombre de Yoyo,
pasó una dura prueba en febrero del año ppdo., cuando
un incendio destruyó su restaurante.
Le
Saint Bonnet ocupa un terreno que durante muchos años permaneció
baldío. El restaurante funciona de 8 horas a 2 de la madrugada
y ofrece servicio de desayunos, almuerzos y cenas.
En
esa misma esquina se encuentra La Tarraya, pescadería
para atender al paseante con precios accesibles, y, siguiendo
por la avenida del malecón, está el Viejo
y el Mar, también propiedad de Vargas Rivero.
También
quedaron atrás los días en los cuales el malecón
era una zona de cantinas y las familias no se atrevían
a pasar por allí por temor a que les faltaran al respeto
sostiene.

Ahora,
agrega, las playas y la avenida del malecón tienen una
buena imagen a la cual contribuyeron las autoridades con la construcción
de palapas y la preocupación constante por la limpieza
de la zona.
La
afluencia de personas que visitan el puerto, indica, alentó
a los inversionistas a mejorar sus instalaciones y la atención
a los clientes, con lo que se consolida el carácter de
la región como destino turístico.
Una
muestra de este interés es que en los últimos cinco
años se han abierto otros restaurantes, como Flamingos,
Shark, Marinos, Casablanca,
Marea, Cholos, Shamir, Carabela,
Pelícanos, Capitán Marisco,
Las Velas y Sol y Mar, además de
la discoteca Scandor, en la vía del malecón.
Además,
ahora los restaurantes han extendido sus servicios a la playa
y ampliaron su oferta con la renta de motos acuáticas,
bananas y sillas para descansar.
Ideas
para mejorar
El entrevistado opina que para que el malecón recupere
la imagen que tenía antes de ser azotado por el huracán
Gilberto es necesario sembrar palmeras.
Estoy
seguro de que, como yo, los restauranteros y hoteleros estarían
en la mejor disposición para colaborar con las autoridades
municipales aportando recursos para reforestar las playas apunta.
Algunos servicios que hacen falta son sanitarios, vestidores
y regaderas, que podrían ser concesionados a la iniciativa
privada.
En
el restaurante El pez de oro se presta el servicio
de regaderas y vestidores y hay planes para construir otra área
con esos servicios para atender a los paseantes que llegarán
en el periodo vacacional de verano.
También
es importante solucionar el problema de los vendedores ambulantes,
ya que, especialmente los domingos, son cerca de 500 los que asedian
a quienes visitan las playas.
Otra
sugerencia es que se instruya a policías turísticos
bilingües para que brinden orientación a los turistas
extranjeros que vienen al puerto concluye.