El
Parque de la Independencia
La
heroica defensa de México ante la invasión francesa
de 1862, al mando del Gral. Ignacio Zaragoza, motivó que
el parque principal de la ciudad de Progreso,fuera nombrado inicialmente
"Zaragoza".
El
parque, ubicado en el corazón del puerto, fue inaugurado
37 años después de la memorable batalla. Este espacio
de descanso y esparcimiento, tan necesario para la integración
de la traza urbana de la bella y culta ciudad y puerto de Progreso
de Castro, se inauguró el 1 de febrero de 1899.
Para
su ubicación, los planificadores escogieron el sitio que
habría de ser el centro cívico y religioso de la
ciudad determinando, con la figura de un rectángulo, las
directrices que seguirían las demás manzanas perimetrales,
hasta conformar la cuadrícula renacentista que como norma
sirvió a la mayoría de la ciudades del Nuevo Mundo.
El
centro recreativo, de citas y tertulias, habría de cambiar
su nombre posteriormente por el de Plaza de la Independencia,
aunque casi para todos los porteños -por nacimiento o por
adopción- el acogedor zócalo es conocido como parque
Hidalgo o llanamente como "El parque", o parque principal.
En
ese entonces tocó el privilegio a D. Antonio Patrón
Lizama inaugurar con emotivo discurso la obra construida durante
el gobierno del general Francisco Cantón. Según
las crónicas de aquella época, el acto estuvo amenizado
por la Banda de Música del Estado, celebrándose
asimismo un suntuoso baile en la residencia de D.Fermín
Domingo con la presencia de las más altas autoridades del
Estado, acto simultáneo con un ameno baile popular en los
portales del Palacio Municipal. El nuevo parque se mostraba radiante
a la luz de alegres ornamentos y arbotantes iluminados a base
de gas morado.
La
construcción de esa zona de recreo había sido iniciada
dos años antes, teniendo un costo total de seis mil pesos,
siguiendo los trazos del plano elaborado por el ingeniero D. Manuel
G. Cantón, siendo jefe político en ese entonces
D. Justo R. Acevedo.
El
sitio, contaba con cuarenta y ocho bancas de hierro fundidas en
Monterrey. Amplia variedad de plantas de jardín completaban
los espacios triangulares que dejaba la explanada rectangular
central, cuyos ángulos formaban diagonal con el perímetro
enverjado. En el centro de la explanada lucía una hermosa
fuente y unas estatuas de bronce soportaban los faroles en los
accesos.
En
la segunda década del siglo XX el parque lucía ya
frondosos árboles que permitían la tan ansiada sombra
para el descanso del transeúnte, quien encontraba bajo
sus ramas refugio en su andar o mientras aguardaba el arribo periódico
del pintoresco tranvía urbano de tracción animal,
cuyo paradero se localizaba en el costado norte del parque.
El
costado poniente del lugar fue sitio de reunión de estudiosos
e intelectuales, ya que enfrente se encontraba la biblioteca municipal
"Eligio Ancona", a la cual iban tanto lectores eventuales
como asiduos jóvenes en edad escolar.
La
biblioteca, ocupó diferentes sitios del Palacio Municipal,
fue fundada a iniciativa del alcalde D. José Gabriel Escalante,
llevando desde entonces el nombre del ilustre yucateco.
Su
primer administrador fue D. Diódoro Domingo B., quien promovió
diversas donaciones, consiguiendo así importante acervo
con volúmenes de diversas partes del país, entre
ellos el libro "El triunfo de la verdad en favor de El Progreso",
escrito por D. Juan Miguel Castro, fundador de la ciudad, y una
importante colección del periódico "El horizonte",
de creación porteña.
El
lugar ha sido testigo de privilegio del devenir histórico
del puerto, aun antes de haberse construido el parque, ya que
su superficie fue utilizada anteriormente como campo de béisbol,
a partir del 5 de febrero de 1893, fecha en que se celebró
el primer partido oficial de este deporte.
Se
cuenta que cuando los rayos del sol eran muy intensos, los partidos
se suspendían hasta que las condiciones mejoraran, efectúandose
mientras tanto amistosos convivios entre los equipos contrincantes.
Cuando por fin concluían los encuentros, se celebraban
almuerzos, por lo general en el domicilio de algún pudiente
fanático de la localidad, si el triunfo favorecía
a los anfitriones, o en un sitio llamado "La estrella de
oro", en caso contrario.
La
música de las bandas municipales, asegura, ha sido un factor
de gran relevancia dentro del ambiente cultural que ha rodeado
al parque, incluso desde antes que éste se conformara arquitectónicamente
como tal.
La
primera banda actuó el 12 de octubre de 1875, durante la
inauguración de la primera capilla del puerto, durante
solemne ceremonia que encabezó el obispo Mons. Leandro
Rodríguez de la Gala, en el costado oriente de lo que posteriormente
sería el parque.
Este
singular grupo musical era dirigido por el maestro D.Wenceslao
Encalada y contaba con poco más de una veintena de ejecutantes.
En 1872, dado el auge y la aceptación de estos conciertos,
D. Wenceslao decidió abrir una escuela de música.
Sus integrantes ensayaban en los portales con el objetivo de conformar
en un futuro una banda municipal, lo que se logró bajo
la dirección del entonces joven músico D. Luciano
Basto.
Bajo
la dirección de D. Victoriano Martí, se integró
también una banda filarmónica, que debutó
el 5 de mayo de 1899, en conmemoración de la gloriosa gesta
del Gral. Zaragoza.
En
esa misma ocasión, la orquesta de Martí interpretó
un paso doble llamado "Saludo a Progreso". Indica que
entre los edificios que conforman y caracterizan el entorno del
parque, destacan la torre municipal, donde se encuentra instalado
el reloj público que fue donado por D. Rafael de Regil,
obra que se comenzó a construir en 1896, durante la gestión
del Sr. José Gabriel Escalante, efectuada según
los planos del Ing. Olegario G. Cantón, con la colaboración
de su hijo Manuel.
Asimismo,
entre los edificios privados y comercios más antiguos que
circundaban al centenario parque, y que aún sobreviven,
se encuentra el café "La Colmena" o "Imperial",
conocido ahora como "El Cordobés", así
como el sitio que ocupó la antigua iglesia parroquial de
la Purísima Concepción y San José, al oriente
del parque, que hoy ocupa una moderna estructura, acorde con los
nuevos tiempos de la ciudad. También las escuelas "Filemón
Villafaña Farfán" y "Candelaria Ruz Patrón",
ubicadas al oriente y poniente del mismo sitio, respectivamente.
El
parque Independencia o parque de Progreso ha experimentado muchos
cambios en su fisonomía desde aquella lejana fecha de su
inauguración, con miras a conseguir una mejor funcionalidad,
especialmente durante las fiestas cívicas, religiosas o
de Carnaval, sin que deje de ser el centro de reunión y
de solaz esparcimiento para propios y visitantes, quienes serán
siempre bienvenidos a disfrutar de sus amigables espacios.