Publicación
del martes 9 de diciembre de 1941
Mensaje
del Presidente Franklin D. Roosevelt al Congreso de los Estados
Unidos de América
Washington,
8 de diciembre, (AP).- Texto del mensaje del Presidente Roosevelt
al Congreso:
"Al
Congreso de los Estados Unidos: Ayer, siete de diciembre (fecha
que vivirá en la deshonra), Estados Unidos de América fue súbita
y deliberadamente atacada por fuerzas navales y aéreas del Imperio
del Japón. Estados Unidos estaba en paz con esa nación, y a solicitud
del Japón, seguía en conversaciones con su gobierno y su Emperador,
con miras al mantenimiento de la paz en el Pacífico. De hecho
una hora después de que los escuadrones aéreos japoneses habían
comenzado a bombardear la isla de Oahu, el embajador japonés en
los Estados Unidos y su colega, entregaron al Secretario de Estado
la respuesta formal a un reciente mensaje norteamericano.
Aun
cuando esta respuesta declaraba que parecía inútil continuar las
existentes negociaciones diplomáticas, no contenía ninguna amenaza
o insinuación de guerra o ataque armado. Habrá que consignarse
que la distancia de Hawaii desde el Japón hace obvio que el ataque
fue planeado deliberadamente hace muchos días o inclusive muchas
semanas. Durante el lapso transcurrido, el Gobierno japonés deliberadamente
trató de engañar a Estados Unidos con declaraciones falsas y expresiones
de esperanza en favor de una paz continuada. El ataque de ayer
sobre las islas Hawaianas ha causado severos daños a las fuerzas
navales y militares norteamericanas. Muchas vidas norteamericanas
se han perdido. En adición se ha informado que buques norteamericanos
fueron torpedeados en alta mar entre San Francisco y Honululú.
Ayer, el Gobierno japonés también desató un ataque contra la Malaya.
Anoche las fuerzas japonesas atacaron Hon Kong, Guam, las Islas
Filipinas, la Isla de Wake y la Isla de Midway. El Japón, por
tanto, ha emprendido una ofensiva de sorpresa, extendiéndose por
toda el área del Pacífico.
Los
hechos de ayer hablan por sí mismos. El pueblo de los Estados
Unidos ya se ha formado sus opiniones y comprende bien las explicaciones
a la propia vida y seguridad de nuestra nación. Como comandante
en jefe del Ejército y la Marina he dado instrucciones de que
se tomen todas las medidas necesarias para nuestra defensa.
Siempre
se recordará la índole del ataque contra nosotros. No importa
qué tanto tiempo necesitemos para vencer esta invasión premeditada.
El pueblo norteamericano con su poderío, en el que le asiste el
derecho, peleará hasta alcanzar la victoria absoluta. Creo interpretar
la voluntad del Congreso y del pueblo cuando afirmo que no solo
nos defenderemos hasta lo más sino que aseguraremos que esta forma
de traición jamás vuelva a hacernos peligrar. ¿Existen hostilidades?
No hay duda ante el hecho de que nuestro pueblo, nuestro territorio
y nuestros intereses están en grave peligro. Con la confianza
depositada en nuestras fuerzas armadas (con la inflexible determinación
de nuestro pueblo), ganaremos el triunfo inevitable, Dios mediante.
Pido que el Congreso declare que desde el ataque improvocado y
cobarde de parte del Japón, el domingo siete de diciembre, ha
existido un estado de guerra entre los Estados Unidos y el Imperio
Japonés".