El
descubrimiento de la Tumba de la Reina Roja
Uno
de los objetivos para llevar a cabo trabajos arqueológicos
en esta estructura era conocer su secuencia constructiva y la
forma como esta fue edificada sobre la falda del cerro que la
circunda. Los trabajos se iniciaron con dos calas de aproximación,
con la intención de localizar los cuerpos que conforman
el basamento que lo sustenta y por otro lado, detectar su escalinata
principal. Al continuar con la exploración de los dos primeros
cuerpos iniciados por Jorge Acosta en 1973, fue posible localizar
los restos de la escalinata principal totalmente desplomada. Al
iniciar su limpieza, se detectó una pequeña puerta
tapiada, sobre el paramento vertical del segundo cuerpo a unos
2.80 metros del nivel de la plaza.
Después
de retirar las piedras que cubrían el acceso, se descubrió
un angosto pasillo de seis metros de largo y con una orientación
norte-sur, que conduce a una de las mejores crujías conservadas
de Palenque. Todo el interior del recinto se encontraba despejado
de escombro. La crujía, de 15 metros de largo y con una
orientación este-oeste, fue realizada con grandes bloques
de piedra caliza.
El
extremo sur lo conforman tres aposentos, en donde el primero y
el último se encontraban vacíos mientras que la
habitación central se encontraba tapiada con piedras perfectamente
acomodadas y con un aplanado de estuco que aún conservaba
restos de color negro. El dintel de piedra caliza nos indicaba
que alguna vez tuvo función de habitación, antes
que quedara sellado completamente. Un elemento que llama la atención,
sobre la fachada que conforman estos aposentos, es una cornisa
como remate del paramento vertical, realizado con varia capas
de lajas a manera de gotero que recuerda a varios templos del
sitio. Esta se encontraba desplomada en algunas de sus partes
y fue necesario reponerla y restaurarla parcialmente.
Al
sureste y suroeste de la crujía se localizaron dos vanos
completamente tapiados, mientras que en los extremos este y oeste
de la crujía, se localizaron otros dos en las mismas condiciones.
El estrecho pasillo, la crujía y los aposentos de los extremos
presentan el clásico arco maya, característico de
Palenque y de otros sitios mayas.
Sobre
el extremo norte de la crujía se observan los grandes bloques
de piedra caliza con el que fue construido. Lo más notable
es la presencia, a la derecha de donde desemboca el estrecho corredor,
de restos de un aplanado con huellas de manos humanas. Un elemento
arquitectónico importante que hay que destacar, es que
el estrecho corredor en una época anterior era mucho más
ancho que las dimensiones actuales, tal como se observa en una
junta arquitectónica en la cara interior de la crujía,
y que su anchura coincide con el ancho del aposento central.
Toda
este edificio interior se encontraba desprovistos de aplanado,
con excepción de algunos restos en la parte superior e
inferior de los aposentos.
A
pesar del buen estado de conservación de la subestructura
iniciamos, a principios de mayo de 1994, trabajos de liberación
y consolidación en el exterior del Templo XIII, para evitar
las constantes filtraciones de agua de lluvia al interior de la
subestructura.
Lo
que más llamaba la atención era los restos de carbón
localizados al pie y en la parte superior de la banqueta del vano
y el aposento sellado. Durante este proceso, muchos nos preguntábamos
que había en el interior del mismo. Para salir de la duda
y evitar conjeturas, decidimos hacer un corte estrecho en la parte
superior izquierda del aplanado. Para ello fueron tomadas en cuenta
muchas consideraciones antes de desmantelar una parte que nos
permitiera ver el interior. Una de las preocupaciones, era la
posible presencia de restos de decoración en la parte posterior
del muro. Normalmente los entierros en el área maya y en
otras regiones de Mesoamérica aparecen orientados norte-sur.
Si este aposento hubiese sido reutilizado como cámara mortuoria,
se corría el riesgo de dañar algún recubrimiento,
ya que estaríamos excavando la parte norte del recinto.
Se tomaron las precauciones necesarias y se realizó una
horadación de 15 x 15 cm donde pudimos apreciar una de
las tumbas mas ricas hasta entonces descubiertas en Palenque,
después de la de Pacal.
Descripción
de la tumba
A
través de la perforación realizada se pudo observar
un aposento perfectamente abovedado de 3.80 x 2.50 metros y donde
casi de toda el área estaba ocupada por un sarcófago
de forma rectangular realizado en piedra caliza. Al sur se observaba
la puerta principal y cinco escalones que daba acceso al recinto.

Al
observar el acceso principal de la tumba, a través de esta
horadación, supusimos que los vanos sellados localizados
en los extremos de la crujía nos pudieran llevar al acceso
principal por medio de la localización de otra crujía.
Por lo que decidimos explorar los vanos localizados al sureste
y suroeste del recinto, en vista que presentaban la misma orientación
que el acceso principal a la tumba [nota]. Después de 15
dias de exploraciones pudimos comprobar que estos accesos presentaban
escalas internas que ascendían, y comunicaban a un edificio
localizado en la parte superior. Por otro lado, intentamos por
medio de pozos localizar estos accesos, desde la parte exterior,
con resultados negativos después de haber excavado ocho
metros de profundidad.
Ante
estos esfuerzos infructuosos decidimos acceder a la tumba por
el vano norte. Para ello ampliamos la pequeña horadación,
no sin antes comprobar la ausencia de decoración en el
muro interno.
El
sarcófago se encontraba pintado en rojo (cinabrio) y tallado
en una sola pieza. Sobre él descansaba una losa monolítica
de piedra caliza de 2.40 metros de largo por 1.18 de ancho y 10
cm de grosor, desprovista de decoración. Un incensario
con tapa yacía sobre su superficie en su parte central
y al pie del mismo un pequeño malacate de hueso.
En
el extremo oeste del sarcófago se localizó una osamenta
en mal estado de conservación. Se trata de los restos de
un individuo adolescente de unos 11 años al momento de
su muerte, de sexo masculino. El cadáver fue depositado
en posición decúbito dorsal extendido, con orientación
norte-sur. Una de sus características principales es que
presenta deformación craneana.