Napster,
MP3 y los usos de la red
Por:
Manuel López Michelone
Las
ideas originales escasean. Es más fácil copiar la
idea de otro antes de tratar de hacer algo innovador. Eso pasa
en internet. Por ejemplo, salieron los portales y de pronto todo
el mundo decidió tener su propio portal. Así nacieron
El Sitio, Lo que sea, T1msn, El Foco, Es Más, etc.
Según
la cantidad de dinero invertida en esos lugares, tendremos más
o menos servicios. Por ejemplo, ya casi cualquier portal, aunque
sea chiquito, ofrece correo gratuito a sus usuarios. Los portales
grandes da, por supuesto, más contenido y quizás
el gran problema de esta moda "portalera" es la falta,
precisamente, de contenidos. Entren a El Sitio, por mencionar
alguno de ellos. Sus contenidos son superficiales, irrelevantes.
etc. Eso sí, El sitio tiene un buen diseño gráfico
que llama la atención, pero a la hora de la lectura de
lo que anuncian resulta poco menos que un fiasco.
Otro
ejemplo: Telefonía por internet. A Alguien se le ocurrió
la idea y al poco tiempo ya había desarrollados cuatro
o cinco productos comerciales que explotan la posibilidad de usar
la red para hacer llamadas de larga distancia sin los costos normalmente
asociados a esto. Más de uno dirá que esto es bueno,
porque habiendo competencia, los que no quieran desaparecer tendrán
que hacer un esfuerzo para mantenerse en la pelea. Eso sería
cierto si las condiciones de batalla fueran parejas. Me pregunto
que puede hacer un portal como Lo que sea.com ante lo que ofrece
Es más.com. Las diferencias son radicales y se basan en
algo por demás evidente: la cantidad de dinero atrás
de ello.
Pareciese
pues que todas estas ideas se repiten hasta el hartazgo dentro
de la Red, pero el otro día me encontré con Napster
(www.napster.com), un sistema comunitario de información
musical. Al conectarse a este sitio, es necesario bajar un software
cliente, el cual, una vez ya instalado, permite hacer búsquedas
sobre una base de datos de piezas musicales en formato MP3 que
se encuentran en muchísimas computadoras de los usuarios
conectados a Napster. Supongamos que uno busca música de
Bach. El sistema le regresa larededor de 100 sitios en los que
uno puede bajar diferentes obras de este reconocido compositor.
Uno "clickea" sobre la pieza que queremos, el cliente
se conecta a esa computadora particular (si es que está
en esos momentos en la red) y le da a uno permiso de copiar ese
archivo MP3 a nuestra computadora. Una vez hecho esto, Napster
nos actualiza y esa pieza musical aparece en los archivos que
nosotros podemos compartir con otros; es decir, Napster no contiene
un solo archivo de música MP3, es simplemente una base
de datos que busca sobre todas las computadoras conectadas en
la Red (y a este servicio) para saber qué archivos MP3
son "compartibles" por los usuarios mismos. Por eso
es un sistema comunitario. Napster pone el software y los demás
se pasan los archivos que se requieren.
Por
supuesto que la industria discográfica ha puesto el grito
en el cielo. Si los usuarios transforman sus CDs a archivoc MP3
y los ponen públicamente en la Red, el jugoso negocito
de los discos compactos puede decaer. Así entonces, se
sabe que algunos grupos de música pesada han demandado
a Napster, pero esta empresa simplemente no les hace caso, porque
ellos no tienen archivos piratas. Ellos solamente tienen una base
de información y eso no es un crimen. La demanda contra
esta empresa es equivalente a querer demandar a una compañía
que hace martillos, porque éstos pueden romper cráneos.
Es claro que los fabricantes de martillos no tienen responsabilidad
sobre el uso que se les dé a estas herramientas. Pasa lo
mismo con Napster: ellos no son responsables del uso que se le
dé a esta base de información.
Pero
por supuesto que el problema tiene cola que le pisen. Todo empezó
cuando se popularizó el formato MP3, que permite comprimir
y transformar audio en un archivo binario con la misma calidad
que un CD original. (A grandes rasgos, un cedé de música
ocupa la tercera o cuarta parte en formato MP3). De esta manera,
con el software apropiado la música se puede pasar a este
formato y transmitirse como archivos de computadora. Hay montones
de programas que hacen esto y que además, son gratis dentro
de internet. Desde ese momento, la industria del disco tiembla
ante la reducción de sus escandalosas ganancias.
Pero
pase lo que pase con Napster, el Mp3 llegó para quedarse
y creo que la industria discográfica tiene que rendirse
ante la evidencia: no se puede combatir al MP3 y en lugar de verlo
como un enemigo tendrán que verlo como un aliado. La Red,
MP3 y Napster mismo pueden servir para promover artistas, poner
"covers", "sencillos", "música
de demostración", etc. No tardará el día
en que existan discos de música en el formato que hoy conocemos
y sus respectivos discos para formato MP3. Vaya, no vayamos muy
lejos: ya hay walkmans para MP3. Se están poniendo de moda
y ya hay copias de este concepto por varios fabricantes de equipo
electrónico.