8
de octubre de 2000
Con
motivo de la construcción de un centro comercial en el
Paseo de Montejo se ha presentado una inconformidad ciudadana
que denota, además del interés en cuidar a Mérida,
la voluntad de participar en la toma de decisiones que nos afectan
a todos. El cambio a la democracia en nuestro país se está
dando no sólo porque los mexicanos optaron por la alternancia
en las elecciones del 2 de julio, sino también porque los
ciudadanos saben que tienen poder para que sus gobiernos actúen
en su beneficio.
Estamos ante la oportunidad política
de que la participación ciudadana sea fundamental en los
gobiernos de servicio a la sociedad.La inconformidad por esta
construcción tiene bases para ser atendida por las autoridades
competentes; sin embargo, las normas y preceptos legales no determinan
que la demanda fuera resuelta satisfactoriamente.
Se protesta que en la principal avenida
de la ciudad, considerada de valor histórico y arquitectónico
y a una altura que forma parte del considerado centro histórico
de la ciudad,vaya a funcionar un centro comercial en el que destaca
el giro de tienda de supermercado, lo que romperá con el
ambiente urbano que esta avenida debiera preservar atendiendo
a sus características ancestrales que aún conserva,
pese a las pérdidas que ha sufrido precisamente por haberse
permitido otras construcciones que destruyeron parte de su arquitectura
y de su entorno que hacen del Paseo de Montejo un "sitio
de monumentos históricos y artísticos". Al
respecto el Instituto Nacional de Antropología e Historia
y el
Instituto Nacional de Bellas Artes manifestaron al Presidente
Municipal de Mérida, enterando también al gobernador
del Estado, que en virtud de que esta construcción puede
afectar negativamente al Paseo de Montejo que es importante muestra
y legado de la arquitectura con valor histórico relevante
del siglo XX, era necesario llevar a cabo una consulta y analizar
cuidadosamente este proyecto a través de la Comisión
Externa de Monumentos Históricos del
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, porque con la información
de que disponían consideraban que no debía proceder
la construcción y por tanto solicitaban la detención
de cualquier permiso o licencia de construcción hasta no
contar con las recomendaciones de dicho Consejo.
La
construcción no se detuvo y los resultados del estudio
que realizaría la comisión señalada no se
conocen públicamente, así como tampoco la posición
posterior de los institutos encargados de la preservación
del patrimonio histórico y cultural de la nación.
Aquí es donde podemos observar que los preceptos legales
no ayudaron a satisfacer las justas demandas de la ciudadanía
consciente de cuidar su patrimonio nacional y su entorno urbano.
La Ley Federal sobre Monumentos y zonas Arqueológicas,
Artísticos e Históricos tiene vacíos que
como en este caso permiten las construcciones que afectan a zonas
consideradas de valor artístico e histórico, pero
que no han sido formalmente declaradas zonas con estas características
mediante un decreto presidencial, procedimiento que ha sido muy
poco frecuente en el tiempo que tiene de vigencia esta ley de
1972.Es decir los Institutos de Antropología e Historia
y de Bellas Artes no tenían atribuciones claras legalmente
para impedir que esta construcción procediera porque, aunque
el Paseo de Montejo tiene las características antes señaladas
que debieran preservarse, el permiso de construcción lo
otorga el Ayuntamiento, ya que al no tener declaración
presidencial la zona, no está sujeta a la jurisdicción
de los poderes federales.
Por su parte, el Ayuntamiento no contaba con la norma
obligatoria para negar el permiso de construcción requerido.
En ambos casos los preceptos legales se impusieron a las justas
demandas. Las leyes son perfectibles siempre, aunque lleven tiempo
sus modificaciones; lo importante es que cada día se adquiera
una
conciencia social mayor que obligue a las autoridades a encontrar
formas de atender las demandas y mandatos de la población
respetando y utilizando la ley, que tiene que ser la que determine
el orden de la sociedad.
La construcción continúa en nuestro
Paseo de Montejo y se enfrentará después a la autoridad
a otro problema: el del congestionamiento vial que evidentemente
se agravará por el carácter masivo de asistencia
a comercios de esta naturaleza. Los ciudadanos cumplieron con
avisar y con expresar su pesar por el deterioro y las pérdidas
valiosas de las características de la ciudad de Mérida,
Capital Americana de la Cultura. B.Z.P. Mérida,
Yucatán, octubre de 2000.