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"El Paseo de Montejo y la modernidad. Antaño casonas y silencio"
por el Lic. Jorge H. Álvarez Rendón

    ¿Cómo era el Paseo de Montejo treinta o más años atrás? Contaré una anécdota por vía de ejemplo.

    Un matrimonio catalán de mediana edad llegó a radicar a Mérida en 1951 y a los cuatro meses de su arribo decidieron conocer ese famoso Paseo del que todos sus nuevo amigos les hablaban con tanta efusividad.

    Acostumbrado al bullicio de los paseos de su tierra-las ramblas barcelonesas, por un ejmplo-el esposo enfatizaba el oído tratando de percibir alguna señal de vida: el runrún de los cafetines, el vocerío de los vendedores de periódicos, el chismorreo del úblico a la salida de los teatros de variadad....

    -¿Pero es que ya estamos en el Paseo...?

   La esposa afirmaba repetidamente, pero ella misma no salía de su asombro.

    Aquella larguísima calle con camellón intermedio no tenía más atractivo que las casonas-casi todas cerradas-con amplios jardines y una que otra fuente en las que los pájaros obedecían el mandato de la sed.

    Los catalanes advirtieron también que eran los únicos viandantes en la espléndida avenida. a su vera pasaban-zumbando-automóviles y camiones de pasaje, pero las aceras del Paseo lucían como antesala de un cine en Viernes Santo. A las tres cuadras de marcha, el par de extranjeros detuvo sus pasos. Quizá corrían peligro en tamaña soledad. ¿Y si hallaban la indeseable compañía de un carterista? ¿Si les atosigaba la sed o el hambre? En la primera glorieta dieron el viraje de retorno al centro

    Nativo de Mérida y sin conocer avenidad ni paseos del extranjero, este servidor de ustedes llegó a la misma conclusión de aquellos hijos de la sabia Cataluña desde que -de jovencillo-recorría la extensa línea asfaltada del Paseo de Montejo.

    Era mi diario trayecto. En bicicleta y sobre las aceras-con permiso de la autoridad-utilizaba el Paseo para ir y venir de mi escuela. No viajaba solo, pues algunos compañeros que vivían por los rumbos del centro- Ponce, Domínguez, Fued-me acompañaban en el trayecto que se llenaba de gritos de palomilla.

    Ciertamente era posible extasiarse en la variedad de casonas que se ofrecían a la contemplación, pero entre aquellos muros encalados, esos árboles meticulosamente podados y esa multitud de balcones y columnas yacía una experiencia fría, insuficiente para otorgar un verdadero placer. Nada sabíamos de los sueños de aquellas mansiones, ni siquiera se permitía visitarlas para saber como serían por dentro. Sólo en uno de aquellos palacetes, el que tenía un alminar altísimo, el cuidador nos permitió bajar mangos verdes, de esos que -según sentencia de las abuelas-provocaban un "chorrillo" inevitable.

    En la proximidad al monumento a Carrillo Puerto, atendida por una chamaquita flaca y algo biza, había-hablamos de 1958- una pequeña tienda, la única en todo aquel paraje. En reducido espacio tenía un mostrador verdoso con emblemas de la Coca Cola y dos o tres mesas con sus respectivas sillas de tijera. Los de la palomilla descansábamos ahí del pedaleo devorando granizados de tamarindo o crema de coco. Con el paso de los años el nombre de aquel cuchitril -con los condicionamientos necesarios-adquiriría cierta notoriedad: la Reina de Montejo.

    Fue a comienzos de 1967 cuando la modernidad asoma el rostro en el Paseo de Montejo.Algunas de aquellas casonas son demolidas y otras "ajustadas" para instalar agencias de automóviles y empresas bancarias. Claro etá, no faltaron voces que levantaron la queja contra la piqueta, pero ciertamente la transformación de la avenida ya era indetenible. En diez año puedo regresar aquel matrimonio catalán-que aún vivía-y sentirse en un lugar pleno de vitalidad.

     Luces, música, turistas, restaurantes de todo tipo son ahora sinónimos del Paseo. Comida italiana o chinesca, tacos y demás antojos de cualquier región de México tiene ya clientela en sabroso cautiverio. helados finos y dulces tentadores aguardan a los pasentes que no se preocupan demasiado por niveles de colesterol o triglicéridos. Sitios hay donde una cerveza bien helada o una copa de vino dulce son el preludio de una charla sobre enredos de negocios o traviesos pasos de Cupido.

    ¿Qué más puede decirse? Ahora al Montejo le va bien el nombre de Paseo...

 

Historia

El Paseo de Montejo
Por: Leopoldo Tomassi López
(1951)

Etapas de construcción

* Origen

* Reanudación de la vía

* Culminación del Paseo de   Montejo

* Primera prolongación

* Segunda prolongación

* Tercera prolongación

Monumentos

* El monumento a Felipe   Carrillo Puerto

* Estatua de Gonzalo   Guerrero

* La estatua a Justo Sierra

* El monumento a la patria

* El Monumento a la   bandera.
      Por: Leopoldo Tomassi              López

Las casonas

* Casa Molina Duarte

* Casas Cámara

* Casa Mier y Terán     Lejeune

* La Casa del Minarete

* Escuela Modelo

* La Casa Peón de Regil

* Casa Peón Rivero

* La Casa Vales

* Villa Beatriz

* Colegio América

* Residencia de la familia   Cano-Peón

* El Palacio Cantón

Los edificios modernos (galería de fotos)

* El banco de México

* El hotel Conquistador

* El edificio Mercedes

* El hotel Hyatt

* El edificio inbursa

* El hotel Montejo Palace

* La torre Bancrecer

* La torre Banorte

* La torre Citybank

* El edificio Siglo XXI

Consideraciones arquitectónicas

* La arquitectura de las   casonas

* Sobre el Paseo de Montejo

* El Paseo de Montejo en la   memoria colectiva

* Transformaciones del uso   social y urbano del Paseo   de Montejo

Los cronistas

* ¿Quiénes son los   cronistas?

* Consejo de Cronistas de la   Ciudad

* Jorge H. Álvarez Rendón

* José Camargo Sosa

* Francisco Javier Otero   Rejón

* Juan Francisco Peón   Ancona

Los Editorialistas

* El Paseo de Montejo

 Tibieza y remordimiento
                 (9 de dic. de 2000)

* Paseo de Montejo

Participación ciudadana en el cuidado de la ciudad
(8 de oct. de 2000)

* Las piedras parlantes de   Rómulo Rozo

(15 de enero de 1999)

* Diferentes etapas en su   construcción

(2 de agosto de 1998)

 
 

 



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