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Constitución
de 1857 y Leyes de Reforma
Antecedentes
A mediados del siglo XIX (recuerda que son los
años 1800-1899) existían dos partidos políticos
en nuestro país: el conservador y el liberal. Los dos querían
mejorar la situación, pero no estaban de acuerdo en la forma
de conseguir lo que el país necesitaba.
De 1833 a 1855, Antonio López de Santa
Anna participó constantemente en la política. Intervino
en muchos golpes militares, luchas internas y tropiezos económicos
que vivió México. Lo mismo los liberales que los conservadores,
muchas veces lo buscaron para que se hiciera cargo de la presidencia
del país.
La última ocasión en que sucedió
esto fue en 1853. Con el propósito de acabar con el desorden,
los conservadores formaron un gobierno centralista, y para encabezarlo
trajeron del destierro a Santa Anna.
El gobierno de éste se convirtió
en una dictadura; el presidente suprimió los derechos y las
libertades individuales, e impuso su voluntad personal. Vendió
a los Estados Unidos el territorio de La Mesilla, cobró impuestos
sobre coches, ventanas y perros y, finalmente, hizo que lo llamaran
Alteza Serenísima. Con todo eso, el descontento se generalizó.
En 1854 un antiguo insurgente, Juan Alvarez, se
levantó contra Santa Anna y proclamó el Plan de Ayutla.
Este exigía que Santa Anna dejara el poder y que se convocara
un nuevo Congreso para que elaborara una constitución. La
revolución de Ayutla, como se llamó a este movimiento,
se extendió rápidamente. El dictador salió
de México y desapareció del escenario político.
Regresaría después de la muerte de Benito Júarez
(1872), para morir en su país, en 1876.
Los liberales en el poder
Con el triunfo de la revolución de Ayutla,
llegó al poder una nueva generación de liberales,
casi todos civiles. Entre ellos, Benito Juárez, Melchor Ocampo,
Ignacio Ramírez, Miguel Lerdo de Tejada y Guillermo Prieto.
Una junta nombró presidente interino al general Juan Alvarez
y después a Ignacio Comonfort. También convocó
a un Congreso que trabajaría en una nueva constitución.
El equipo de Comonfort preparó algunas
leyes que promovieron cambios importantes.
La Ley Juárez (por Benito Juárez),
de 1855, suprimía los privilegios del clero y del ejército,
y declaraba a todos los ciudadanos iguales ante la ley.
La Ley Lerdo (por Miguel Lerdo de Tejada), de
1856, obligaba a las corporaciones civiles y eclesiásticas
a vender las casas y terrenos que no estuvieran ocupando a quienes
los arrendaban, para que esos bienes produjeran mayores riquezas,
en beneficio de más personas.
La Ley Iglesias (por José María
Iglesias), de 1857, regulaba el cobro de derechos parroquiales.
La Constitución de 1857
Finalmente el Congreso promulgó la nueva
Constitución el 5 de febrero de 1857.
Esta declaraba la libertad de enseñanza,
de imprenta, de industria, de comercio, de trabajo y de asociación.
Volvía a organizar al país como una república
federal. Entre otras cosas, incluía un capítulo dedicado
a las garantías individuales, y un procedimiento judicial
para proteger esos derechos conocido como amparo. También
apoyaba la autonomía de los municipios, en que se dividen
los estados desde un punto de vista político.
El presidente Comonfort temía que las ideas
liberales de la Constitución provocaran un conflicto social
y decidió no aplicarla. Los conservadores, dirigidos por
Félix María Zuloaga, se rebelaron contra la Constitución.
Comonfort intentó negociar con los sublevados pero fracasó,
dejó la presidencia y finalmente abandonó el país.
La Constitución de 1857. Pintura alegórica
de Petronil Monroy, siglo XIX.
Fuente: SEP, Historia Sexto grado, México,
1999, págs. 42 - 44.
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Cuestión
de imagen - El ejemplo de Juárez -
Por Sara VILLANUEVA DE A.
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