El
yuc, el venado más pequeño de América

Pequeño,
de cuerpo esbelto color café rojizo y nervioso por naturaleza,
el temazate, Mazama americana, o yuc, como se le conoce en Yucatán,
siempre está en constante movimiento, olfateando el aire
para saber cuán cerca se encuentran sus enemigos.
Al
inicio del día, empieza a moverse entre el follaje, pendiente
de la cercanía de los demás animales y en busca
de algún sitio dónde beber agua para saciar su sed.
Se inclina mucho para olfatear el suelo y levanta sus largas orejas
repetidas veces cuando escucha algún ruido sospechoso.
El
temazate, corzo, gamo, venadito rojo, gamo café o yuc es
el venado más pequeño de América. Sólo
los machos tienen astas, espigadas, sin ramificar y que raramente
llegan a medir 12 centímetros de largo.
Como
se mencionó, el temazate es café rojizo. Los que
habitan en la Península de Yucatán tienen el pelaje
más café y los del resto del continente son más
rojos. Su cuello es grisáseo y sus partes inferiores de
color blanco. La cola es de color café con la parte dorsal
blanca.
Llega
a pesar hasta 17 kilos y no mide más de 70 centímetros
de altura.
En
México, habitan en las selvas tropicales del Golfo de México,
desde el estado de Tamaulipas hasta la Península de Yucatán.
Al parecer, la variación en el color -rojo y café-,
se debe a una cuestión genética, pero también
tienen otras diferencias. Debido a esto, la variedad que habita
en la Península es llamada Maama gouazoubira.
Sin
embargo, las dos especies son del mismo tamaño y tienen
los mismos hábitos.
En
Yucatán, el corzo es conocido con la palabra maya de yuc,
nombre con el cual también se llaman a algunos chivos.
Se diferencia de los demás venados por la forma de sus
cuernos, reducidos a un tronco sin ramificaciones, que sólo
posee el macho.
Los
cuernos son cortos, sencillos, puntiagudos y muy gruesos en la
raíz. Hacia arriba y atrás son oblicuos, y crecen
paralelos.
Otra
característica, además de su tamaño pequeño
y su forma esbelta, es su cola, que es mucho más larga
que del resto de los venados. Tiene un "copete' en la frente
y caninos que luego desaparecen al llegar a la edad adulta. Su
cabeza es corta y estrecha, y tiene ojos pequeños. Su pelaje
es suave y alisado. Los pelos de la cabeza y las patas son cortos,
pero abundantes, y los del cuello forman una especie de melena.
El
yuc vive en las grandes selvas de Yucatán y Quintana Roo.
Durante
el día descansa en lo profundo de los montes. Por su naturaleza
tímida, espera la puesta del sol para desplazarse con más
libertad.
Cuando
vive cerca de las milpas, se mete a éstas y se alimenta
de todo lo que encuentra a su paso: frijoles, chiles, melones
en flor y maíz. Cuando amanece vuelve a su retiro. Debido
a que es huidizo, es difícil para los investigadores, entre
ellos los de Pronatura Península de Yucatán, A.C.,
localizarlo para realizar estudios detallados de sus hábitos
y las circunstancias por las que se encuentra en peligro de extinción,
así como para procurarle un lugar dónde vivir, en
caso de que su hábitar se encuentre amenazado.
Entre
sus programas de trabajo, Pronatura Península de Yucatán,
que proporcionó la información sobre esta especie,
cuenta con planes para conservar al yuc.
El
yuc no acostumbra reunirse en manadas y le gusta andar con su
pareja. La temporada de reproducción es a mediados de año,
cuando la hembra da a luz una o dos crías, las cuales la
siguen por todas partes desde el momento en que sus débiles
patas los pueden sostener hasta los cinco o seis días de
nacidos.
Si
los amenaza algún peligro, de inmediato buscan dónde
ocultarse. Sus depredadores naturales son las grandes aves de
rapiña, los felinos y los perros.
El
yuc es muy dócil e incluso los mayas los capturaban para
domesticarlos, aunque cuando son adultos se vuelven ariscos.
Debido
a su tamaño, los temazates tienen muchos enemigos naturales,
como el jaguar, el puma y el ocelote.
Su
carne es suave y de buen sabor, lo que ha fomentado su caza indiscriminada
y, en consecuencia, la baja considerable en su población,
al igual que el de su pariente más cercano: el venado de
cola blanca.
Cuando
el hombre quiere cazar un temazate necesariamente tiene que recurrir
a la ayuda de perros, que emplean bastante tiempo en darle alcance.
Aunque
es un animal adaptable, desaparece cuando la selva tropical se
empobrece por la desforestación o los incendios. Son escasos
en las partes donde predominan la vegetación de chaparral
y más abundantes en los bosques lluviosos.
En
Yucatán, su población se ha visto tan mermada que
casi es imposible dar con algún ejemplar, aun en lo más
intrincado de las selvas yucatecas y quintanarroenses, que durante
algún tiempo se caracterizaron por la abundancia de estos
animales.
(Ilustración:
Jorge Rivas Cantillo)