La "escandalosa" chachalaca

Algunos
estudiosos de la fauna mexicana consideran que la situación
de la chachalaca -ortalis vetula y ortalis poliocephala - no es
tan crítica como la de otras especies, como el faisán,
cojolite o el venado; sin embargo la gente que acostumbra adentrarse
en los campos yucatecos afirma que su presencia es cada vez menos
frecuente.
Debido
a la cacería constante y la destrucción de su habitat,
esta simpática ave, considerada la más "escandalosa"
de todas, ya no es escuchada como antes.
De
acuerdo con los informes proporcionados por Pronatura Península
de Yucatán A.C, la chachalaca, nombre con el cual se le
conoce en todo el país, tiene el tamaño de un pollo
mediano con una pequeña cresta, es de piernas cortas y
cola larga. Sus plumas tienen una coloración verde oliva
con excepción de la región abdominal, y no tiene
plumas en la región que circunda sus ojos y en la garganta.
La
variedad poliocephala, que se localiza con mayor frecuencia en
la costa occidental, tiene la punta de la cola de color gris y
su tamaño es mucho mayor que el de la variedad ventula,
que puebla el resto de la República y tiene blanca la punta
de la cola. En las dos especies, las aves de uno y otro sexo son
similares tanto en apariencia como en tamaño, aunque a
veces los machos son un poco más grandes que las hembras.
Se
le puede encontrar en todas las zonas tropicales y mesetas templadas,
incluyendo regiones como la Península de Yucatán,
en donde tuvo por mucho tiempo un medio ambiente apropiado.
En
Chiapas existe otra varieda de chachalaca considerada por los
taxónomos como representante de una tercera especia: a
ortalis leucogastra, que habita hasta el sur de Guatemala. Sin
embargo, las relaciones de las aves del sureste de Chiapas con
las de otras partes de México, incluido Yucatán,
no han sido investigados a fondo.
El
hecho de que sea considerada un ave ruidosa se debe a que manifiesta
esta característica durante la época de apareamiento,
cuando su gritería suena como señal de que es una
especie que aún puede ser rescatada.
Durante
la algarabía del apariamiento, el sonido del macho se distingue
por ser más "profundo" y grueso, debido a lo
alargado del tubo del aire que da vuelta sobre el pecho casi hasta
la punta posterior del esternón; en cambio, el tubo de
aire de la hembra va directamente a los pulmones como en las otras
aves, por lo que emite menos sonidos que el macho.
Los
gritos y el escándalo de la chachalaca son más notables
durante la época de anidación, tanto de día
como al oscurecer, y también en el invierno. Cuando callan
y se esconden entre los matorrales resulta difícil encontrarlas.
Cuando se les espantan vuelan con dificultad entre los árboles
o trepan graciosamente y brincan de rama en rama presentando un
blanco difícil para los cazadores.
A
diferencia de otras aves de México, las chachalacas pueden
vivir entre los matorrales y enredaderas que resultan de los desmontes
del bosque tropical.
Construyen
sus nidos con árboles espesos o arbustos altos, aunque
anidan a veces en el suelo. La época de anidación
aún no está bien definida, pero se cree que en Yucatán
es de marzo a abril y la incubación dura 22 días.
Cuando
brotan los polluelos la hembre se hace cargo de ellos. En pocos
días ya pueden salatar y trepar a los árboles. La
familia se disgrega después de que los polluelos están
casi desarrollados, de octubre a noviembre. La pareja, más
que la familia, es la unidad social normal.
Se
alimentan de frutos, de palma, frutas y ramas. Hasta hace algún
tiempo era un importante ave de caza, sus perseguidores las acosaban
"siguiendo el ruido" y cazándolas después
al acecho.
Antes
era posible hallar chachalacas incluso en la orilla del monte,
cuando en grupos de cinco o seis parejas recibían a los
visitantes con alboroto sin igual, pero ahora es necesario adentrarse
varios kilómetros en lo más espeso del monte para
disntinguir unas cuantas. Eso, si corre con suerte.
(Ilustración:
Jorge Rivas Cantillo)