La
anguila ciega, huésped de los cenotes

La
Península de Yucatán es un gran banco de roca calcárea
que surgió del mar no hace mucho tiempo, medido en períodos
geológicos.
Esto
se ha podido determinar porque las conchas fósiles que
abundan, sobre todo en la parte norte de este terreno, corresponden
a especies de moluscos vivos en la actualidad.
La
mayor parte del suelo es poroso, cavernoso y lleno de fisuras
por las que corre el agua de las lluvias formando verdaderos ríos
subterráneos. El agua que penetra en el subsuelo poroso
puede llegar a deshacer las masas de cal que lo constituyen, formándose
así las cavernas características de Yucatán,
que en el fondo mantienen depósitos de agua.
Con
el paso del tiempo, cuando el techo de estas cavernas subterráneas
cae por alguna razón, su entrada queda accesible desde
la superficie, convirtiéndose entonces en los conocidos
cenotes y grutas que tanto abundan, sobre todo en la parte plana
del norte de la Península.
En
estas grutas, donde al agua del subsuelo forma estanques transparentes,
existe un tipo de vida muy diferente al que conocemos en la superficie
de la tierra.
Animales
generalmente ciegos, o con el sentido de la vista muy poco desarrollado,
habitan las aguas de las cavernas de Yucatán. En sus cenotes,
diferentes especies de peces se han adaptado a una vida singular,
de modo que la mayoría de ellos son especies que no crecen
en ningún otro lugar del planeta.
Tal
es el caso de la llamada comunmente anguila ciega de los cenotes
de Yucatán, Ophisternon infernalis, que vive en el fondo
de las aguas de las cavernas que ocultan en su interior algún
cenote.
El
término de anguila se aplica por lo general a diversos
peces de la familia de los Anguílidos, caracterizándose
por ser de cuerpo largo y cilíndrico. La familia a la que
pertenece la anguila ciega se llama Synbranchidae, y está
integrada por peces con forma de anguila o anguliformes.
La
anguila ciega de los cenotes de Yucatán es una especie
considerada en peligro de extinción en las listas de las
especies del país. Habita sólo en los cenotes cerrados,
es decir, en las grutas.
ORGANOS
SENSORIALES
Como
su nombre lo indica, este pez es completamente ciego. Sin embargo,
en su cabeza, donde presenta una gran pominencia, tiene numerosos
órganos sensoriales muy desarrollados que suplen su sentido
de la vista. Estas son características del género
Ophisternon al que pertenece, cuyas especies sólo viven
en las cavernas del Estado.
Otra
peculiaridad de este grupo es que carece de pigmentos. Sin embargo,
aunque esta anguila ciega tampoco está pigmentada, algunos
ejemplares sí cuentan con una pigmentación ligera
e irregular, sin un patrón definido de distribución
en su alargado cuerpo. En 1984, el Departamento de Acuacultura
y Biolgía Marina de la entonces Universidad de Yucatán,
publicó una serie de interesantes estudios sobre la fauna
de los cenotes de Yucatán.
El
número 6 de esta serie, realizado por la investigadora
Lizbeth Chumba Segura, corresponde a esta especie de los cenotes
cerrados de Yucatán, y presenta información sobre
la misma.
La
parte anterior de la cabeza del Ophysternon infernalis tiene forma
de espátula, como un pico de pato. Alrededor de la gran
prominencia que en ella tiene, se abren los poros sensoriales
de los que se vale ésta para orientarse en las oscuras
aguasde las cavernas donde habita. Sus dientes son muy pequeños
y dispuestos en una sola hilera.
Por
arriba de su cabeza, en la parte dorsal, frente a la prominencia,
puede verse la órbita escondida donde deberían estar
los ojos. En general, la llamada anguila ciega tiene poros sensoriales
en varias partes de la cabeza: delante de la órbita ocular
están dos pequeños, y dos más cerca del borde
de los labios.
Cinco
laterales se encuentran del final de la mandíbula hacia
arriba, rodeando la prominencia.
En
la parte baja de la cabeza, la porción ventral, tienen
una apertura branquial que consiste en una hendidura extendida
ventralmente en forma de V. Es muy amplia y también tiene
poros sensoriales.
Es
así como en la cabeza de la anguila ciega de Yucatán
reside la mayor parte del sistema sensitivo. A lo largo de su
cuerpo se nota claramente la formación de su musculatura.
NO
TIENE COLORACION
Por
ser un animal cavernoso y no tener coloración, es posible
ver claramente sus vasos sanguíneos, debido a la particular
delicadeza de su piel, sobre todo en los alrededores de las branquias.
Sus
aletas dorsal, anal y caudal, que se encuentran en la parte posterior
de todos los peces, son en este caso rudimentarias y están
unidas en una sola aleta.
Durante
el estudio mencionado, se encontró que en algunos ejemplares
de esta especie colectados en los cenotres de Maní y Tecoh
no se notan los poros sensoriales, lo cual refleja el aislamiento
ecológico de sus poblaciones en diferentes localidades.
Uno
de los cenotes donde habita la anguila ciega de Yucatán
es en el de Hoctún, localizado a un kilómetro de
la plaza central del pueblo, sobre la carretera Hoctún-Valladolid.
La
entrada a ese cenote cavernoso se encuentra en un henequenal y
mude aproximadamente 1.80 metros de diámetro. Desde ahí
baja hasta una larga cámara de 150 metros. Al final de
la cámara se ve el cuerpo de agua subterránea, que
tiene 20 metros de largo por 15 metros de ancho.
El
agua en ese lugar es totalmente transparente, tal como se describe
en el estudio en cuestión. En su fondo está cubierta
con materia orgánica, principalmente guano.
La
parte más baja del cenote tiene aproximadamente 15 centímetros
de profundidad, y ésta aumente a los dos metros cerca de
las paredes, volviéndose más profunda al centro
de la caverna.
La
anguila ciega prefiere las aguas más bajas, donde el sedimento
de materia orgánica es más abundante, y quizá
ese sea su alimento. Las condiciones ecológicas de ese
hábitar son muy estables. Por ejemplo,
la temperatura no cambia de los 27 grados centígrados.
En
cuanto a la distribución de este pez primitivo, se encuentra
restringida a las cavernas del centro y norte de Yucatán.
Según consta en el estudio mencionado, se ha observado
en los cenotes cerrados de Balancanché, municipio de Tinum;
Kabahchén, Maní; Hoctún; El Pochote, Muna,
y en Tzab Nah, Tecoh.
Sin
embargo, en recientes visitas realizadas a los cenotes de Balancanché
y El pochote, la investigadora Chumba Segura menciona no haber
encontrado a esta especie en ellos.
Probablemente
sea un indicio de que su distribución tiende a restringirse
hacia la parte norte central del Estado, además de que
no hay que olvidar que sus poblaciones se consideran en peligro
de extinción.
El
hecho de que una especie tan peculiar desaparezca pudiera no tener
relevancia para nosotros como seres humanos habitantes de este
planeta. Sin embargo, toda especie tiene un papel importante en
la naturaleza y su desaparición se considera como un indicador
del estado actual de los ecosistemas naturales y, por lo tanto,
como un llamado de alerta.