El
equinoccio de Chen-Hó
Por: Diario de Yucatán
Publicado: 12 de enero de 1999
Presunto
fenómeno arqueoastronómico relacionado con el equinoccio de
primavera se observa en los vestigios mayas del sitio arqueológico
de Chen-Ho, ubicado en terrenos de lo que hoy día es el Parque
Recreativo de Oriente en esta capital.
Se
han presentado varias hipótesis al respecto, una de ellas es
que el desarrollo de la astronomía entre los mayas no se habría
limitado a su época de esplendor.
El
estudio de los astros surge desde el nacimiento de la cultura
maya, y su desarrollo es paralelo al de otras disciplinas, como
la agricultura, la arquitectura, la religión, etcétera, que
no ocurren de manera aislada.
La
zona de Chen-Ho, corresponde al período protoclásico (250 a.C.-300
d.C.). Por la temporalidad tan antigua se infiere que los mayas
construían edificios para propiciar los fenómenos de luz relacionados
con las estaciones del año.
Durante
los equinoccios de primavera y de otoño, el sol produce tres
efectos en dos de los vestigios de estructuras mayas de la zona
de Chen-Ho, que está enclavada en el fraccionamiento Del Parque.
En
la construcción de mayor tamaño, ubicada del lado izquierdo
entrando por la puerta oriente del parque, a la puesta del sol,
el frente se ilumina totalmente sin dar lugar a ninguna sombra.
Además,
la pared sur cuenta con una saliente de piedras en la que, al
que estar de pie una persona, proyecta su sombra directamente
hacia el pozo que está en el lado oriente.
En
el edificio del lado derecho están los cimientos de lo que pudo
ser la entrada principal a la estructura, por donde se proyecta
la sombra de una persona puesta de pie enfrente, situación que
no ocurre en otro período del año, ya que habitualmente la proyección
queda inclinada.
Probablemente
estas construcciones funcionaban como relojes cósmicos, que
no son privativos de las culturas mesoamericanas, sino de todas
aquellas que tenían como base económica la agricultura.
En
ese tiempo se requería de un medio para conocer las temporadas
de lluvias, para sembrar y cosechar, ya que de ello dependía su
subsistencia.
De
cualquier manera, El INAH aún no avala ni desecha la hipótesis.
Habrá
que proseguir
los estudios para determinar completamente estos fenómenos.