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Publicación del
martes 17 de septiembre de 1996
Un profesional yucateco entre los descubridores del
cráter de Chicxulub
El Ing. Antonio
Camargo dio a conocer el hallazgo hace
más de tres décadas, pero la versión se confirmó 20 años
después.- En principio
se pensó que se trataba de un volcán.- Que los
estudios de la zona arrojarían importantes implicaciones
científicas
Uno de los primeros investigadores que dieron a conocer que
en el subsuelo de Yucatán
se encuentra una estructura de impacto, que más tarde se confirmaría como el cráter de Chicxulub, fue un
yucateco: el Ing. Antonio Camargo Zanoguera, originario de
Tixpéual, quien tuvo a su cargo las perforaciones de Petróleos
Mexicanos hace poco más de tres décadas, cuando buscaba yacimientos
del combustible en esta zona.
La información que arrojaron esas exploraciones y estudios
de geofísica que se
efectuaron en la región a finales de la década de
los 60 configuraron lo que ahora es la teoría del cráter,
cuyo primer antecedente
data de 1981, cuando los ingenieros Camargo
Zanoguera y Glen Penfield presentaron su hipótesis en la
reunión anual de la
Sociedad de Geofísicos de Exploración, efectuada en Los
Angeles, California.
Sin embargo, tuvieron que pasar casi 20 años para llegar
a la conclusión de que en Yucatán había una estructura de impacto
de gran tamaño, ocasionado
por el choque de un cuerpo sideral.
Además, como detallamos más adelante, tuvieron que pasar
otros 10 años para que la comunidad científica internacional se
interesara en comprobar si existía el cráter de Chicxulub,
que pudiera explicar
la presencia de iridio en el planeta. A este
elemento se le considera extraterrestre.
En entrevista con el Diario desde sus oficinas de Pemex en
Tabasco, el Ing. Camargo, quien estudió su maestría en Geofísica
en la Universidad de
Rice, en Houston, Texas, comentó que aún no se
define si lo que cayó en esta región fue un meteorito, la
teoría que más se ha manejado, o un cometa, como aseguran otros científicos.
El profesional explicó cómo descubrió que en el subsuelo
había "algo" que no habían detectado en otras partes del
país donde efectuó
exploraciones y que lo tildaron de loco cuando dijo que
abajo había un cráter de gran tamaño.
Comentó que uno de los primeros datos que llamó su atención
fue la anomalía "gravimétrica"
muy intensa que se registra en el
noroeste de Yucatán, cuyo centro se ubica en Chicxulub y
abarca un radio de
unos 30 kilómetros, que rebasa los límites de Mérida.
-Se trata de un campo magnético más intenso, que sólo se
registra con instrumentos de medición muy precisos, como
los que se utilizan
en los estudios de Geofísica. Ese dato indica que en la
región se encuentra un cuerpo magnetizado a profundidad -añadió.
Agregó que se efectuaron estudios geológicos para confirmar
que se trataba de un volcán de fines del mezozoico, pero los resultados
fueron negativos, de modo que se pensó en una estructura
de impacto, "como
hay tantas en otras partes del planeta".
-Si vemos la luna nos damos cuenta que está cuajada de impactos
y la tierra no tiene por qué ser la excepción -subrayó.
A una pregunta, el profesional yucateco afirmó que esa falla
magnética no afecta a los seres humanos, ni ocasiona trastornos
en equipos electrónicos,
debido a que no es tan severa como se
presenta en otras partes del planeta, como Canadá.
Comentó que "entre la gente común" nadie creía
su teoría debido a
que el cráter no es visible -"está a cientos de metros bajo
tierra"-, por lo que consideraban descabellada esa idea.
-Les explicaba que no se ve porque el impacto ocurrió hace
millones de años y se fue sepultando a través de los siglos
porque la Península,
de acuerdo con su historia geológica, no había
emergido del mar.
Sobre las características de la Península, señaló que por
estar sumergida se fue acumulando gran cantidad de carbonatos en
su superficie, a tal
grado que la convirtieron en planicie.
LOS ESTUDIOS
En el descubrimiento y seguimiento de ese importante fenómeno
-el cráter de Chicxulub es considerado de los más grandes
del mundo- participan de manera significativa otros dos destacados
científicos de origen yucateco: el astrónomo Arcadio Poveda
y el geofísico Luis
Marín Stillman, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Este último, como hemos informado, encabeza a los especialistas
mexicanos que toman parte, junto con ingleses, canadienses
y estadounidenses,
en los estudios para determinar las
características de la estructura de impacto. El astrónomo
Poveda impulsó el proyecto
para hacer las investigaciones.
Ambos estuvieron hace unos meses en la Facultad de Ingeniería
de la Uady para sustentar sendas conferencias relacionadas con
la astronomía y el
cráter de Chicxulub, respectivamente.
El Ing. Camargo, quien proviene de una familia de conocidos
transportistas locales, fundadores de la Unión de Camioneros
de Yucatán, consideró
que los estudios que se realizan sobre el cráter
tienen muchas implicaciones científicas interesantes.
-Una de ellas es el análisis de los recursos acuíferos del
Estado, que aparentemente están relacionados con la disposición
circular que tiene la estructura de impacto. Su aplicación
sería para encontrar
algún mecanismo que evite su contaminación -añadió.
Sobre la posibilidad de encontrar minerales, opinó que no
hay que adelantar vísperas y que lo mejor es ser prudente: "Vale
la pena esperar...".
El Ing. Camargo nació en Tixpéual el 13 de junio de 1940,
es hijo de Mateo Camargo
Pérez y Catalina Zanoguera Mezquida. Estudió
su primaria en Manzanillo y Tampico, su secundaria en la
Agustín Vadillo Cicero,
de esta ciudad, y su preparatoria en Tampico y
Ciudad Madero. Se graduó de ingeniero electricista en el
Instituto Tecnológico
Regional de esta última población tamaulipeca.
En 1961 entró a Pemex, donde fue asignado al Departamento
de Exploraciones. Debido
a que se requerían especialistas en
Geofísica, posgrado que no había en México, fue enviado a
la Universidad de Rice,
en Houston, donde terminó su maestría. Desde
entonces ha trabajado para la paraestatal.
Es casado con la Sra. Marcela Montero Faure, originaria del
Distrito Federal (donde el entrevistado residió muchos años),
con quien tiene un
hijo: Hugo.
El Dr. Marín fue quien reveló al Diario que uno de los primeros
en descubrir la estructura de impacto fue el Ing. Camargo,
quien actualmente trabaja
en la subdirección de Exploración de Pemex, en
Villahermosa.
Marín Stillman proporcionó también una reseña de cómo se
llegó a la conclusión
de que existe el cráter de Chicxulub y se decidió elaborar un proyecto para estudiarlo. El antecedente, como
ya mencionamos, fue
el trabajo que presentaron Camargo Zanoguera y
Glen Penfield en 1981, en Los Angeles, basados en datos gravimétricos y aeromagnéticos del noroeste de la Península.
Un año antes, en 1980, Luis Alvarez (de origen español),
premio Nobel de Física,
y colaboradores, entre los que estaba su hijo, Walter
Alvarez, de la Universidad de California en Berkley,
publicaron en la revista Science que habían encontrado en
el límite del período Cretácico/Terciario (hace 65 millones de años)
una concentración anómala
de iridio en varias partes del planeta.
El documento elaborado por el Dr. Marín agrega:
-El iridio es un elemento que se encuentra en concentraciones
muy pequeñas en la Tierra, pero su concentración es alta
en los meteoritos.
Este dato le sugirió al grupo de Alvarez que la
presencia de ese elemento tenía origen extraterrestre, es
decir, que se había
producido por la colisión de un meteorito o cometa con
nuestro planeta.
-Esta hipótesis motivó una "búsqueda desesperada"
en el globo terráqueo
para encontrar el cráter producido por el presunto
impacto.
HIPOTESIS
-A partir de la publicación de ese artículo se suscitó un
debate entre dos grupos
de científicos, unos que defendían la hipótesis
del meteorito y otros que atribuían la presencia del iridio
a erupciones volcánicas
de hace millones de años.
-En una conferencia realizada en Snowbird, Utah, se llegó
a la conclusión de
que el iridio tuvo origen extraterrestre, de modo que
debía existir una estructura de impacto de gran tamaño en
algún lugar.
-Debido a que pasaron 10 años y no se encontró el cráter,
se comenzó a manejar
la hipótesis de que hubo impactos múltiples. Que
el meteoro se desintegró antes de chocar con la Tierra y
ocurrieron varios impactos
casi al mismo tiempo.
-De 1980 a 1990 surgieron propuestas sobre varios cráteres
e incluso, por el exceso
de entusiasmo de los investigadores, se les
atribuyó tener una antigüedad de 65 millones de años.
-En la carta geológica de Yucatán, publicada por el Inegi
en 1973, se nota un área llamada "zona de cenotes".
En 1988, Kevin Pope
y colaboradores de la NASA, utilizando fotografías aéreas e
imágenes de satélite, se dieron cuenta de esa zona de cenotes
forma un semicírculo
alrededor de Mérida y plantearon varias hipótesis
para explicar el fenómeno.
-Inicialmente pensaron que se trataba de un domo volcánico
y posteriormente que
era un sistema de fracturas radiales.
-Desde 1980, el Dr. Eugene Perry, de la Universidad de Northern, Illinois, ha estudiado las interacciones agua-roca en la península
de Yucatán. De 1986 a 1990, cuando el Dr. Marín Stillman
participó en las investigaciones
del Dr. Perry, se precisó que el semicírculo
de cenotes tiene un diámetro de 180 kilómetros alrededor
de Mérida y funciona
como un río subterráneo.
-Uno de los aspectos más importantes del descubrimiento es
que posiblemente el semicírculo aísle hidrogeológicamente al noroeste
de la Península del resto del continente americano.
-Fue hasta marzo de 1991, durante la Conferencia de Ciencias
Lunares y Planetarias, que tuvo lugar en Houston, Texas,
cuando destacados investigadores
de varias universidades, incluyendo la
UNAM, plantearon la posibilidad de realizar estudios sobre
la estructura de Chicxulub
a fin de determinar si efectivamente se
trata de un cráter formado por el impacto de un meteorito.
-En diciembre del mismo año, Pemex entregó a la UNAM dos
muestras del pozo 6, ubicado al sur de Mérida, que permitieron
a investigadores del
Instituto de Geofísica, en colaboración con
científicos del Lunar Planetary Institute de la NASA, probar
que en Chicxulub hay una estructura de impacto con una edad de 65
millones de años.
-La edad se confirmó con base en datación radiométrica de
argón y estudios de paleomagnetismo realizados por Jaime Urrutia,
de la UNAM. Parte de
la evidencia que se presentó en ese trabajo incluye
geoquímica, indicadores de metamorfismo de "shock",
como son vidrios diaplécticos,
cuarzo con estructuras de deformación plana,
maskalenita, etc.
Al final, el documento señala lo siguiente:
-Al tener en nuestro territorio el cráter de impacto más grande
del mundo le da a nuestro país una oportunidad única. A través
del convenio de colaboración entre la UNAM y la NASA se está elaborando
un plan maestro que involucrará a investigadores y estudiantes
mexicanos de diversas disciplinas en estos estudios, que
seguramente nos enseñarán mucho de la historia geológica del
planeta y de la evolución de la vida.
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