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Publicación del
domingo 12 de noviembre de 2000
Otro estudio insiste en la riqueza petrolera de Yucatán
Frente a las costas hay yacimientos con gran potencial, subraya
un informe del gobierno de EE.UU.- 300 millones de barriles
Frente
a las costas de Yucatán, en el área conocida como la Plataforma
Progreso, hay yacimientos de petróleo estimados en 300 millones
de barriles y depósitos de gas natural de 500 mil millones de pies
cúbicos, aproximadamente, según revela un estudio reciente del gobierno
de Estados Unidos.
Estos depósitos, dice el informe elaborado el año ppdo. por la
US Geological Survey, formarían parte de una reserva de petróleo
y gas mucho más grande que cubre parte del territorio yucateco y
grandes porciones de la plataforma marina de la Península, incluyendo
la Sonda de Campeche, donde actualmente se explotan las principales
reservas de crudo de Pemex.
Los ricos yacimientos de esta zona, dicen los estudios de la US
Geological Survey, son consecuencia directa del impacto de un meteorito
hace 60 millones de años que dejó el cráter de Chicxulub, que se
extiende en un radio de 300 kilómetros sobre territorio yucateco,
incluyendo la plataforma marina del norte del Estado.
Los estudios señalan que la estructura del cráter es propicia para
la formación de grandes yacimientos de aceite (que luego derivan
en petróleo) y gas natural.
Los yacimientos de aceite y gas natural frente a las costas de
Yucatán fueron estimados en 1998 por la US Geological y publicados
en un informe sobre los recursos energéticos potenciales de México
y Centroamérica.
La US Geological Survey es un organismo que depende del Departamento
del Interior del gobierno de Estados Unidos y está especializado
en la elaboración de estudios sobre los recursos geológicos, biológicos
y acuíferos de ese país y del resto del mundo.
Funcionarios de esa dependencia divulgaron el año ppdo. los estudios
sobre el potencial petrolífero de Yucatán. Integrantes de la Asociación
Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y de Desarrollo
Tecnológico (Adiat) obtuvieron una copia del documento y la proporcionaron
al Diario.
ESTIMACIONES
En el estudio, la US Geological Survey establece que los
yacimientos de aceite en la Plataforma Progreso están estimados
en 300 millones de barriles y los de gas natural en 500 mil millones
de pies cúbicos.
Estos depósitos son mínimos en relación con el total de las reservas
probadas, probables y posibles de aceite en México, que según Pemex
ascienden a 41.1 miles de millones de barriles, que expresadas en
petróleo crudo alcanzan 57.7 miles de millones de barriles.
De acuerdo con Pemex, las reservas probadas, probables y posibles
de gas natural ascienden a 81 billones de pies cúbicos.
La Plataforma Progreso, según los estudios del organismo norteamericano,
se extiende desde Cabo Catoche, Quintana Roo, hasta Champotón, Campeche,
y tiene una superficie de 170,000 kilómetros cuadrados del mar que
colinda con la Península.
En esta zona, dice la la US Geological Survey, hay importantes
yacimientos petrolíferos ubicados a profundidades que van de los
1,500 a los 5,100 metros, según investigaciones realizadas durante
los últimos años, con nuevas técnicas, entre ellas el uso de imágenes
tridimensionales en el mar.
LOS PLANES DE PEMEX
El área donde se encuentran esos yacimientos es una de las
dos zonas del sur del país donde Pemex ha proyectado iniciar en
breve tareas de exploración. La otra se ubica frente a la zona de
Escárcega, en Campeche.
En 1988, el coordinador de Estrategias de Exploración de Pemex-Villahermosa,
Pablo Cruz Helú, durante una reunión celebrada en esta ciudad, informó
que esa empresa planeaba poner en marcha en el año 2000 dos proyectos
de exploración de yacimientos de crudo, uno en Yucatán y otro en
Campeche, que requerirían de una inversión de $2,000 millones durante
cuatro años.
Según explicó Cruz Helú en esa ocasión, ante los indicios que arrojaron
anteriores pruebas sismológicas de que hay petróleo frente a las
costas de Yucatán se decidió aplicar nuevas tecnologías de exploración
en esta región y poner en marcha el Proyecto Progreso.
Cruz Helú precisó que ese proyecto toma en cuenta 158,000 kilómetros
cuadrados de mar que colindan con la Península, que se dividieron
en cinco zonas: Cabo Catoche, Chicxulub, Sisal, Arcas y Champotón.
PRIMER PASO
El primer paso, según indicó, se daría en la zona de Chicxulub,
donde se aplicarían nuevos métodos de exploración, agrupados en
un sistema petrolero activo, que incluye obtención de imágenes tridimensionales
y perforaciones horizontales, verticales y en varias direcciones.
En el Proyecto Progreso, añadió, se incluirían rastreos sísmicos
en una superficie de 17,500 kilómetros cuadrados y la obtención
de muestras tridimensionales en 2,321 km, así como la perforación
de dos pozos frente a Chicxulub. Ahí se invertirían, entre éste
y el próximo año, casi $1,200 millones.
En el Proyecto Yucatán se perforarían cinco pozos y se rastrearía
en 1,010 kilómetros cuadrados mediante pruebas sísmicas y 440 km
con muestras tridimensionales, con una inversión de casi $900 millones.
Posteriormente se informó que Pemex pospondría esas exploraciones
por falta de presupuesto.
EN SUSPENSO
Un representante de la Gerencia de Comunicación Social de
la empresa, consultado por teléfono en sus oficinas de la ciudad
de México, dijo que todos los proyectos nuevos de exploración quedan
suspendidos hasta el próximo gobierno, con excepción de los iniciados
en la Cuenca de Burgos, en el norte del país.
Las frecuentes versiones sobre los planes de Pemex para explorar
el potencial petrolífero en las costas yucatecas ocasionó que recientemente
un grupo de legisladores yucatecos solicitara por escrito a esa
empresa un informe sobre sus planes de exploración en la zona.
No se sabe si hubo respuesta.
ANTECEDENTES
La existencia de importantes yacimientos de petróleo en Yucatán
ya había sido advertida antes. En enero de 1996 el Diario
publicó un reportaje en el cual, citando también estudios de la
US Geological Survey, se establecía que "yacimientos de petróleo
potencialmente cuantiosos y explotables comercialmente podrían estar
asentados en la plataforma marítima de Yucatán", Según ese
texto, para los geólogos estadounidenses esos yacimientos pertenecerían
a un período altamente rico en hidrocarburos -el Cretácico- y formarían
parte de depósitos mayores localizados en la Península.
De hecho, en Yucatán la exploración en busca de yacimientos petrolíferos
se inició en 1951 con la perforación de pozos en Progreso, Chicxulub,
Sacapuc, Mérida y Ticul. Más adelante, en 1964, Pemex perforó otros
pozos en Peto, Espita y Valladolid, pero en ninguno encontró evidencias
de petróleo, salvo en Peto.
INFLUENCIA DEL CRATER
La existencia de petróleo y de otros hidrocarburos en suelo
yucateco está asociada al cráter de Chicxulub. Según el estudio,
hay más probabilidades de encontrar aceite bajo la roca sedimentaria
de la estructura donde se haya impactado un meteorito, que en cualquier
otro lugar.
Como se sabe, el cráter de Chicxulub se ubica en una extensión
de 300 kilómetros cuadrados que va de Dzilam Bravo a Celestún, incluyendo
toda la zona costera, Mérida e Izamal. Más de la mitad de este diámetro
se interna en el mar.
Este cráter, considerado uno de los más grandes del mundo, tiene
una plataforma sedimentaria de 2.5 kilómetros de profundidad que
ahora es una roca fundida y endurecida, ubicada debajo del manto
freático.
Los científicos de la US Geological Survey creen que el cuerpo
sideral que originó el cráter de Chicxulub hace 60 millones de años
ocasionó importantes yacimientos de petróleo y gas natural.
En el estudio se citan investigaciones de otros científicos que
refieren que en las exploraciones petroleras es más factible encontrar
aceite en estructuras de impacto de un meteorito, como se demuestra,
dicen, en varios pozos abiertos en Estados Unidos, Canadá y Australia.
El estudio cita también los trabajos del geólogo Juan Gorter, de
Australia, quien ha estudiado el potencial del petróleo en las estructuras
australianas de impacto.
El también cree, afirma la US Geological Survey, que los cráteres
hacen los sitios muy prometedores para la exploración petrolífera,
"como sucede con el cráter de Chicxulub".
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