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Publicación del
domingo 11 de febrero de 1996
Los resultados se darían a conocer el 1 de noviembre de 1997
Con 80 sismómetros, tras las huellas del cráter
de Chicxulub

En estos días, y hasta mayo próximo, científicos de
cuatro países instalan el equipo a lo largo de tres líneas
trazadas en amplio
sector del norte de la Península de Yucatán.- En
septiembre se iniciarán los estudios marinos.- Apoyo de satélites.-
El programa
Geólogos y geofísicos especialistas en sismología efectuarán durante siete meses estudios terrestres y marinos para conocer
con mayor precisión
las características morfológicas de la estructura
de impacto del asteroide que cayó en la Tierra hace 65 millones
de años y formó un
cráter de gran tamaño, tanto en su geometría como
en su profundidad.
El objetivo principal del proyecto es investigar la estructura profunda del "cráter de Chicxulub", el mayor (cráter
de impacto) del planeta.
Numerosos científicos creen que el efecto de la
colisión, en el período cretácico, ocasionó la extinción
de los dinosaurios
y muchas otras especies.
Como ayer informamos, también analizarán las posibles
consecuencias del magno fenómeno en la superficie, como la
formación de un "anillo de cenotes" y el flujo
de agua subterránea.
Durante cinco meses -de enero a mayo- se instalarán 80
sismómetros terrestres, distribuidos de la manera siguiente:
1.- 47 de Poniente a Oriente (línea D en la gráfica que ilustra
esta plana), desde Celestún hasta Dzilam González, en poblaciones de los municipios de Celestún, Hunucmá, Chicxulub Pueblo, Dzemul,
Sinanché, Yobaín, Baca, Dzidzantún y Dzilam González, y comisarías
meridanas como Sierra Papacal y Cosgaya, entre otras.
2.- 26 con dirección al Sur, en la línea E, que parte de
un punto de la costa entre Chicxulub y San Benito, pasa al costado
poniente de la carretera Mérida-Progreso y llega hasta Kopomá.
3.- Siete en la línea F, que parte de un punto entre San
Benito y Chicxulub, también con dirección al Sur, y que abarcará Motul,
Mocochá, Tixkokob, Cacalchén y Hoctún.
En septiembre y octubre próximos, frente a las costas de
Yucatán, entre Celestún y Río Lagartos, en posición paralela
a la línea D, se instalarán
otros 15 a 20 sismómetros.
Al centro de ese sector, es decir, partiendo entre San Benito
y Chicxulub, saldrán
dos líneas: la B y C, que servirán para obtener
perfiles por "reflexión radial".
El equipo de científicos encargado del estudio se hospeda
en estos días en un predio veraniego de Chicxulub. Integran el
grupo los geólogos
Dr. Luis Marín Stillman, de 35 años de edad; Alberto
Trejo, de 27 años, estudiante de posgrado, ambos del Instituto
de Geofísica de la
UNAM; los geofísicos, especialistas en sismología,
Dres. Joanna Morgan, de 36 años; Mike Warner, de 42; John
Brittan, de 25, y los
estudiantes Geoff Wilson y Hamish Macintyre, de 22
años, del Departamento de Geología del Imperial College de
Londres.
También participan el Dr. Peter Macguire, de 48 años; el
técnico Paul Denton,
de 30, y el estudiante Graeme Mackensie, de 22, los
tres de la Universidad de Leicester, Inglaterra.
Los equipos que utilizan son: sismómetros, para registrar
ondas sísmicas; computadoras para el procesamiento de datos y
posicionadores con satélite (GPS, por sus siglas en inglés),
para la ubicación de
estaciones.
En charla con el Diario, la Dra. Morgan y Alberto Trejo explican que en distintas poblaciones previamente localizadas se están
colocando sismómetros, aparatos que, enlazados a computadoras,
servirán para registrar movimientos sísmicos cuyos datos
serán almacenados para procesar la información que se requiere a
fin de completar el
estudio.
En cada punto se instalan tres sismómetros, uno en dirección
Norte-Sur; otro Este-Oeste y uno vertical. En las dos semanas
que llevan de investigación
ya colocaron aparatos en Caucel, Baca,
rancho San Lorenzo (Baca), Tixkokob, Chicxulub Pueblo, Yobaín
y Umán. Ayer efectuaron trabajos preliminares en Hunucmá, adonde
regresarán el miércoles próximo para entrevistarse con las
autoridades de ese municipio y solicitarles apoyo.
Tras concluir la instalación de los sismómetros, regresarán
a sus lugares de origen
y de junio a agosto procesarán parte de la
información. En septiembre regresarán a Yucatán para iniciar
los estudios marinos,
hasta octubre, para lo cual utilizarán una embarcación de 60 ó 74 pies de eslora, de bandera panameña,
que podría ser el "M/V
Geco Sigma" o el "M/V Geco Longva".
El buque seleccionado estaría al mando de sus respectivos capitanes: Konrad Ytterland/Alf Rakke o Carson Hood. Ambos
cuentan con una tripulación
de 34 marinos y equipos avanzados de navegación.
Para los estudios marinos utilizarán tres líneas:
-La A (línea paralela a la D, terrestre), que se inicia en
un punto ubicado a
72 kilómetros al noroeste de Celestún, a 19 brazas
de profunidad, hasta el punto situado a 35 km al noreste
de Río Lagartos, a 11 brazas. La línea A, en la cual se colocarán
de 15 a 20 sismómetros,
abarca Las Coloradas, Río Lagartos, San Felipe,
Dzilam Bravo, Telchac Puerto, Chicxulub Puerto, Progreso,
Chelem, Chuburná, Sisal y Celestún, y los "bajos" Madagascar
y Serpiente. La profunidad
en esa línea es de 11 a 19 brazas.
-La línea B, que comienza en un punto ubicado a 160 km al
noroeste de Progreso, a 19 brazas de profunidad, y concluye
en un punto situado
a 26 km al noreste del mismo puerto, a 11 brazas.
Abarca también profunidades de 11 a 19 brazas.
-La línea C, que va de un punto a 140 km al norte de Dzilam
Bravo, a 19 brazas, a otro ubicado a 46 km al noreste de
Progreso, a 9.5 brazas.
Los estudios marinos se efectuarán del 1 de septiembre al
31 de octubre próximos, y los resultados preliminares de las
investigaciones se darían a conocer el 1 de noviembre de
1997 en la ciudad de
México.
Según explican los científicos, el objetivo de la línea A
es "perfilar"
el largo del diámetro de la estructura de impacto para
proporcionar una sección transversal completa. El centro
del cráter se encuentra
en aguas poco profundas, de modo que es imposible
obtener "perfiles por reflexión". Así, el perfil
se trazará algo "descentrado",
en aguas de más de 10 metros de profundidad. La
línea A correrá de manera paralela a la costa donde una serie
de 100 sismómetros
proporcionarán cobertura a lo largo del diámetro real del cráter mediante geometrías de adquisición similares
a las utilizadas en
"tomografía de sondeo transversal".
El grupo de investigadores estadounidenses colocará de 15
a 20 sismómetros de fondo marino a lo largo de esa línea para determinar
la "estructura de velocidad crustal en la sección de
reflexión".
El objetivo de la línea C es proporcionar un "perfil
real por reflexión radial en que la expresión de gravedad de la estructura
de anillo se halla
bien desarrollada", y proporcionar una
"geometría de registro costa/fuera costa, que limitará
las geometrías de reflexión
y las velocidades a lo largo de un diámetro
del cráter orientado aproximadamente normal a la línea A".
Por último, el objetivo de la línea B es obtener un "segundo perfil radial", pero en el punto en que la estructura
de anillo no aparece
en los datos existentes de gravedad. La compactación de las
líneas B y C revelará posiblemente el alcance y la importancia
de la erosión y alteración
postimpacto de la estructura original.
La "reflexión sísmica" es una "serie multicanal
de hidrófonos arrastrados
en la columna de agua que registra los ecos generados
mediante una fuente de aire comprimido".
Para los estudios no se emplearán sustancias tóxicas,
tampoco se realizarán
perforaciones ni explosiones, y no habrá impacto de
ningún tipo en el medio ambiental, aseguran los científicos.
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