Un
día muy oscuro, en el que hacía dos semanas cerca de allí
había desatado su furia un terrible huracán, una chica muy curiosa
llamada Tamara, inspeccionaba una casa abandonada hace muchísimo tiempo.
Estaba preocupada porque a la noche se escuchaba: -TAMARAAAAAA, TAMARAAAAAA, -
y ella no sabía si la llamaban a ella, así que decidió ir
a investigar.
Entró
por la puerta principal. Estaba todo oscuro, pero a ella no le dio miedo. Cuando
vio la sala casi se desmaya, era más grande que su casa entera, en medio
había una gran escalera, y por toda la pared viejos cuadros de pintores
famosos. Abrió una pesada puerta y se encontró con un cuarto tan
hermoso que le dieron ganas de pintar todo de vuelta, amoblarlo y llevárselo
a su casa. Notó que había algo brilloso en el fondo de la habitación.
Se acercó. ¡Era un amuleto! TAMARAAAAA, TAMARAAAAAA- Se escuchó-
Tamara se asustó mucho- LLÉVATE EL AMULETO- No lo dudó ni
un segundo y eso hizo. Corrió, corrió y a mitad del camino el amuleto
empezó a encenderse. Nunca nadie la volvió a ver. Hoy en día
ella tendría 152 años. Se dice que el espíritu se alimentaba
de chicos curiosos. No por nada dicen que la curiosidad MATÓ al gato.