Historia
de la Cámara de Diputados
del H. Congreso de la Unión
(Legislaturas a partir de 1912)
Breve
Historia de la Cámara de Diputados en México
Los
hermanos Flores Magón y los Vázquez Gómez se hicieron
eco de un antiguo clamor. A la postre, el llamado de Francisco
I. Madero fue escuchado en todos los ámbitos de la nación. Al
triunfo del Plan de San Luis y verificadas las elecciones constitucionales
para la Presidencia de la República, que favorecieron al iniciador
del movimiento revolucionario, fue la XXVI Legislatura, calificada
como renovadora, la que cumplió dignamente las funciones del Poder
Legislativo trastocadas por la dictadura porfirista.
La elección
legislativa de 1912 fue de las más limpias de nuestra historia
parlamentaria. Al lado de entusiastas maderistas, también llegaron
diputados de franca oposición. El Colegio Electoral fue presidido
por Juan Sánchez Azcona y lo conformaron diputados del antiguo
"Club Democrático Bénito Juárez", que fundara en 1905
Francisco I. Madero.
Los revolucionarios
más notables de esa Legislatura, fueron Luis Cabrera, Jesús Urueta,
Alfonso Cravioto, Juan Sánchez Azcona, Roberto Pesqueira, Juan
Sarabia, Gustavo Madero, Serapio Rendón, Juan Zubarán Campmany.
Entre
los intelectuales: Vera Estañol y Luna y Parra ; Salvador Díaz
Mirón, José Castellot, José Mardano Pontón, Carlos Trejo y Lerdo
de Tejada, Félix F. Palavicini, José Natividad Macías, Luis Manuel
Rojas, Rodolfo Reyes, Isidro Fabela, Francisco Helguero, Abraham
Castellanos, Luis Castillo Ledón, Antonio Ancona Albertos, José
I. Novelo, Alberto García Granados, Garzain Ugarte, Armando Z.
Ostos, Eduardo Neri, Pascual Ortiz Rubio y Aquiles Elorduy.
También
participaron representantes de los partidos Constitucional Progresista,
Católico, Radical y del Liberal Independiente, y fueron tales
las excepcionales jornadas parlamentarias que originó esa Legislatura,
que produjo material abundante para la historia que narró Diego
Arenas Guzmán.
Franciso
I. Madero
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El 18 de febrero
de 1913 fue hecho prisionero, en sus oficinas de
Palacio Nacional, el Presidente Francisco I. Madero,
como principio de la usurpación urdida por Victoriano
Huerta.
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Tras
el asesinato del Presidente de la República, sobrevino
una época de terror en todo el país. También fueron asesinados
los diputados Adolfo G. Gurrión, Néstor Monroy, Edmundo
Pastelín y Serapio Rendón, todos por expresar su repudio
al general Victoriano Huerta.
Al conocerse el asesinato
del senador Belisario Domínguez, la Cámara de Diputados,
por voz de José María de la Garza, exigió una explicación
oficial enfrentándose al Ejecutivo; además se nombró una
comisión investigadora que recabó pruebas y rindió su
informe; la Cámara de Diputados exigió garantías con la
advertencia que de no obtenerlas se instalaría en otro
lugar de la República.
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La respuesta de Victoriano Huerta
fue el envío de policías al recinto del Congreso. Pese a la medida,
sesionaron los diputados; mientras el 29 Batallón de Línea, comandado
por el general Blanquet, cercaba el edificio. Más tarde, ante
los diputados el ministro de Gobernación, Garza Aldape, conminó
desde la Tribuna a los representantes populares para que revocaran
su acuerdo y la amenaza de sesionar en otro sitio.
La Cámara sostuvo su determinación
y entonces el inspector de policía ordenó desalojar el recinto,
aprehendieron a 84 diputados conforme a una lista que llevaba
preparada, entre ellos muchos antiguos luchadores antirreeleccionistas.
Todos fueron llevados a pie hasta la penitenciaría en medio de
dos filas de soldados, mientras escuchaban las aclamaciones del
pueblo y los mueras al general Victoriano Huerta.
El Senado, al conocer los hechos
anteriores y en solidaridad con la Cámara de Diputados, acordó
su propia disolución.
Luego de la noticia del asesinato
de don Francisco I. Madero, el gobernador de Coahuila, Venustiano
Carranza, publicó el 26 de marzo de 1913 el Plan de Guadalupe,
que ofrecía restaurar el orden constitucional, castigar la usurpación
y el crimen.
La gesta revolucionaria que
arrojó al traidor de la silla presidencial, abrió una nueva etapa
en la historia de la Cámara de Diputados. Fue la época de las
reivindicaciones populares, además de que el Primer Jefe del Ejército
Constitucionalista convocó a un Congreso Constituyente para reformar
la Constitución de 1857 y que derivó en la redacción de un nuevo
texto constitucional, por lo que el primero de diciembre de 1916,
bajo la presidencia del diputado Luis Manuel Rojas se reunió la
Asamblea de representantes electos para este fin.
El desempeño de esos hombres
de lucha marcó los nuevos rumbos ideológicos a la Nación; ellos
fueron, Heriberto Jara, Enrique Colunga, Luis G. Monzón, Flavio
A. Bórquez, Alfonso Cravioto, Juan de Dios Robledo, Pastor Roualz,
José Inocente Lugo, Andrés Molina Enríquez, Esteban Baca Calderón,
Froylán C. Manjarrez, Hilario Medina, Cayetano Andrade y Fernando
Lizardi.
La jornada se caracterizó por
los prolongados y en ocasiones reñidos debates que tuvieron como
escenario la ciudad de Querétaro.Hubo artículos de la Constitución
que determinaron brillantes intervenciones, especialmente del
27 y 123. Finalmente el 31 de enero de 1917 se efectuó la sesión
de clausura y el 5 de febrero se promulgó la Constitución que
actualmente está en vigor.
Al día siguiente, Venustiano
Carranza, consecuente con la nueva Carta Magna, procedió a expedir
la convocatoria a elecciones de diputados y senadores al Congreso
de la Unión, que habían de integrar la XXVII Legislatura, así
como para elegir al Presidente de la República.
Las elecciones generales fueron
el 11 de marzo del mismo año. A la Cámara de Diputados llegaron
hombres surgidos de la lucha social: Juan Manuel Alvarez del Castillo,
Gustavo Padrés, Andrés Magallón, Leopoldo Camarena, José Siurob,
Aarón Sáenz, Eduardo Hay, Genaro Vázquez, Adolfo Cienfuegos y
Camus, Jesús Acuña, Manuel Rueda Magro, Uriel Avilés e Isaac Olivé.
La XXVII Legislatura funcionó
con tres bloques: derechas, izquierdas y constituyentes. Los primeros
integrados por una minoría. Las mayorías eran de la izquierda
con el Partido Liberal Constitucionalista, en el que se encontraban
varios legisladores que intervinieron en el Constituyente. Tanto
derechas como izquierdas, coincidían a veces con el gobierno y
en ocasiones intervenían en su contra, censurándolo.
Esta Legislatura y las dos siguientes,
representaron una etapa de relevantes jornadas políticas y probablemente
nunca antes la tribuna de la Cámara fue ocupada por hombres de
tanta elocuencia parlamentaria: Enrique Bordes Mangel, Manuel
García Vigil, Basilio Badillo, José Siurob, Juan de Dios Bojórquez,
Jesús Garza, Aurelio Manrique, Antonio Díaz Soto y Gama, Miguel
Alonso Romero, José Castillo Torre, Victorio Lorandi, Cesar Lara,
Carlos Angeles, José García de Alva, Agustín Arroyo Ch., Antonio
Valadez Ramírez, Luis Sánchez Pontón, Antonio Villalobos, Rafael
Zubarán Campmany y Leopoldo Zincúnegul Tercero, cuyos debates
incomodaron al Presidente Alvaro Obregón.
En el seno de esas legislaturas
se movía la acción de dos grandes partidos revolucionarios: Liberal
Constitucionalista (PLC) y Cooperatista. Ambos actuaban conforme
a sus respectivas plataformas doctrinales y llevaron nutrida representación
a los escaños de la Cámara.
Así se iniciaron los gobiernos
de la Revolución, presididos por la intensa labor legislativa
y política de hombres que iban sucediéndose en las Legislaturas
del Congreso de la Unión: Alfredo Romo, Jorge Prieto Laurens,
Rubén Vizcarra, Mariano Samayoa, Ezequiel Padilla, Jose Villanueva
Garza, Martín Luis Guzmán, Gustavo Arce, Emilio Gandarilla, Luis
León, Rubén C. Navarro, Salvador Franco Urías, José Manuel Puig
Casauranc, Luis N. Morones, Eliseo Céspedes, Enrique Fernández
Martínez, José Aguilar y Maya, Alfonso Francisco Ramírez, Cayetano
Andrade y muchos más .
A los legisladores en 1929,
1938 y 1942 (integrantes de las Legislaturas XXXIII, XXXVII y
XXXVIII, respectivamente), tocó la misión de intervenir en tres
de los hechos legislativos más notables de nuestra historia política
contemporánea: la declaración de la Autonomía de la Universidad
Nacional de México, la nacionalización de la industria petrolera
y la suspensión de garantías con motivo del estado de guerra por
la segunda conflagración mundial.
La XLIII Legislatura, por iniciativa
del Presidente Adolfo Ruiz Cortines, aprobó una reforma a la Constitución
de singular trascendencia: la incorporación de las mujeres a la
ciudadanía que, a su vez, les permitió desempeñarse como legisladoras.
Fue Aurora Jiménez de Palacios la primera diputada, y tras ella
otras destacadas políticas como, Martha Andrade de Del Rosal,
Macrina Rabadán, Graciana Becerril, Virginia Soto y Aurora Arrayales.
Liquidado el militarismo, las
Legislaturas postrevolucionarias al interpretar los anhelos de
transformación del pueblo, acogieron iniciativas presidenciales;
a su vez, generaron proyectos de trascendencia económica y social,
como la Reforma Agraria, durante el gobierno del general Lázaro
Cardénas; las leyes integradoras de la unidad nacional con Avila
Camacho, así como el proceso de reestructuración económica impulsados
por el Presidente Miguel Alemán Valdés.
Durante el gobierno del Presidente
Adolfo López Mateos se reformó la Constitución para actualizarla
en relación con las corrientes jurídicas internacionales respecto
del Mar Territorial y la Plataforma Continental; también para
instaurar el sistema electoral que comprendió a los diputados
de partido.
El arribo de diversas corrientes
de opinión renovó las ideas para la elaboración de leyes acordes
con la realidad del país ; así, superadas las épocas de las asonadas
y los golpes de Estado que conmovieron al pueblo mexicano en el
siglo pasado, se manifestó mayor certidumbre en el ejercicio de
la actividad legislativa al mejorarse situaciones sociales con
sentido humanista y justiciero.
El juego parlamentario plural
en la Cámara de Diputados, ha cobrado relieve durante las últimas
legislaturas. Sus avances corresponden al perfeccionamiento de
las instituciones democráticas y al mayor impulso a la cultura
política en favor de grandes sectores de la población.
La vida política de México se
ha enriquecido en las últimas décadas. Con base al sistema mayoritario,
en 1963 se establecieron los diputados federales de partido para
ampliar la representación nacional, sistema que se complementó
con la reforma legal de 1973, y que en 1977 se sustituyó por el
de representación proporcional.
Bajo el nuevo mecanismo mixto,
que implica, por una parte, la elección mayoritaria y directa,
y por la otra, la de candidatos de listas regionales propuestos
por los partidos políticos, se integraron las Cámaras de Diputados
de las más recientes legislaturas del Congreso de la Unión.
Las reformas constitucionales
promovidas por el Presidente Miguel de la Madrid, culminaron con
la ampliación de las minorías en el Congreso de la Unión, mediante
el aumento de 100 a 200 diputados que eligieron con base en la
proporción de votos obtenida por los partidos, adicionales a los
300 diputados de mayoría que se conservan en el mismo número,
para conformar una cámara de 500 legisladores.
La reforma política integral
llevada a cabo durante el sexenio del Presidente Miguel de la
Madrid Hurtado, incluyó la creación constitucional de una Asamblea
de Representantes del Distrito Federal, compuesta por ciudadanos
electos directamente por el voto popular, a cargo fundamentalmente
de expedir reglamentos de política y buen gobierno para la capital
del país.
En la
actualidad son ocho los partidos políticos con registro representados
en el seno de la Cámara de Diputados, mismos que forman la representación
nacional en este cuerpo colegiado: el Partido Acción Nacional
(PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido
de la Revolución Democrática (PRD), el Partido Verde Ecologista
de México (PVEM), , el Partido del Trabajo (PT), el Partido de
la Sociedad Nacionalista (PSN), el Partido Alianza Social (PAS),
y Convergencia por la Democracia Partido Político Nacional (CDPPN).
CAMARA DE DIPUTADOS, H. CONGRESO
DE LA UNION
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