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Publicación
del miércoles 7 de febrero de 2001
NOTAS DE CATON
NI ROJA, NI BLANCA...
Es atinada la propuesta del Presidente Fox en
el sentido de dar a México otra Constitución. El siglo
diecinueve tuvo la suya; el veinte, lo mismo. Es natural y conveniente,
entonces, que la nueva centuria mexicana tenga también su
Carta Magna, adecuada a los tiempos que se viven. La recomendación
del Presidente debe ser apoyada por todos los sectores que forman
la comunidad nacional, de manera muy especial los partidos políticos
y los correspondientes grupos parlamentarios.
En cierta ocasión le preguntaron a Vasconcelos
si la Constitución del 17 era blanca o roja, entendiendo
por blanca una Constitución liberal, y por roja una socialista.
Ni roja ni blanca respondió el oaxaqueño.
Es violada.
En efecto, durante el tiempo que duró en
el poder la familia revolucionaria hubo dos formas de
violar la ley máxima. Una era hacer caso omiso de sus prescripciones;
la otra consistía en reformarla según el capricho
del poderoso en turno. Tantos zurcidos se le hicieron a la Constitución
que no la conocerían hoy quienes la redactaron.
Es plausible, pues, la sugerencia del Presidente
Fox, y debe llevarse a cabo. Ningún momento tan propicio
como éste, en que hay un mandatario electo democráticamente
y un Congreso que no le debe sumisión. Eso, más una
comunidad participante, será garantía de una ley constitucional
que no obedezca a la voluntad de un solo hombre, o de un partido,
sino de todo el conjunto de la sociedad
CATON
Saltillo, Coahuila, febrero de 2001.
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