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Publicación
del jueves 24 de febrero de 2000
La trascendencia de los valores cívicos
Llamado para revalorar el homenaje a la bandera
"Se pierde el sentido patriótico porque se confunde
patria con política", indica un sacerdote.- El ejemplo
Existen fechas del calendario cívico
nacional en las que, por tradición, el espíritu patriótico
del pueblo debería aflorar con más intensidad y reafirmarse
el orgullo por la patria que nos vio nacer y en la cual vivimos.
Una de esas fechas es el Día de la Bandera
-instituido el 24 de febrero de 1940 por el entonces presidente
Lázaro Cárdenas del Río-, que se celebra con
ceremonias en las que el lábaro tricolor debe de ser el centro
de nuestra atención y respeto, ya que simboliza a la patria,
es decir, el territorio nacional, nuestra cultura, las libertades
y los ideales; incluso nos recuerda a los héroes que dieron
su vida por defenderla.
Sin embargo, en los últimos años
se advierte cierta apatía, desinterés o falta de seriedad
de niños y jóvenes cuando están presentes ante
la bandera nacional en actos cívicos.
En varias escuelas y eventos cívicos donde
se rinden honores a la bandera es común observar a niños
o jóvenes conversando, sin saludar al pabellón tricolor,
ni entonar el himno nacional o guardar la posición de firmes
mientras se presta juramento de fidelidad al lábaro patrio.
Otra muestra es lo que ocurre todas las tardes,
a las seis, en la Plaza Principal, cuando agentes de la Secretaría
de Protección y Vialidad llevan al cabo la ceremonia de arriado
de la bandera.
En derredor de los agentes se congregan numerosas
personas, pero la mayoría no saluda a la bandera cuando es
retirada del lugar en medio de los honores respectivos. Son contados
los adultos, jóvenes y niños que presentan el saludo.
Los motivos: falta de educación cívica, indiferencia,
distracción o tal vez silenciosa protesta contra un sistema
político que se ha apropiado de los colores patrios y contra
gobernantes que no practican lo que predican, según consideran
los analistas.
Entrevistados al respecto, un sacerdote, una
maestra jubilada y un militar retirado ofrecen sus puntos de vista:
Las reflexiones son las siguientes: Pbro. Pastor Escalante Marín,
párroco de Nuestra Señora de Fátima (colonia
García Ginerés): "Por cuestiones culturales,
los habitantes de estas tierras nos identificamos más como
yucatecos que como mexicanos. Cuando vamos al extranjero y nos preguntan
de dónde somos, por lo general respondemos que somos yucatecos".
-Es natural, la conquista de Yucatán ocurrió
de manera distinta a la del resto del país.
-El sentido de identidad nacional se fortaleció
en el siglo XX, por medio de la educación y la promoción
de los valores cívicos.
-Sin embargo, en los últimos años
se advierte un fenómeno: se están perdiendo el amor
a México y el sentido patriótico porque se ha generalizado
la idea de confundir patria con política, y si la política
es sucia y los políticos son corruptos, la situación
empeora cada día más: la gente deja de querer a su
patria, pierde la fe en ella y sus instituciones, y por ende, deja
de tenerle respeto a los símbolos patrios.
-Lo vemos en los homenajes escolares, cuando
a niños y jóvenes poco les importa la presencia de
la bandera. No la sienten algo suyo e importante; prefieren aprovechar
el rato para conversar en vez de entonar el himno nacional o saludar
a la insignia patria.
-La situación es más preocupante
cuando los maestros tampoco asumen una actitud de respeto o no les
llaman la atención a los alumnos.
Profra. Francia Pacheco Pérez de Espinosa,
fundadora de la escuela primaria "Amelia Azarcoya" y maestra
jubilada de la Normal "Rodolfo Menéndez de la Peña",
donde laboró 30 años: "Inculcar el amor y el
respeto a la bandera y los símbolos patrios es determinante
para la formación cívica de niños y jóvenes".
-Ese respeto se deriva del amor que surge en
la familia hacia lo que nos da identidad: la bandera, el escudo,
el himno nacional, etc.
Desgraciadamente, así como se habla de
una pérdida de valores morales también hay una pérdida
de valores cívicos.
-Hoy día, muchos jóvenes sienten
que salen al homenaje a la bandera obligados, como un mero trámite
que hay que cumplir los lunes.
-No existe el sentido de respeto porque los maestros
no se esmeran en brindarlo con el ejemplo; si el alumno ve que el
maestro no participa en la ceremonia, él tampoco lo hará.
-Se debe alentar y fortalecer el respeto a la
bandera y los símbolos patrios, y los maestros deberían
ser los principales promotores de este valor cívico, para
que los jóvenes participen en las ceremonias por convicción
y no por obligación.
Cap. Jorge Carlos Góngora López,
militar retirado y presidente diocesano del Movimiento Familiar
Cristiano: "Niños y jóvenes tienden a no tomar
con seriedad las actividades en las que se rinden honores a la bandera,
lo que en parte se debe a la falta de educación y conciencia
cívica".
-El amor a la patria, la bandera y los símbolos
nacionales no surge por naturaleza, es algo que se inculca a través
de la formación integral de la persona.
-Los honores a la bandera desde preescolar, en
la enseñanza primaria y secundaria deben de reafirmar ese
respeto mediante los homenajes que se efectúan todos los
lunes.
-Sin embargo, esa promoción de valores
cívicos debería extenderse al nivel bachillerato e
incluso a la educación superior, ya que el respeto a los
símbolos patrios refleja el respeto a nuestra identidad como
nación, lo que nos obliga a ser cada vez mejores ciudadanos
-concluyó.
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