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Publicación
del miércoles 21 de febrero de 2001
¿Usted qué opina?
Día de la Bandera
Por Genaro ALAMILLA ARTEAGA
Hay celebraciones civiles de poca importancia
porque se proclamaron al calor de triunfos sin trascendencia, o
por capricho de autoridad o también por errores históricos.
Si analizamos el calendario oficial, caeremos en la cuenta de lo
anterior.
Pero también hay celebraciones civiles
y nacionales que tienen toda la razón de existir y que con
un sentido patriótico, o de hechos nacionales de gran interés,
fueron proclamadas muy acertadamente por la autoridad competente.
Uno de estos días es el Día de la
Bandera, el 24 de febrero, y es interesante reflexionar sobre el
significado de ese día para caer en la cuenta de su trascendencia
y de su hondo significado.
Desde nuestros antepasados se han tenido estandartes
y banderas, todos confeccionados con vistoso plumaje de diversos
colores. Ojalá que muchos conciudadanos se asomen a la Enciclopedia
de México para que se enteren de la historia de nuestra bandera
y así la respeten y veneren como es debido.
Sin pretender adentrarnos a esa historia, por
razón de espacio, sólo decimos que los historiadores
reconocen como la primera bandera la improvisada por el Padre de
la Patria, el cura Hidalgo, que tomando un lienzo de tela que tenía
la imagen de la Virgen de Guadalupe lo colocó en dos tiras
de madera para iniciar nuestra independencia.
Hoy lo importante es la que tenemos como bandera
oficial. Pensemos en su significado juntamente con el del escudo,
y en las variaciones que ha tenido hasta llegar a la actual que,
ideada por Agustín de Iturbide, simbolizó el Plan
de Iguala, el 24 de febrero de 1821, y se llamó de las Tres
Garantías: el color blanco RELIGION, el verde INDEPENDENCIA
y el rojo UNION.
Como nuestra bandera es símbolo de nuestra
patria, reflexionemos en sus tres colores y lo que simbolizan. Hoy
tenemos libertad religiosa, realizándola con mucho respeto
con el Estado y las demás denominaciones o creencias; hoy
gozamos de independencia, pero seguimos luchando para que ésta
sea integral en lo económico y en lo político, para
que no se viole nuestra independencia y nuestra soberanía
no se manche. Lo que nos preocupa es mantener distanciamientos internos
que nos dividen y nos debilitan como nación y frenan nuestro
desarrollo. Debemos reconciliarnos en el seno de la familia, entre
los diversos grupos o partidos políticos, porque los principios
de cada uno, por diferentes que sean, no nos deben convertir en
enemigos. Ojalá logremos una unión de todos entre
sí. Son las tres garantías de nuestra bandera.
Es de desear que a nivel nacional, estatal y municipal
se hagan ceremonias que ilustren a los ciudadanos sobre nuestra
bandera, su historia y su significado y simbolismo y no se concreten
sólo a izarla. Todos los planteles educativos tiene la oportunidad
de instruir a sus alumnos sobre lo que indicamos. Y entendamos todos
que ni por razones políticas o ideológicas,
sociales o religiosas estamos exentos de respetar y venerar nuestro
lábaro patrio, así como sería plausible que
en balcones u otros sitios o domicilios se izara una bandera. En
los edificios públicos es obligatorio hacerlo. ¿Usted
qué opina? G.A.A. México, D.F., febrero
de 2001.
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