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Publicación
del sábado 29 de septiembre de 2001
Rescatar a una mujer les permitió salvar sus vidas
Testimonio de seis bomberos
NUEVA YORK, 28 de septiembre (DAP). Seis
bomberos de Nueva York salvaron sus vidas milagrosamente
al rescatar a su vez a una mujer que estaba en las Torres Gemelas
el martes 11.
Fue gracias a un preciso encuentro entre
rescatadores y rescatados que el destino los juntó
en un determinado instante ni un segundo más ni menos
y les salvó la vida a todos.
La mujer, de mediana edad, Josephine Harris, que
trabajaba en las oficinas de Port Authority la institución
propietaria del World Trade Center en el piso 73, bajaba por
las escaleras después de que los dos aviones secuestrados
se estrellaron contra los edificios.
Cuando los bomberos llegaron al lugar ya se había
producido el primer impacto contra una de las torres. Mientras estaban
esperando que les asignaran tareas, vieron la sombra del otro avión
y escucharon la segunda explosión. Nos quieren matar,
dijo uno de ellos.
Empezaron a subir las escaleras de una de las
torres pero cuando llegaron al piso 27 sintieron que todo el edificio
temblaba. El otro rascacielos se estaba colapsando. Entonces decidieron
bajar, pensando que el segundo edificio también podía
caer.
En el descenso encontraron a la Sra. Harris entre
el piso 14 y 15, extenuada. Trataron de ayudarla y apurarla, pero
ella no podía caminar rápido. En el cuarto piso la
mujer se cayó al suelo.
Bill Butler, uno de los bomberos, le preguntó
entonces por su familia y le dijo: Sus hijos y sus nietos
quieren verla en casa. Tiene que ponerse de pie y seguir.
TODO EMPEZO A TEMBLAR...
Otro bombero trató de encontrar alguna silla en el cuarto
piso para poder llevarla, pero no había nada. Cuando volvió
a la escalera donde estaban los demás, sintió una
fuerte ráfaga de viento. Al rato, la segunda torre se derrumbó.
Todo empezó a temblar relató
el capitán John Jonas, que estaba en el grupo. El ruido
era infernal. Todo volaba a nuestro alrededor. La nube de polvo
era horrible.
Los bomberos y la mujer quedaron repartidos entre
el segundo y el tercer piso junto a otras cuatro personas de los
equipos de rescate. Si hubieran estado por encima del quinto piso
o por debajo del segundo, no hubieran sobrevivido. Todo se había
caído. Y se concentraron en el descanso de la escalera del
tercer piso.
Ahora los oficiales se dan cuenta de que si hubieran
apurado el paso en lugar de esperar a Josephine, los pisos superiores
de los edificios se les hubiesen venido encima.
El capitán Jones ordenó apagar todas
las radios para ahorrar baterías en caso de que tuvieran
que estar allí varios días. Sólo una aparato
quedó funcionando. Pero nadie respondía.
Los bomberos descubrieron que detrás de
una puerta había una llave antiincendio, que les daría
agua de beber por un tiempo.
Algunas horas después, el humo y el polvo
empezó a aclarar. Entonces se vieron los unos a los otros
y, de repente, un rayo de sol se coló desde el techo y comprendieron
que no había más pisos encima de ellos, es decir,
que 106 pisos se habían derrumbado.
Por un agujero pudieron ver a un socorrista a
uno cuantos metros. El rescatador les lanzó una cuerda y
uno de ellos empezó a escalar. Todos fueron rescatados poco
a poco. Josephine fue subida en un canasto de metal.
Algunos de los seis hombres aún están
en el hospital. La Sra. Harris visitó el miércoles
ppdo. la estación de bomberos en el barrio chino de Manhattan,
donde le regalaron un impermeable que dice: Josephine, nuestro
angel guardián.
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