Oleada terrorista en Estados Unidos - Diario de Yucatán

Publicación del sábado 22 de septiembre de 2001

Los minutos finales del Vuelo 11
Revelan dramático relato de una azafata


NUEVA YORK, 21 de septiembre (Por Matthew Brelis, de The Boston Globe).— Un pasajero estaba muerto, dos de sus colegas azafatas fueron heridas a cuchilladas y ella presentía que el capitán John Ogonowski no tenía ya el mando del Boeing 767. Entre el terror y la confusión, Madeline Amy Sweeney mantenía “extraña calma”, según manifestó con gran detalle a un supervisor durante los minutos finales del Vuelo 11 de American Airlines, que había sido secuestrado poco después de despegar del aeropuerto internacional Logan, de Boston.

Desde el fondo del avión, la señora Sweeney, de 35 años y madre de dos niños, ofreció importante testimonio sobre la forma en que los aeropiratas tomaron el control del avión y lo estrellaron contra el World Trade Center el 11 de septiembre ppdo., según indica una fuente cercana a la investigación.

—Lo que hizo tiene enorme valor para las agencias policíacas, porque arroja luz sobre lo que ocurrió en la cabina —indicó la fuente.

Por medio de un teléfono de la nave —del tipo de pared que se ven en algunos Boeing 767—, la señora Sweeney llamó a Michael Woodward, supervisor de vuelos de American Airlines en Logan. Se dice que usó su tarjeta de crédito para activar el teléfono de pared, que llevó hasta un rincón donde quedaba oculta.

La azafata relató que el Boeing 767 —en ruta de Boston a Los Angeles con 81 pasajeros, otras ocho aeromozas y dos pilotos— había sido secuestrado. Durante los tres minutos que habló con Woodward, la azafata le dijo que los secuestradores tenían asientos de primera clase o ejecutiva.

—Contó que a un pasajero de la clase ejecutiva le habían cortado la garganta y estaba muerto —señaló la fuente—. También dijo que a dos asistentes de vuelo las acuchillaron y estaban recibiendo atención de otro pasajero con experiencia médica, bien fuera un doctor, enfermero o paramédico.

—Estamos registrando rápido descenso —dijo la mujer a su supervisor, a quien también manifestó sus dudas de que el capitán Ogonowski estuviera volando la nave.

—Estamos muy, muy bajo, y esto no se siente bien —agregó la señora Sweeney, según la fuente.

La azafata “estaba muy calmada, con una calma extraña, y se expresaba con gran claridad”, indicó el informante.

—Amy era una de las personas más ecuánimes y decentes que he conocido —manifestó la fuente, quien conocía a la señora Sweeney, una empleada con 14 años en la aerolínea.

Ella no dio indicios de que los secuestradores tuvieran armas como pistolas o aerosoles pimienta.

Cuando se le preguntó sobre la ubicación de la nave, la aeromoza dijo que podía ver edificios y pensaba que estaban sobre Nueva York. De pronto exclamó: “íOh, Dios mío! íOh, Dios mío!”, y Woodward dejó de escucharla.

El Vuelo 11 fue el primer avión en golpear el World Trade Center, al estrellarse contra la Torre Norte a las 8:45 a.m., menos de 50 minutos después de levantar el vuelo.

Otra azafata, Betty Ong, de 45 años, también llamó a American Airlines, al parecer desde su teléfono celular. Se cree que la señora Ong habló con funcionarios de la empresa, pero se desconoce la duración y los detalles de la conversación

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