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Publicación
del domingo 21 de octubre de 2001
Habría otra oleada de ataques terroristas
Interceptan comunicaciones de Bin Laden y sus asociados
LONDRES, Inglaterra, 20 de octubre (Por Raymond
Bonner y John Tagliabue, de The New York Times).A más
de un mes de los ataques terroristas, Estados Unidos y sus aliados
cercanos siguen interceptando comunicaciones entre los asociados
de Osama Bin Laden y están convencidos de que habrá
más ataques, según coincidieron oficiales de inteligencia
de varios países.
Los objetivos y la conducta de Osama Bin Laden
y las expectativas de sus seguidores indican que responderá
a los ataques contra Afganistán y los talibanes, expresó
un funcionario europeo.
Aunque las autoridades estadounidenses ya advirtieron
sobre otro ataque, oficiales de inteligencia de seis países
de Medio Oriente y Europa enfatizaron que fundan sus análisis
y conclusiones en lo que sus propias agencias captan y no en la
información que reciben de Estados Unidos.
No se conoce, apuntaron, dónde esperar
los ataques o si serán con explosivos o con armas químicas
o biológicas; pero indicaron que las intercepciones y otras
herramientas los convencieron de que se planea una segunda y tal
vez una tercera oleada de ataques.
Funcionarios de dos países europeos indicaron
que aún no hay evidencias para asociar las recientes cartas
con esporas del ántrax con Osama Bin Laden; pero si las cartas
son obra suya, advirtieron, probablemente sea el principio de más
ataques.
No obstante, arrestos en Estados Unidos y la interrupción
de presuntos planes terroristas en el extranjero, podrían
haber comprado tiempo en la batalla contra el terrorismo.
Desde el 11 de septiembre, servicios de inteligencia
extranjeros detuvieron e interrogaron a cientos de sospechosos,
por lo que aseguraron haber impedido al menos cuatro planes diferentes
para atacar instituciones estadounidenses y de sus aliados en Francia,
Bélgica, Jordania y Turquía.
La primera advertencia del ataque a Washington
y Nueva York fue la intercepción de un mensaje vía
telefónica antes de llevarse a efecto los atentados, lo cual
desató una desesperada búsqueda de autoridades de
Estados Unidos y de varios países. En esa llamada, Bin Laden
recomendó a su esposa en Siria que regresara a Afganistán.
El signo de interrogación era cuándo
y dónde, sobre todo dónde, ya que asumíamos
que sería pronto, aseveró un especialista.
Estados Unidos y los gobiernos aliados comenzaron
a examinar posibles objetivos de ataque en el Golfo Pérsico,
Europa, y en otros rincones del mundo, subrayó.
Ahora, ese país y sus aliados están
inmersos en una situación similar. Saben que algo va a ocurrir,
pero no cuándo ni dónde.
Países de Europa y Medio Oriente indicaron
que continúa el monitoreo de comunicaciones entre los asociados
de Bin Laden, a pesar de que éstos ya saben de las intercepciones.
Un experto israelí anotó que, con
base en informes de los servicios de inteligencia a los que ha tenido
acceso, tanto antes como después del 11 de septiembre, espera
que ahora Bin Laden recurra a armas químicas y biológicas,
y que los probables objetivos sean intereses de Estados Unidos en
Europa Occidental.
Captamos algunas señales básicas
de que la gente de Bin Laden se muestra interesada en materiales
químicos y biológicos, aseveró.
Los investigadores examinan reportes de que un
par de terroristas que participaron en los ataques de septiembre
solicitaron adiestramiento en Europa para pilotear aviones, agregó.
Los oficiales coinciden en que Bin Laden planeó
más ataques contra Estados Unidos desde antes de los atentados.
Las redadas contra sospechosos de terrorismo en
Estados Unidos y Europa aparentemente no interrumpieron completamente
la capacidad de Bin Laden para lanzar más ataques contra
Estados Unidos.
Cuando Osama Bin Laden lance el siguiente
ataque, sabremos cuál es su próxima sorpresa,
destacó el experto israelí.
ISLAMABAD, Paquistán, 20 de octubre (Por
John F. Burns, de The New York Times).El gobierno paquistaní
informó hoy que el máximo comandante militar de los
talibanes está en el país para sostener conversaciones
sobre la posibilidad de formar un gobierno postalibán para
Afganistán.
Sin embargo, en una entrevista con un periódico
local, el comandante Maulvi Jalaluddin Haqqani, insistió
en que su objetivo sigue siendo la derrota de la operación
militar de Estados Unidos contra los talibanes.
Haqqani es un veterano comandante de la guerra
de guerrillas de los años ochenta contra las fuerzas soviéticas.
Los clérigos de línea dura de los talibanes lo nombraron
al máximo cargo del ejército a principios de mes.
En el ministerio exterior de Paquistán,
un vocero dijo que Haqqani estaba en la capital paquistaní
como parte de la búsqueda de un gobierno de amplias
bases que suceda a los talibanes. A principios de la semana
Haqqani también estuvo en Islamabad para discusiones secretas.
El vocero no informó cómo proceden
las negociaciones, ni describió la postura negociadora de
Haqqani. La estrategia de las negociaciones fue acordada por Estados
Unidos con su aliado e intermediario, Paquistán, según
informaron oficiales paquistaníes.
Haqqani comanda fuerzas talibanes en un tramo
de 1,600 km en la frontera afgana con Paquistán. Su presencia
en Paquistán se reporta en momentos cuando las operaciones
militares de Estados Unidos en Afanistán se intensificaron.
Los estadounidenses y sus aliados avizoran un
nuevo gobierno en Afganistán que crearía una coalición
entre tres grupos principales: facciones disidentes y moderadas
de los talibanes, incluyendo veteranos de la guerra de guerrillas
contra la Unión Soviética, como Haqqani; la Alianza
del Norte, y grupos realistas leales al ex rey de Afganistán,
Mohammad Zahir Shah, quien tiene 87 años y vive en Roma desde
que fue derrocado en un golpe palaciego en 1973.
Los tres grupos estuvieron representados en Islamabad
durante la semana y funcionarios paquistaníes dijeron que
las discusiones de Haqqani incluyeron por lo menos una reunión
con representantes del rey.
Cualquier acercamiento entre líderes talibanes
moderados y los realistas podría constituir un gran avance
en la búsqueda de un nuevo gobierno. Pero hoy distaba de
estar claro si Haqqani encontró puntos en común con
los realistas y se dudaba todavía más que haya superado
su oposición a cualquier trato político que involucre
a la Alianza del Norte.
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