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Publicación
del viernes 21 de septiembre de 2001
El objetivo: desarmar la estructura del terror
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La expulsión de Bin Laden es insuficiente
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Colin Powell aclara la postura de su país
ISLAMABAD, Paquistán, 20 de
septiembre (Por Indiria A.R. Lakshmanan y John Donnelly, de The
Boston Globe). El gobierno del presidente Bush rechazó
categóricamente el llamado de 1,000 clérigos afganos
a que Osama Bin Laden abandone Afganistán voluntariamente,
porque quiere la entrega del terrorista y la destrucción
de la infraestructura que ha creado.
Esto tiene que ver con algo más que
la salida de un hombre, presumiblemente de un refugio seguro a otro,
si lo hace voluntariamente, aseveró Ari Flesicher,
vocero de la Casa Blanca.
El secretario de Estado, Colin Powell, también
desechó la propuesta de Afganistán y agregó
que la entrega de Bin Laden es apenas una de las demandas del gobierno
estadounidense al régimen talibán de Afganistán.
No es sólo Osama Bin Laden, sino
todos los demás lugartenientes y la infraestructura que existe
en Afganistán, declaró Powell a los reporteros
en Washington. Esta no es una campaña contra un individuo,
sino también contra la red de la que es líder.
Pero analistas locales opinaron que, para los
eruditos religiosos que se reunieron en una sesión extraordinaria
de dos días para discutir el problema de Bin Laden, el mensaje
de que ya no es bienvenido es importante.
En la fatwah, o edicto religioso de los clérigos,
que el consejo envió para su aprobación al líder
talibán, el mulá Mohammad Omar, expresaron su pesar
por la pérdida de vidas en Estados Unidos en los ataques
terroristas de la semana ppda. y exhortaron a Naciones Unidas y
a la Organización de Estados de la Conferencia Islámica
a iniciar profundas investigaciones para determinar la verdad
detrás del ataque para que no sufran personas inocentes
por un ataque contra Afganistán. El mulá Omar prometió
respetar la decisión de los clérigos.
No obstante, el edicto también decía
que si Estados Unidos emprende acciones pese a las decisiones
arriba citadas y ataca Afganistán, entonces sería
deber de todos los musulmanes iniciar la Jihad, o guerra santa,
contra Estados Unidos por atacar a un estado musulmán.
Los talibanes asumieron la posición de
que Bin Laden es inocente de cualquier papel en los ataques terroristas,
pero que si Estados Unidos aporta pruebas convincentes de su culpabilidad,
lo juzgarían ante un tribunal musulmán o lo entregarían
a otro país islámico. Esa fue esencialmente la posición
que adoptaron hace dos años, cuando Estados Unidos quería
extraditarlo por los atentados contra dos de sus embajadas en agosto
de 1998.
Bajo un código centenario de hermandad
observado por el grupo étnico dominante en Afganistán,
los Patshun, una persona que brinda refugio a alguien está
obligado por honor a no entregarlo después. Sugerir que un
huésped se vaya equivale a darle con la puerta en las narices,
y algunos analistas dicen que representa un importante cambio en
la posición de los talibanes. Abdul Sattar, ministro paquistaní,
calificó el esfuerzo del consejo por alejarse de Bin Laden
como un paso importante, aunque no gigantesco.
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