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Publicación
del viernes 21 de septiembre de 2001
EE.UU. exige de inmediato a Bin Laden
El presidente Bush advierte al gobierno afgano que
si no entregan al terrorista y su grupo compartirán su suerte
WASHINGTON,
20 de septiembre (Por Elisabeth Bumiller, de The New York Times).
El presidente George W. Bush exigió hoy al gobierno de Afganistán
la entrega inmediata de Osama Bin Laden y toda su organización,
y el cierre de toda instalación terrorista que se encuentre
en su territorio. De lo contrario, advirtió, sufriría
un ataque militar de EE.UU.
Estas demandas no
están abiertas a la negociación ni a la discusión,
afirmó el mandatario, durante su comparecencia ante una sesión
conjunta del Congreso. El Talibán debe actuar, y de
inmediato. Deben entregar a los terroristas o correrán la
misma suerte.
El presidente pidió
a sus compatriotas apoyo y paciencia para lo que calificó
de una lucha global contra el terrorismo encabezada por Estados
Unidos. También dejó en claro que será una
lucha larga, y que deberán estar preparados para sufrir bajas.
Los estadounidenes
no deben esperar una sola batalla, sino una campaña prolongada,
muy diferente a cualquiera que hayan visto antes, advirtió
el presidente, con semblante serio pero decidido, ante el Congreso
y la audiencia que lo vio por televisión. Esa batalla
incluiría ofensivas dramáticas, visibles en televisión,
y operaciones encubiertas, secretas aun cuando tengan éxito.
En su discurso, Bush también
dejó en claro que en el ataque intervendrían tropas,
que la primera ofensiva no tardaría en presentarse y que
tenía un mensaje para todo el ejército: Estén
preparados.
Las demandas hechas al
Talibán, incluyendo permitir a los estadounidenses revisar
cada campo de entrenamiento terrorista desmantelado en Afganistán
para asegurarse de que ya no son funcionales, son totales. La guerra,
precisó Bush, no se parecerá en nada a los ataques
lanzados contra Iraq hace diez años ni a las batallas en
las que participaron en los Balcanes.
El presidente anunció
que el gobernador de Pennsylvania, Tom Ridge, uno de sus más
cercanos amigos, compañero republicano y ex oficial de la
Armada, se reintegrará a la actividad en un puesto dentro
del gabinete, el de encargado de la recién creada Oficina
para la Seguridad Nacional.
Esta, detalló, se
encargará de coordinar el trabajo de otras doce agencias
federales, incluyendo la CIA y el Departamento de la Defensa, en
un intento por prevenir ataques como los de la semana ppda.
Bush comparó a los
terroristas que diseñaron y llevaron al cabo los ataques
con los nazis.
Son los herederos
de todas las ideologías asesinas del siglo XX, pero su destino
es terminar en una tumba desconocida cavada en medio de mentiras,
enfatizó.
El discurso de Bush, interrumpido
en varias ocasiones por aplausos y vítores, es el más
extenso que ha pronunciado desde que cuatro aviones en misión
suicida se estrellaron en el World Trade Center, el Pentágono
y Pennsylvania, dejando un saldo de más de 6,000 muertos.
Los estadounidenses
sabían de ataques sorpresa, pero nunca con tanta pérdida
de vidas civiles. Todo esto cayó sobre nosotros en un solo
día, y cuando llegó la noche estábamos en un
mundo diferente.
Al explicar al país
cómo se enfrentará a una amenaza como ninguna otra
presentada a un mandatario estadounidense, Bush tiene ante sí
varios retos importantes y contradictorios.
Antes que nada, tiene que
enviar una señal de completa seguridad a un pueblo estadounidense
que se siente más vulnerable que en cualquier momento durante
la Segunda Guerra Mundial. Al mismo tiempo, para justificar la guerra
en la que se acaba de embarcar, tiene que convencerlos de la verdadera
amenaza que el terrorismo significa para el país y conciliar
un sentido de urgencia con la petición de paciencia a sus
compatriotas mientras él y sus asesores diseñan una
compleja campaña global. Finalmente, debe mostrar que tiene
fuerza de mando. No de balde aprovechó su discurso de hoy
para informar lo que su gobierno sabe de Osama Bin Laden, el multimillonario
árabe considerado el principal sospechoso de los atentados.
Bush insistió en
que a menos que los estadounidenses lleven la lucha a países
que alojan a personas como Bin Laden, los ataques contra Nueva York
y Washington podrían no ser los últimos en suelo estadounidense.
Al referirse a la organización
terrorista de Bin Laden, el presidente recalcó que no
nos engañan sus peticiones de piedad, ya vimos antes lo que
son capaces de hacer. Al sacrificar vidas humanas para servir sus
radicales visiones, al abandonar todos los valores excepto el deseo
de mantenerse en el poder, siguen el camino recorrido antes por
el fascismo, el nazismo y el totalitarismo.
Al mismo tiempo que Bush
hablaba, continuaba la concentración de fuerzas militares
estadounidenses en Medio Oriente y el sureste de Asia, con aviones
de combate sobrevolando a una distancia prudente de Afganistán.
Bush destacó que
la guerra no será una sencilla campaña aérea,
ya que dirigiremos todos los recursos a nuestro alcance, todos
los medios diplomáticos, todas las herramientas de inteligencia,
cada instrumento para el cumplimiento de la justicia, toda influencia
financiera y cada arma de guerra necesaria para acabar con todas
las redes mundiales de terrorismo.
El presidente, sin embargo,
no insinuó en ningún momento cuándo comenzaría
la guerra, no definió a un preocupado pueblo estadounidense
cuál sería la forma de esa guerra ni aclaró
a éste si debe esperar una convocatoria de sus hijos e hijas
para las accidentadas montañas de Afganistán o si
una prolongada campaña significan uno o diez
años.
MANAMA, Bahrein, 20 de
septiembre (AP, DPA y France Presse). Estados Unidos y Gran
Bretaña acumulaban fuerzas de mar y aire hoy en el Golfo
Pérsico, generando temores en la región de posibles
represalias apresuradas y la magnitud de la operación militar
que está en preparación.
El Departamento de Defensa
norteamericano ordenó ayer el envío de cazas y bombarderos
a la región para fortalecer su presencia militar.
Gran Bretaña envía
fuerzas como parte de una operación conjunta con Omán
programada desde hace tiempo, su mayor despliegue naval desde la
guerra de las Islas Malvinas en 1982.
En el Golfo temen que el
despliegue signifique que Estados Unidos piense ir mucho más
allá de la captura de Osama Bin Laden, el principal sospechoso
en los atentados terroristas del 11 de setiembre.
Sin conocer los detalles,
en la región temen que Washington tome decisiones apresuradas
y se lance a una guerra a gran escala.
Iraq, considerado otro
blanco en potencia, indicó hoy que no se entrometería
en una guerra entre Estados Unidos y Afganistán. El editorial
de un matutino estatal indicó que cualquier operación
invitaría a un ataque estadounidense.
Iraq debe limitarse
a observar los sucesos, dijo el diario Babil, que pertenece
a Odai, el hijo mayor de Saddam Hussein. Los norteamericanos
no están dispuestos a aceptar disturbios inesperados en la
zona del Golfo, rica en petróleo, por eso observarán
y atacarán a Iraq si emprende alguna acción.
Estados Unidos mantiene
una gran fuerza en el Golfo desde 1991, cuando encabezó la
coalición que expulsó a Iraq de Kuwait. Los aviones
están basados en Arabia Saudita, Bahrein y Kuwait.
La Quinta Flota tiene su
base en Bahrein. Dos portaaviones escoltados por destructores y
cruceros armados con misiles recorren el Golfo y el mar de Arabia.
Un tercero se dirigía de Estados Unidos al Mediterráneo,
pero su destino no era claro.
Hasta el 10 de septiembre,
la víspera de los atentados, las fuerzas estadounidenses
en el Golfo sumaban 8,220 marineros e infantes de marina con 14
buques, según la página de la Armada en la Internet.
Un portavoz de la fuerza
aérea estadounidense en Londres, que pidió el anonimato,
informó que 10 cazabombarderos estadounidenses abandonaron
hoy la base de Lakenheath en Suffolk, en el este de Inglaterra.
Los aviones son del tipo
F-15, entre ellos del modelo Strike Eagle, y están armados
con misiles. No partieron acompañados de naves de abastecimiento.
Los cazabombarderos de
Lakenheath fueron utilizados en un ataque estadounidense contra
Libia hace 15 años.
Además, el portaaviones
USS Kitty Hawk zarpó el viernes por la mañana de su
base de Yokosuka, en la bahía de Tokio. Está
en el mar, declaró el portavoz de las fuerzas navales
estadounidenses en Japón, John Nylander. No decimos
nada sobre su destino, subrayó.
Las televisiones mostraron
el aparato, de 81,123 toneladas de capacidad, partiendo del puerto
de Yokosuka, situado a unos 30 km al sudoeste de Tokio, escoltado
por 90 buques militares y navíos guardacostas.
(La agencia de prensa Kyodo,
citando fuentes militares estadounidenses, informó que en
las primeras horas del viernes el portaaviones se dirigía
hacia el Océano Indico después de haber cargado unos
70 aparatos que efectuaban pruebas de despegue y aterrizaje en la
isla de Iwojima, a unos mil kilómetros al sur de Tokio).
El Kitty Hawk puede acoger
a unos 5,500 hombres y 75 aviones, y fue precedido ayer por el destructor
USS Cushing y el lunes por el crucero USS Vincennes y el destructor
USS Curtis Wilbur, estos dos últimos equipados con misiles
teledirigidos.
El sábado, el crucero
Cowpens, que también lleva misiles teledirigidos, había
zarpado de Yokosuka.
En Washington se informó
que más de 5,000 miembros de la Guardia Nacional y reservistas
han recibido órdenes de reportarse activos, la mayoría
a unidades de combate que volarán en misiones de patrullas
aéreas de combate en Estados Unidos.
De acuerdo con el Pentágono,
los convocados fueron los primeros de un total estimado de 35,000
reservistas del servicio militar que serán necesarios para
defender la patria.
Oficiales del Pentágono
dijeron que algunos de aquellos reservistas llamados hoy pueden
ser destacados en el extranjero como parte de una campaña
militar contra la red terrorista que, según Estados Unidos,
sería responsable de los vuelos secuestrados por pilotos
suicidas que se estrellaron con el World Trade Center y el Pentágono.
WASHINGTON, 20 de septiembre
(Notimex). La Operación Justicia Infinita comenzó
ya a cobrar forma con el despliegue de un formidable poderío
aéreo en la zona del Golfo Pérsico, que presagia la
naturaleza de la campaña militar estadounidense, cuando menos
en su primera etapa.
Al anunciar la movilización,
el Departamento de Defensa se abstuvo de precisar el destino de
las aeronaves, pero en la región del Golfo, Estados Unidos
cuenta con bases en Bahrein, Kuwait, Arabia Saudita y Turquía.
Fuentes del Pentágono
indicaron que el despliegue está inicialmente destinado a
reforzar la zona de exclusión de vuelos en el sur de Iraq,
y dejar libre para otras tareas al portaaviones USS Carl Vinson,
cuya última ubicación conocida era el Golfo Pérsico.
KARACHI, Afganistán,
21 de septiembre (France Presse). La policía paquitaní
golpeó este viernes en Karachi (sur de Pakistán) a
extremistas religiosos durante una manifestación contra posibles
ataques estadounidenses en Afganistán.
Los manifestantes habían
lanzado piedras contra autobuses y automóviles en el barrio
de Nazimabad. Lo único que hacemos es dispersar a aquellos
que bloquearon carreteras y lanzaron piedras, dijo el oficial
de policía, Altaf Siddiqui.
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