Oleada terrorista en Estados Unidos - Diario de Yucatán

Publicación del miércoles 19 de septiembre de 2001

EE.UU. ayudó en el pasado a árabes radicales

Generoso apoyo a la “legión árabe”, donde figuraba Bin Laden

PARIS, 18 de septiembre (France Presse).— Para “quebrar a los soviéticos” y vengarse de su derrota en Vietnam, Estados Unidos apoyó fuertemente —durante los 10 años de la guerra de Afganistán contra los soviéticos— a los más fundamentalistas mujaidines y a la “legión árabe”, de la cual Osama Bin Laden era uno de los pilares.

La CIA y el ISI (servicios secretos paquistaníes) proporcionaron el 80% de ayuda en armas, material y dinero a los jefes mujaidines más radicales, principalmente al Hezb-islami de Gulbuddin Hekmatyar, a Rasul Sayyaf y a los miles de combatientes árabes financiados también por Arabia Saudita.

Los servicios secretos del general Hamid Gul, cercano a los islamitas radicales, obtuvieron de la CIA el derecho de repartir las armas, los materiales y cohetes tierra-aire “Stinger” de fabricación estadounidense.

A menudo criticados por los especialistas europeos que los acusaban de jugar a “aprendiz de brujo” y de fabricar una bomba de tiempo, los líderes de la CIA basados en Islamabad y Peshawar decían que el reparto se hacía en función de las pruebas aportadas por los mujaidines por medio de vídeos.

Sin embargo, no ocultaban el deseo de tomar la revancha por la guerra de Vietnam y creyeron que recuperarían el material más peligroso después de la caída de Kabul.

Con esta óptica fueron apartados deliberadamente de la mayor parte del abastecimiento en armas los mujaidines moderados de Ahmed Shah Massud (Jamiat-i-islami), los grupos nacionalistas más bien pro occidentales y los monarquistas de Gailani.

El comandante Massud, especialmente mal visto por la CIA y el ISI, no iba nunca a Islamabad o a Peshawar para el reparto de armas como hacían los otros jefes de guerra o dirigentes de los partidos políticos mujaidines.

A comienzos de los años ochentas, la “legión árabe” —formada por sauditas, argelinos, tunecinos, marroquíes, egipcios, yemenitas, somalíes... y por algunos escasos musulmanes estadounidenses— cooperaba muy poco en el terreno con la mayor parte de los grupos de mujaidines.

Ocurría a veces, como durante los violentos asaltos para la toma de la ciudad de Jalalabad (noreste de Afganistán), que los comandantes mujaidines se retiraban del frente cuando llegaban los combatientes “árabes“, lo que hacía fracasar el ataque. Esos jóvenes militantes del islam, muy motivados, se beneficiaban de un apoyo sin fallas de la CIA, el ISI, Arabia Saudita y de los “Hermanos Musulmanes”.

Las organizaciones no gubernamentales occidentales basadas en Peshawar (noroeste del Paquistán) y la Cruz Roja Internacional debieron afrontar la agresividad de esos combatientes mientras que, en Afganistán, los mujaidines tenían a menudo que proteger a los periodistas occidentales considerados como infieles, enemigos del islam.

Los mujaidines fundamentalistas y los voluntarios de los países árabes en mayoría wahabitas (sauditas) jamás ocultaron su hostilidad hacia los occidentales.

La CIA pudo recuperar, después de la partida de las tropas soviéticas en 1989, una gran parte de los misiles “Stingers” comprándolos para que no cayeran en manos de grupos terroristas islamitas.

Bajo el impulso del ISI, la “legión árabe” fue puesta en actividad restringida después de la llegada al poder, en Kabul, de los mujaidines, y se unió rápidamente a los talibanes, preparados por los paquistaníes, hasta constituirse hoy en 8,000 ó 12,000 hombres, la punta de lanza de los combatientes del mulá Mohammad Omar.

PARIS, 18 de septiembre (Notimex).— El terrorista Ilich Ramírez Sánchez, “Carlos”, preparó atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York y objetivos en Washington en 1991, según declaró el propio venezolano, conocido como “El Chacal”, al periódico francés France-Soir.

En entrevista que publica hoy el diario parisino, “Carlos”, quien cumple cadena perpetua en la prisión de la Santé de París, dijo que hace 10 años empezó los preparativos de un ataque aéreo contra las Torres Gemelas y contra el Pentágono en Washington.

“Tras la guerra de exterminación de 1991 contra Iraq y pueblos árabes y musulmanes aprobé con otros responsables antiimperialistas, de ideologías diversas, el principio de ataques aéreos contra esos objetivos enemigos en Washington y Nueva York”, dijo Ramírez Sánchez.

Según dijo, el atentado fue abortado porque el plan fue descubierto por los servicios de información de Estados Unidos.

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