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Publicación
del martes 18 de septiembre de 2001
Temen un ataque con armas químicas
La sola posibilidad es una pesadilla para Estados
Unidos
WASHINGTON, 17 de septiembre (France
Presse). La pesadilla de un ataque terrorista con armas químicas
inquieta de manera creciente al gobierno de Estados Unidos, sobre
todo porque contra algunas de las más difundidas en el mercado
negro no existen medios de defensa.
A menos de una semana de que grupos suicidas,
presumiblemente fundamentalistas islámicos, secuestraron
cuatro aviones y los estrellaron en Nueva York y Washington, la
Casa Blanca teme hoy la llamada bomba atómica de los
pobres.
Dios nos ampare si alguien va al tren metropolitano
(subterráneo) de Washington y libera gérmenes de ántrax.
Los individuos expuestos tendrán apenas 2% de posibilidades
de sobrevivir, señaló la coronel médica
Renate Engler, directora de un centro de estudios sobre armas biológicas
en el hospital militar Walter Reed.
Es imposible defender cada sitio todo el
tiempo y de cualquier tipo de ataque. Acabamos de ver que usaron
aviones. Luego podrían ser barcos, podrían ser trenes
subterráneos, podría ser cualquier cosa, advirtió
ayer domingo el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, sobre los
ataques terroristas.
Pueden amenazarnos con cualquier cosa: guerra
química o misiles, agregó, y recordó
que entre los países que dan refugio a grupos terroristas
algunos disponen de armas químicas.
El riesgo del ántrax radica en que sus
gérmenes son indetectables y cuando la enfermedad se manifiesta,
tras varios días, ya está en fase mortal.
Muchos de nuestros adversarios potenciales,
ex repúblicas soviéticas, Iraq, Corea del Norte, tienen
programas de armas químicas. El ántrax parece ser
la opción, ya que es fácil de obtener y está
disponible en el mercado negro, relató hace dos semanas
el general Randall West, uno de los subsecretarios de Defensa, especializado
en el tema.
El ántrax, que afecta a herbívoros,
puede transmitirse al hombre por vía respiratoria con un
bacilo muy fácil de guardar y transportar. Una vez inhalado,
si no se empieza de inmediato un tratamiento de antibióticos,
resulta casi siempre mortal.
Y Estados Unidos carece en este momento de vacunas
contra este agente patógeno (que además tiene problemas
de efectos secundarios alérgicos), ya que el único
laboratorio que la producía, Bio Port en el estado
de Michigan, debió suspender la fabricación
en 1998 para renovar sus instalaciones por órdenes de la
Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA, por sus
siglas en inglés).
La FDA tenía prevista una posible autorización
de reapertura de la planta en octubre, pero aun en ese caso la producción
de la vacuna no ocurriría hasta el último trimestre
de 2002.
William Cohen, secretario de Defensa durante el
gobierno del presidente Bill Clinton, advirtió hace más
de un año que una hipotética dispersión de
gérmenes de ántrax en el metro de Washington cobraría
decenas de miles de muertos. Sabemos que Osama Bin Laden busca
comprar armas de destrucción masiva, afirmó
Cohen en 2000.
MIAMI, 17 de septiembre (Notimex). Funcionarios
estadounidenses advirtieron que terroristas vinculados con los atentados
del martes 11 podrían estar maquinando ataques con armas
químicas, informó hoy el diario The Miami Herald.
El presidente de la Comisión de Inteligencia
del Senado, Bob Graham, dijo en una visita a Miami, Florida, que
recientemente recibió un informe de la Agencia Central de
Inteligencia (CIA) en el que se menciona esa posibilidad, señaló
el matutino.
Empero, Graham indicó que los funcionarios
de inteligencia no tienen pruebas específicas, aunque creen
que otros potenciales componentes del complot podrían incluir
una variedad de métodos, como pequeños dispositivos
nucleares ocultos, o armas químicas.
Un alto funcionario de inteligencia confirmó,
de acuerdo con el diario, que el Agencia Central de Inteligencia
(CIA) permanecía en estado de alerta ante eventuales nuevos
ataques.
El funcionario citó información
de que otros presuntos terroristas adquirieron licencias de pilotos,
al igual que los secuestradores que pilotaron los cuatro aviones
comerciales usados en los atentados del martes pasado.
El rotativo publicó que no hay pruebas
concluyentes de que el millonario saudita Osama Bin Laden, principal
sospechoso de los atentados en Nueva York y Washington, y sus seguidores
hayan adquirido armas nucleares o químicas.
No obstante, ésa ha sido la meta de Bin
Laden durante mucho tiempo y esa posibilidad no puede descartarse,
apuntó.
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