Oleada terrorista en Estados Unidos - Diario de Yucatán

Publicación del martes 18 de septiembre de 2001

La Gran Manzana recobra su espíritu

Los neoyorquinos, listos para un nuevo desafío

NUEVA YORK, 17 de septiembre (France Presse).— Entre el dolor y la esperanza, los trabajadores de la Gran Manzana volvieron hoy al distrito financiero listos para un nuevo desafío, a pesar de que denso humo y polvo continúan en el aire.

Las calles de Wall Street fueron barridas y lavadas a presión y el edificio de la Bolsa, el centro neurálgico del mundo de las finanzas, ya se encuentra en operaciones, tras casi una semana de cierre forzado. Los servicios de transporte, salud y educación de la Ciudad de los Rascacielos están funcionando normalmente.

Todas las estaciones de televisión y de radio trasmiten los llamados de las autoridades a los neoyorquinos de que sean tenaces y resueltos, y que retomen el curso normal de sus vidas.

En todas partes de la gran urbe, aquellos que abandonaron repentinamente sus oficinas regresaban hoy martes con emoción y nerviosismo.

—El martes fue una pesadilla, la gente estaba cubierta de ceniza, lloraba, no sabía lo que estaba sucediendo —refirió Shannon Jeffries, de 32 años, mientras se dirigía a trabajar hoy a JPMorgan Chase.

—Uno tiene que seguir adelante y demostrar que los terroristas no tuvieron éxito —opinó Tony Sewell, contador que vive a pocas cuadras del centro financiero.

Siete días después de la tragedia, la esperanza de hallar sobrevivientes bajo las toneladas de escombros, que despiden un acre olor a quemado, es mínima. Ahora, la realidad da paso a la aceptación de que miles de personas murieron.

Sin embargo, las ganas de trabajar de más de 3,000 rescatadores continúan intactas, y su trabajo prosigue día y noche sin interrupción, avanzando milímetro a milímetro entre metales retorcidos. Los trabajadores usan sierras eléctricas, palancas y sus propias manos para remover las ruinas.

La maquinaria pesada realiza una operación de trabajo intenso que rivaliza con la construcción de las pirámides de Egipto. Nunca en la historia se habían desplomado dos rascacielos de 110 pisos al mismo tiempo.

Durante la mañana, los trabajadores entraron por primera vez al nivel inferior de las Torres Gemelas, una estación de ferrocarril a 24 metros bajo el nivel de la calle. Encontraron algunos “vacíos” entre los escombros, pero a ningún sobreviviente.

El trabajo de remoción deberá continuar durante meses en el lugar del “punto cero”, el epicentro de la catástrofe más sangrienta que hayan conocido los neoyorquinos, quienes hoy intentan rehacer el espíritu de su ciudad, pero con la diferencia de que la Urbe de Hierro es una zona de un crimen de proporciones inpensadas.

Washignton siempre tuvo planes para una emergencia por nieve, inundaciones, protestas contra el FMI e incluso un ataque terrorista con gas venenoso. Sin embargo, al producirse el ataque con un avión contra el Pentágono, la ciudad no supo qué hacer y cayó en el caos.

Por una parte, personas pesimistas que aseguran que todo lo que se haga a partir de ahora en Washigton en materia de seguridad no servirá en unos años. Por otra, los optimistas hablan incluso de una ciudad que cuente con preparación para un ataque bioterrorista.

—La seguridad es nuestra más grande prioridad ahora —declaró el alcalde Anthony A. Williams, quien es uno de los convencidos de que lo hecho hasta ahora en este caso no basta y ni ha servido de mucho.

Desde hace años, las estaciones de radio de la nación entraban periódicamente un día en contacto con algún centro de emergencia local para transmitir una señal —un zumbido de 10 a 15 segundos—, seguida de una voz que decía: “En caso de una emergencia le diremos qué hacer por este misma estación”.

La posibilidad de un ataque de cualquier tipo contra Washington siempre ha estado en la agenda de muchos. El caos luego de una emergencia ha sido uno de los elementos invariables. Y los casos han sido simulados por nevadas o lluvias, falta de electricidad, un incendio masivo e incluso un huracán. Hoy, la capital federal promete que no se repetirá la historia del ataque terrorista.

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