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Publicación
del martes 18 de septiembre de 2001
Wall Street supera una difícil jornada
Aunque se registró importante retroceso, los
expertos consideran que lo ocurrido es relativamente razonable
NUEVA YORK, 17 de septiembre (Por
Gretchen Morgenson, de The New York Times). Los inversionistas
sobrevivieron a la primera jornada de actividades en seis días
con importantes pérdidas pero en medio de una sensación
de triunfo.
Los precios de las acciones se derrumbaron en
cuestión de segundos después de la campana que marca
el inicio de la actividad cambiaria, pero nunca sucumbieron a la
frenética venta que el gobierno y líderes empresariales
trataron de evitar con tanto empeño.
Las transacciones se reanudaron a paso veloz,
a pesar de que la comunidad financiera regresaba a trabajar con
el corazón dolido después de los atentados contra
el World Trade Center. A unas cuantas calles de la Bolsa de Valores
de Nueva York, los equipos de rescate seguían buscando sobrevivientes
entre los escombros.
Ante su primera oportunidad para vender y comprar
acciones, los inversionistas no tardaron en enviar las acciones
un 7% a la baja, ajenos a las preocupaciones de que las demás
economías mundiales, frágiles desde mucho antes de
los ataques terroristas, se debilitarán más en los
días por venir.
La Junta de la Reserva Federal y otros bancos
centrales, que no despegaban la mirada de las estancadas economías
de Europa y Asia, trataron de revitalizar el gasto y fortalecer
la confianza de los inversionistas. La Reserva redujo las tasas
de interés de fondos federales en medio punto porcentual
hasta el 3%, medida a la que siguió el Banco Central de Europa
con una reducción de su tasa principal también en
medio punto de porcentaje, hasta 3.75%.
En otra muestra de apoyo, diversas corporaciones
se comprometieron a comprar cantidades importantes de sus propias
acciones en el mercado abierto, y las más grandes firmas
de correduría se abstuvieron de emitir opiniones negativas
en acciones de inversión.
El presidente George W. Bush, quien desde hace
unos días hace todo lo que está a su alcance para
tranquilizar al país, insistió en su mensaje poco
antes del atardecer. Entiendo que la situación es muy
dura en estos momentos, en alusión a la economía
nacional. Sin embargo, están sentadas las bases del
crecimiento económico. Somos la sociedad empresarial más
grande del mundo, tenemos los mejores agricultores y ganaderos,
una fuerte base manufacturera, y aunque por delante tenemos un enorme
reto, tengo la plena confianza de que nuestra comunidad empresarial
sabrá superar ese desafío.
Todos los ojos estaban sobre el mercado de acciones,
símbolo de la capacidad del país para regresar a una
situación más o menos normal después de los
devastadores ataques del martes pasado. Al finalizar el día,
sin embargo, el Indice Industrial Dow Jones había caído
7.1%, ubicándose en su punto más bajo desde diciembre
de 1998. Hoy, se encuentra 24% abajo de su máximo nivel registrado
en enero de 2000. El Indice Compuesto Nasdaq perdió 6.8%.
Los precios de las acciones se derrumbaron apenas
comenzaron las transacciones. Incluso cuando los cambistas de la
Bolsa de Valores de Nueva York guardaban dos minutos de silencio
en memoria de las víctimas de los atentados, los precios
del Nasdaq se precipitaron en caída libre, con su índice
compuesto perdiendo casi el 6% de su valor. Momentos después,
al terminar la interpretación de Dios Bendiga a Estados
Unidos en boca de muchos cambistas, la ola de operaciones
se propagó a casi todas las listas, y en tan sólo
45 minutos, el Dow Jones había perdido más de 600
puntos.
En realidad este tremendo descenso de los precios
de las acciones era esperado por inversionistas tanto empresariales
como particulares, quienes reconocieron que las acciones de los
mercados nacionales, cerrados desde el 10 de este mes, tendrían
que caer para poder reflejar el bajo valor de los mercados extranjeros
que se mantuvieron abiertos durante los atentados.
Todos los ojos se concentraban en el mercado de
acciones, considerado por muchos como factor clave de confianza
en el país y, sobre todo, en su liderazgo político
y empresarial. Las buenas noticias serían que a pesar de
la severidad de las pérdidas, la jornada en general no llegó
al grado de calamidad. Tampoco las ventas fueron extremadamente
frenéticas, pero se propagó entre los inversionistas
la idea de que muchos se abstuvieron de entrar hoy al terreno de
juego y que los días por venir podrían ser mucho más
difíciles.
En realidad, la actividad cambiaria fue abrumadora.
Una cifra récord de 2.3 millardos de acciones cambiaron hoy
de manos en la Bolsa de Valores de Nueva York, arriba de los 2.1
millardos del 4 de enero ppdo.
Los inversionistas dijeron adiós a las
acciones de aerolíneas, servicios financieros y compañías
de seguros, presuntamente las más vulnerables a sufrir pérdidas
por los ataques terroristas. Las compañías que dependen
de un fuerte gasto del consumidor, como las grandes detallistas,
también tuvieron una baja. Las pocas islas de fortalecimiento
en el depreciado mercado incluyeron a las industrias de la defensa,
farmaceúticas y de equipo de seguridad.
Si lo analizamos dentro del marco general
de una crisis, lo ocurrido hoy es relativamente razonable,
opinó Henry Kaufman, uno de los más reconocidos economistas
de Wall Street, de la firma Kaufman & Co. de Nueva York. Antes
hubo otros períodos en los cuales el descenso diario fue
mayor, pero las circunstancias no eran extremas.
Pocos gerentes de cartera pensaron que la caída
de hoy igualaría el daño sufrido por las carteras
de acciones a consecuencia de los atentados. Lo único
que se puede hacer es ver y esperar, expresó Alan Kral,
gerente de cartera de la Trevor Stewart Burton & Jacobsen de
Nueva York. A pesar de que el Dow está 700 puntos a
la baja, la respuesta de los inversionistas domésticos todavía
no comienza.
Los empleados de la Bolsa retornaron hoy a un
Wall Street que más parecía una zona de guerra, con
las ventanas rotas y cenizas, polvo y escombros por todas partes.
Alexandra Lebenthal, presidenta de la Lebenthal
& Co., firma de correduría especializada en bonos municipales,
regresó a su oficina en el piso 21 del edificio marcado con
el número 120 de Broadway, a sólo dos calles de donde
se levantaban las Torres Gemelas. Para todos los que trabajamos
aquí, ver tal destrucción es un triste recordatorio
de lo que ocurrió, refirió. Sé
que algo se construirá en este lugar, pero siempre recordaremos
a las Torres Gemelas.
WASHINGTON, 17 de septiembre (Por David E. Sanger,
de The New York Times). El presidente de Estados Unidos, George
W. Bush, reiteró hoy desde el Pentágono que quiere
llevar ante la justicia a Osama Bin Laden, el principal sospechoso
de los atentados terroristas de la semana ppda., pero recordó
de una manera muy particular aquellos carteles de la época
del Oeste que pedían la captura de algún criminal
vivo o muerto.
Horas después de hablar en el Pentágono,
uno de los objetivos de los terroristas que secuestraron cuatro
aviones la semana ppda., el mandatario visitó el más
grande centro islámico de la capital, en donde pidió
al público ver a los árabes y musulmanes que viven
en Estados Unidos como auténticos patriotas y que la intimidación
y el acoso no tienen cabida en Estados Unidos.
Además de repetir su determinación
a cazar y castigar a los responsables de esos atentados terroristas,
el mandatario advirtió que el rostro del terror no
es la verdadera fe del islam.
El nuevo director del FBI, Robert Mueller, declaró
en una conferencia de prensa que sus agentes investigan ya presuntos
actos motivados por el odio contra árabes estadounidenses
y que estos delitos se castigarán con firmeza.
Los mensajes lanzados por Bush de desquite en
el extranjero y tolerancia en casa se presentan en momentos en que
da los últimos toques al llamado de 35,000 soldados de las
reservas del ejército, para que se encarguen de vigilar las
bahías y el espacio aéreo nacionales. Poco después,
convocó a una reunión con sus asesores para revisar
los daños sufridos por una economía que apenas comenzaba
a levantarse. Por primera ocasión, el presidente habló
del uso del gasto del gobierno para estimular la economía.
Asistentes del mandatario informaron que la reunión
terminó con la orden de formar un paquete lo más
completo posible que avale a las más grandes compañías
aéreas del país, aunque la Casa Blanca no especificó
si eso significa cumplir la solicitud de aquéllas de un préstamo
de 20 millardos de dólares para que puedan funcionar en momentos
en los que volar es lo último que tienen los estadounidenses
en la mente.
Bush pareció preparar hoy al país
a la posibilidad de sufrir bajas en lo que promete ser una prolongada
guerra, una que se librará por métodos poco convencionales.
Ganaremos la guerra, pero habrá costos,
advirtió el presidente, quien sin embargo advirtió
que aún cuando se logre la captura de Bin Laden, hay
muchos más terroristas en el mundo, pero los haremos correr
para cazarlos.
Al llegar hoy por la mañana a las instalaciones
del Pentágono, aún se veía una columna de humo
salir del lado oeste del edificio en donde se estrelló uno
de los aviones secuestrados. Después de reunirse con el secretario
de la Defensa, Donald Rumsfeld, y con importantes funcionrios militares,
Bush entró a la cafetería del Pentágono en
donde uno de los empleados comenzó a cantar Dios bendiga
a Estados Unidos, canto al que poco a poco se unieron los
presentes, incluyendo a Bush.
El mandatario también platicó durante
cinco minutos con la viuda embarazada de una de las víctimas
del atentado, a la que le dio palmaditas de apoyo en la espalda
y un pellizco en una mejilla a manera de despedida.
Su visita al Pentágono y al centro islámico
de Washingtion, a menos de tres kilómetros de la Casa Blanca,
parecieron parte de una bien diseñada estrategia de la Casa
Blanca para tratar de proyectar una imagen de decidido líder
en época de guerra, compasiva figura paterna y hábil
estratega económico.
Después de que la Casa Blanca fue blanco
de las críticas por la nula aparición de Bush el día
de los atentados, parece que ahora se trata de sobrecompensarlo,
opinó un funcionario republicano muy allegado a la Casa Blanca.
Los comentarios de Bush sobre Bin Laden, el multimillonario
saudiárabe que se cree está oculto en Afganistán,
se produjeron cuando un reportero le pregunró si le gustaría
ver muerto al presunto terrorista.
¿Que si lo busco? Lo que quiero es
justicia, y recuerdo muy bien aquellos carteles del viejo Oeste
que decían se busca, vivo o muerto.
Poco después su vocero oficial, Ari Fleischer,
aclaró que Bush no hizo una simple alusión a esos
letreros, sino que se sentiría muy bien de poder atrapar
a Bin Laden de una u otra manera.
KABUL, 17 de septiembre (France Presse y AP).
El ministro talibán de Aviación Civil, Ajtar Mohammad
Mansur, anunció hoy el cierre del espacio aéreo afgano
a todos los vuelos internacionales.
Por razones de seguridad, ante un posible
ataque estadounidense, el espacio aéreo queda cerrado a todos
los vuelos, declaró el ministro.
Si alguien viola este espacio, nuestro ministerio
de Defensa tomará las medidas apropiadas, añadió.
El jefe supremo de los talibanes, el mulá
Mohammad Omar, declaró que los jefes religiosos adoptarán
mañana martes una decisión en torno a
la crisis vinculada a la presencia de Osama Bin Laden en Afganistán,
horas después que una delegación paquistaní
mantuvo conversaciones en Kandahar (sur) para convencerlo de entregar
al fundamentalista de origen saudita.
En Canadá, una amenaza de bomba contra
un vuelo de la empresa Virgin Airlines con 314 personas a bordo
forzó hoy a cuatro aviones de guerra canadienses a escoltar
la nave a Terranova, donde fue obligada a aterrizar.
El capitán John Pulchny, del Departamento
de Defensa Nacional, dijo que cuatro F-18 fueron enviados por el
Comando de Defensa Aerospacial de América del Norte desde
Estados Unidos, en respuesta al aumento en la seguridad tras los
atentados terroristas de la semana pasada en Nueva York y Washington.
En Nueva York, el alcalde Rudolph Giuliani anunció
hoy que el número de personas desaparecidas tras los atentados
que derrumbaron las Torres Gemelas el martes pasado subió
a 5,422, con 201 cadáveres recuperados.
En una conferencia de prensa dijo que 135 cuerpos
habían sido identificados y que entre ellos se incluyen 34
bomberos de Nueva York y uno de Nueva Jersey, dos trabajadores de
emergencias y dos policías de la Autoridad Portuaria.
SE ESTRELLA UNA AVIONETA
NOGALES, Arizona, 17 de septiembre (El Universal). Una pequeña
aeronave con dos pasajeros a bordo, que habrían muerto en
el siniestro, se estrelló contra una casa en la ciudad de
Tucson, informó el portavoz del departamento del sheriff
del condado de Pima, Steve Easton.
Sin embargo, el funcionario negó cualquier
relación de este accidente con los atentados terroristas
sufridos la semana pasada en New York, Washigton y Pennsylvania.
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