Oleada terrorista en Estados Unidos - Diario de Yucatán

Publicación del lunes 17 de septiembre de 2001

El nuevo terrorismo busca efectuar ataques espectaculares y letales, afirman expertos

“Una voluntad de hacer sufrir a la sociedad”

MADRID, 16 de septiembre (Apro).— El llamado mundo occidental tardó más de 20 años en comprender la dimensión real del problema del terrorismo internacional de carácter fundamentalista islámico, el cual cuenta con suficientes individuos capaces de afectar regiones enteras del planeta o incluso poner en duda el orden mundial en su conjunto, afirmó Fernando Reinares, editor de la revista académica internacional Studies in Conflict and Terrorism y autor de numerosos libros sobre terrorismo internacional.

Fernando Reinares consideró que con los atentados de Nueva York y Washington surgió un “nuevo terrorismo”: “Entre los años 70 y 80 la opinión publica mundial se habían mostrado cada vez menos sensible a la actividad terrorista. Por ello, quienes han optado por practicar el terrorismo internacional durante la ultima década, lo han hecho tratando de suscitar la mayor atención pública para generar cuotas elevadas de alarma social y conmoción”.

En entrevista, el periodista indicó que ese nuevo terrorismo busca a llevar al cabo atentados “que resulten muy espectaculares, altamente indiscriminados y extraordinariamente letales. Lo ocurrido en EE.UU. culmina con creces esta tendencia. “El incremento de la letalidad se debe a un segundo factor: el creciente influjo en quienes practican el terrorismo internacional de idearios carentes de restricciones morales para el homicidio masivo. Me refiero a creencias que son inherentes a los fundamentalismos de carácter religioso, en particular el fundamentalismo islámico”.

En el ámbito cristiano y hebraico hay subculturas que justifican el terrorismo político, como ocurre con los cristianos fundamentalistas de Estados Unidos o con los cultos asiáticos o el fundamentalismo judío, agregó.

“El terrorismo internacional, a diferencia del que hemos conocido en el pasado, durante las dos ultimas décadas se ha ido configurando como un fenómeno más amorfo, con estructuras menos cohesionadas, con un contingente de activistas mucho más difuso de lo que conocíamos en organizaciones terroristas tradicionales”, continuó.

Según Fernando Reinares, ese tipo de mutaciones y alteraciones en la organización ha permitido que existan nuevas oportunidades y mayor facilidad para el patrocinio del terrorismo internacional por gobiernos y organizaciones o individuos no gubernamentales.

Miguel Alonso Baquer, portavoz del Instituto Español de Estudios Estratégicos, autor de 18 libros sobre estrategia, historia y sociología militar, afirmó: “El nuevo terrorismo tiene la firme voluntad de hacer mucho daño. El suicidio de todos los comandos que secuestraron los aviones en Estados Unidos muestra un grado de fanatismo muy superior al que había ocurrido hasta ahora en lo que llamábamos guerra irregular o guerra de guerrillas, que daba por supuesto la conservación de la vida de los propios terroristas”.

“Además, en esos atentados no existe el propósito de propiciar un cambio en el adversario, sino sencillamente una voluntad de hacer sufrir a la sociedad a la que se ha llegado a odiar”.

Alonso Baquer explicó que la vulnerabilidad de un Estado moderno radica en que suele estar prevenido frente a posibles ataques de otros Estados rivales, mientras que el terrorismo busca hacer daño por vías indirectas, puede utilizar desde armas blancas hasta bombas y ahora aviones. Su organización es relativamente de bajo nivel, no implica a grupos numerosos para producir un daño muy grande.

Los ataques en Nueva York y Washington, consideró, han creado una nueva “geopolítica” y “geoestrategia”: “La geopolítica tradicional o clásica se refiere al dominio del territorio, es una geopolítica territorial, es el avance o el retroceso de una frontera, mientras que el nuevo terrorismo hace renunciar a la propiedad y al dominio de un territorio, para infiltrar en todas partes pequeños grupos que odian al enemigo: Estados Unidos”.

También indicó que “el mundo islámico ha tenido muchos altibajos en la historia, fue un poder muy grande en los siglos XVI y XVII. En la misma época del descubrimiento de América, el islam turco era extremadamente poderoso y después se registró una extraordinaria decadencia”.

Después, en el siglo XX, se produce la capitalización mediante la explotación del petróleo en muchos Estados nuevos. Primero desapareció una estructura unitaria, que era el Sultanato de Turquía, en los años 20. Todo el mundo islámico quedó disperso y surgieron muchos poderes políticos con pozos de petróleo en su poder.

A diferencia de Reinares, Baques piensa que el nuevo terrorismo no está tan relacionado con las creencias religiosas del islam: “Se trata de una ideología que ha sido financiada mediante el petróleo y que tiene un lenguaje con una cierta definición islámica. Procede del mundo islámico, pero se trata de entes dotados del poder del petróleo con un resentimiento histórico”.

Sobre las versiones de la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial, el especialista se mostró inflexible: “Es una tontería, un globo sonda intencionado, que provoca ciertos beneficios en la medida en que se extiende esa afirmación; entonces, la organización de la vida económica del mundo occidental realiza un cambio. Es un error, porque la intención es convertir a las economías de Occidente en economías de guerra”.

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