Oleada terrorista en Estados Unidos - Diario de Yucatán

Publicación del lunes 17 de septiembre de 2001

Afganistán reitera que protegerá a Bin Laden

El gobierno de Paquistán intenta evitar una “catástrofe mayor”

ISLAMABAD, 16 de septiembre (France Presse, AP y Notimex).— Los talibanes, que controlan casi todo el territorio nacional afgano, parecían hoy cada vez más aislados y separados del resto del mundo. Empero, el régimen reiteró hoy su propósito de proteger a toda costa a Osama Bin Laden, principal sospechoso de ser el autor intelectual de los atentados contra Estados Unidos.

“Estados Unidos está dispuesto a atacar Afganistán de todas maneras, independientemente de lo que pensemos de Osama”, declaró el ministro del Exterior talibán, Wakil Ahmed Muttawakil, a la agencia noticiosa AIP (Afghan Islamic Press).

Por otra parte, altos funcionarios de Paquistán viajarán mañana a Kabul para intentar convencer al régimen de “evitar una tragedia”, anunció una fuente allegada al gobierno de Pervez Musharraf.

El mulá Mohammad Omar, líder espiritual del movimiento Talibán afgano, convocó hoy a los eruditos a una reunión para este martes, para tomar una decisión sharia (ley islámica) ante un eventual ataque, mientras los raros países que mantenían relaciones con él tomaron distancia.

De tres países que habían reconocido el régimen fundamentalista de Kabul, sólo Paquistán mantiene actualmente relaciones normales. Pero las autoridades de ese país anunciaron ayer su apoyo total a Washington.

Preocupado por evitar una “catástrofe mayor”, Paquistán enviará mañana a Kabul una delegación de alto nivel para intentar “hacer entrar en razones” a los anfitriones de Bin Laden.

Paquistán, que reforzó los controles en su frontera con Afganistán, recibió una petición de Washington para cerrarla herméticamente.

Por su parte, las monarquías del Golfo Pérsico se comprometieron a contribuir al aislamiento de los talibanes y aseguraron su apoyo a Washington.

Hoy, Irán, que esperaba la llegada masiva de refugiados, cerró sus fronteras con Afganistán.

Por su parte, el ministro ruso de Defensa, Serguei Ivanov, anunció hoy mismo la puesta en alerta de una división rusa con base en la República de Tayikistán, fronteriza con Afganistán.

La víspera, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Igor Ivanov, había dado implícitamente el apoyo de Rusia a una eventual intervención de Estados Unidos en Afganistán sobre el territorio controlado por los talibanes.

El régimen talibán respondió a esta hostilidad amenazando con represalias a los países vecinos que ayuden a Estados Unidos durante los ataques contra su país.

Por su parte, el régimen talibán reiteró hoy su intención de proteger a toda costa al millonario Osama. “Estados Unidos está dispuesto a atacar Afganistán de todas maneras, independientemente de lo que pensemos de Osama”, dijo el ministro del Exterior, Wakil Ahmed Muttawakil, a la AIP.

“Pregunten a Estados Unidos por qué quiere hacer eso”, contestó desde los cuarteles espirituales de los talibanes en Kandahar, preguntado de si el régimen se arriesgaría a que bombardeen todo Afganistan sólo para proteger a una persona.

Incluso si Washington sólo apunta contra Bin Laden, “somos responsables de la seguridad de todos los que viven en Afganistán”, agregó.

Afganistán se alista para un ataque militar de Estados Unidos, pero también en Cercano Oriente se va extendiendo el miedo a la venganza de la superpotencia. En realidad, nadie sabe con certeza cuáles serán los objetivos que los estadounidenses atacarán en su “campaña contra el terrorismo”.

Expertos en El Cairo creen que la represalia podría alcanzar a Iraq, pero también a Sudán, Yemen y a la milicia chiíta Hezbolá, en Líbano.

El régimen islámico de Sudán, que ofreció en los años noventas refugio a Bin Laden, ya fue objeto de represalia tras los atentados contra las embajadas estadounidense en Kenia y Tanzania, en 1998.

Los políticos en Jartum se apresuraron hoy, tras los atentados de esta semana en Nueva York y Washington, a condenar el terrorismo, y advirtieron de una espiral de violencia y contraviolencia. De manera similar se manifestó el gobierno yemenita. El país árabe se mostró cooperativo, aunque Washington se pregunta si el presidente, Alí Abdallah Saleh, tiene realmente control sobre su país. Otros pequeños ataques a embajadas occidentales en la capital Sanaa y los constantes secuestros por jefes de clanes enfrentados al gobierno central confirman los temores de los servicios secretos estadounidenses de que también en Yemen podría haber “nidos terroristas”.

El diario árabe “Al Hayat” cita además como posibles objetivos el norte de Paquistán —donde según el rotativo el grupo de Bin Laden tiene gran influencia— e Iraq.

El país que parece cada vez más objetivo de Estados Unidos es Iraq. En El Cairo se considera sospechoso que el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, haya contestado evasivamente a todo las preguntas al respecto.

Además, incluso el presidente iraquí, Saddam Hussein, parece ahora temer que su país figure en la “lista de atacados”, aunque sólo sea porque tras la muerte de miles de norteamericanos manifestó demasiado alto su alegría.

Mientras que justo después de los atentados en Bagdad se decía que Estados Unidos había recibido por fin “la factura por su criminal política”, poco a poco se oyen voces más moderadas. Ayer, Hussein llamó en una “carta abierta” a Washington a emplear “sabiduría en vez de poder” para garantizar la seguridad de sus ciudadanos.

Incluso la guerrilla chiíta pro iraní Hezbolá, que lucha en el sur de Líbano contra Israel, emitió finalmente hoy una declaración en la que lamentaba la “muerte de gente inocente”, aunque, eso sí, sin condenar explícitamente los atentados.

VALLE DEL PANSHIR, Afganistán, 16 de septiembre (France Presse).— Miles de personas rindieron hoy un último homenaje al comandante Ahmed Shah Massud, héroe de la resistencia afgana a la invasión soviética, en el valle del Panshir, de donde era oriundo.

Ahmed Shah Massud fue víctima de un ataque suicida perpetrado el domingo pasado, dos días antes del atentado contra Estados Unidos.

Muchos habitantes del distrito de Bozarak asistieron a los funerales del “León de Panshir”, último líder militar de la oposición al régimen de los talibanes, cuya muerte fue anunciada la víspera.

Su féretro, cubierto por la bandera verde, blanca y negra del gobierno derrocado del cual había sido ministro de Defensa, llegó en helicóptero desde la provincia de Takjar, donde falleció el sábado.

Cientos de hombres intentaban acercarse hasta el féretro para arrojarle flores al tiempo que voceaban “Dios es grande”.

Su sucesor, el general Fakjim, y el ex presidente afgano, Burhanuddin Rabbani, asistieron a la ceremonia, así como Ahmad, el hijo de 13 años del comandante Massud.

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