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Publicación
del sábado 15 de septiembre de 2001
Se convierten en lodo las
ruinas de Centro de Comercio Mundial
Un aguacero demora las tareas de rescate
en Nueva York
NUEVA YORK, 14 de septiembre (France Presse,
DPA y AP). Los rescatadores, que trabajan contra reloj en
un intento desesperado por hallar sobrevivientes entre la ruinas
de las Torres Gemelas, se toparon hoy con un nuevo obstáculo:
una fuerte lluvia acompañada de ráfagas de viento
y truenos.
A raíz del aguacero y el descenso de la
temperatura, los equipos de rescate suspendieron brevemente las
labores de búsqueda en la madrugada.
El mal tiempo se convirtió en un enemigo
de los socorristas, debido al resbaloso y peligroso lodo en que
se están convirtiendo las toneladas de polvo.
Según algunos ingenieros, el peso del agua
sobre las estructuras derruidas podría ser otro factor negativo
para las tareas de salvamento y remoción de escombros.
La lluvia resta visibilidad y retrasa el delicado
trabajo de los rescatadores, quienes tienen que moverse entre frágiles
e inestables estructuras.
No obstante, la tormenta apagará las ruinas
ardientes del World Trade Center, y limpiará el aire, cuya
calidad es bastante pesada e incluso peligrosa, por los asbestos
cancerígenos.
Tras la jornada lluviosa, las esperanzas de los
rescatadores de encontrar más vidas se evaporan. Sin embargo,
a pesar del aumento de angustia, los neoyorquinos no pierden la
fe.
Los habitantes de la Urbe de Hierro transformaron
los postes de luz, las paredes, de la isla de Manhattan, en un gran
Muro de los Lamentos, tapizándolos con las fotos
de sus amigos y seres queridos, con explicaciones de cómo
iban vestidos el día de la tragedia y dando especificaciones
sobre sus señas particulares.
Gary Frank tiene un tatuaje de un delfín
en su hombro izquierdo, dice uno. Victor Paz Gutiérrez
es colombiano. Trabajaba como pastelero en el restaurante Windows
del piso 106, indicaba otro. Después del aguacero,
los papeles con la foto a color y datos de sus familiares y amigos
perdidos que pegaron en la Gran Manzana quedaron empapados, pero
no así sus esperanzas. En los centros de acopio de información
sobre desaparecidos aún se veían largas colas, a pesar
de la tormenta.
En Washington, las cuadrillas de rescate apuntalaban
hoy una sección desplomada del Pentágono, mientras
los jefes militares, ubicados en otro lugar de la sede del Departamento
de Defensa, trataban de levantar los ánimos.
Los socorristas continuaron estabilizando la sección
dañada del Pentágono porque el edificio estaba aún
vacilante.
La caja de grabación de voces de la cabina
y la que registraba los datos del vuelo 77 de la American Airlines
fueron recuperadas. Ambas cajas negras fueron enviadas
a la FBI.
Uno lo lamenta mucho por (...) el
soldado caído, declaró el sargento Brock Bowman,
que ayudaba a introducir cadáveres en bolsas de plástico
en el Pentágono. Uno también siente rabia, y
esto es algo justificado, concluyó el oficial
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