Oleada terrorista en Estados Unidos - Diario de Yucatán

Publicación del sábado 15 de septiembre de 2001

”Mis hombres están destrozados”
Los bomberos, héroes para la ciudadanía neoyorquina


NUEVA YORK, 14 de septiembre (El País).— Aquí, en Manhattan, se conoce a los bomberos como The Bravest. Los más bravos, los que tienen un coraje sin límites, los que corren en dirección al horror mientras otros huyen despavoridos. Pero su reputación viene de largo. No se ha construido al calor del atentado dramático de las Torres Gemelas. “Definís la palabra héroe y nos inspiráis a todos”. La leyenda estaba escrita a mano, sobre papel amarillo, junto a la entrada del Fire Patrol 2, situado en el West 3, entre la calle Sullivan y Thomson del West Village de Nueva York. Junto a estas palabras de apoyo ciudadano y consuelo estéril, multitud de anotaciones, floreros improvisados en pivotes de tráfico y velas, velas que recordaban a los bomberos desaparecidos en la tragedia estadounidense.

Todavía, en un número desconocido. Fuentes oficiales sólo confirman que hasta el momento el Departamento de Bomberos de Nueva York ya perdió 350 de sus 11,500 hombres, más del doble de las víctimas anuales contabilizadas en las tragedias sufridas en todo EE.UU. desde por lo menos 1997. Unos murieron, otros desaparecieron; y los que sobrevivieron al brutal atentado tendrán secuelas psicológicas para largo, según anuncian los expertos. El 11 de septiembre había cerca de 400 hombres del cuerpo en lo que hoy es la zona congelada. Todavía no se sabe cuántos sobrevivieron, o cuántos exactamente estarán enterrados bajo las toneladas de escombros. Cinco bomberos fueron rescatados ayer entre los restos de las Torres Gemelas. Pero todavía ayer, sus compañeros tenían motivos para la esperanza. Los servicios que trabajan en la War Zone (Zona de guerra) encontraron a 5 de los suyos bajo los restos del complejo.

Nunca se había escrito una cifra similar en una única catástrofe en Nueva York. La que se recordaba con más dolor hasta el martes sucedió en 1996, cuando fallecieron 10 de los 12 empleados del Departamento que participaron en las labores de extinción de un incendio en la calle 23 Este.

¿Cómo están sus hombres? “Destrozados”, responde Anthony, responsable de la Fire Patrol 2. ¿Han recibido el apoyo de algún jefe del Departamento? “El jefe está muerto”, dicen al unísono cuatro de los 24 empleados de ese centro. Ray Downey, que llevaba en el cuerpo más de tres décadas, dirigió el martes la operación desde la calle y murió bajo el World Trade Center. “Ahora mismo no estamos en condiciones de hablar con nadie, hay compañeros muertos y desaparecidos... Estamos muy bajos de ánimo”. Todavía ayer, dos días después del atentado, The bravest no estaban preparados para relatar sus historias, describir sus sentimientos de impotencia, frustración, odio y miedo. Porque es miedo lo que sienten en estos momentos. Terror ante la posibilidad de que el próximo cuerpo hallado bajo los escombros sea de un compañero, un amigo, o quizá un familiar



 

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