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Publicación
del sábado 15 de septiembre de 2001
El presidente George Bush
convoca a 50,000 reservistas del ejército. Dan a conocer
una lista de 19 sospechosos
Estados Unidos, en pie de guerra
WASHINGTON, 14 de septiembre (Por Stewart
M. Powell, del servicio informativo Hearst). Al prometer librar
al mundo del mal, el presidente George Bush puso hoy al país
en pie de guerra para emprender operaciones militares contra los
terroristas y sus aliados. El mandatario ordenó que 50,000
reservistas pasen al servicio activo y obtuvo la aprobación
del Congreso para recibir dinero y autoridad para actuar.
El gobierno de Bush también reportó
avances con Paquistán con respecto a una petición
urgente de Estados Unidos para utilizar al país musulmán
contiguo a Afganistán como base para potenciales ataques
contra el régimen talibán de Afganistán que
alberga a Osama Bin Laden.
Mientras tanto, la FBI dio a conocer los nombres
de los 19 secuestradores suicidas que realizaron los ataques del
martes en Nueva York y Washington. La FBI pidió a los departamentos
policiales de todo el país que ayuden a localizar a otros
más de 100 individuos que podrían tener información
de la red terrorista que perpetró el ataque más letal
en suelo estadounidense en la historia.
Muchos de los 19 secuestradores aéreos
identificados llevaron vidas normales en Estados Unidos durante
años, suscitando la posibilidad de que otros llamados agentes
latentes puedan estar a la espera de perpetrar nuevos ataques.
Un estudio del Servicio de Investigaciones del Congreso dice que
Bin Laden tiene 3,000 colaboradores en 34 países.
Bush decretó la emergencia nacional, citando
las continuas e inmediatas amenazas de más ataques
contra Estados Unidos por los terroristas.
Los acontecimientos se produjeron en un día
de oraciones que reunió a Bush con el ex vicepresidente Al
Gore, así como cuatro de los cinco ex presidentes vivos:
Gerald Ford, Jimmy Carter, George Bush y Bill Clinton. Los líderes
asistieron a un servicio de oración en la Catedral Nacional,
donde Bush declaró: Nuestra responsabilidad con la
historia ya está clara: responder a estos ataques y librar
al mundo del mal.
Bush agregó ante varios miles de asistentes:
Nos han hecho la guerra con sigilo, engaño y asesinatos.
Este conflicto comenzó en el tiempo y los términos
de otros. Pero terminará de la manera y a la hora que nosotros
elijamos.
Luego viajó a la ciudad de Nueva York a
bordo del Air Force One escoltado por aviones de combate F-15 para
dar las gracias a rescatadores, conocer a los sobrevivientes y ver
las seis hectáreas de escombros del derruido World Trade
Center que se cree sepultan los restos de más de 4,700 víctimas
desaparecidas. Su visita siguió a breve escala ayer en el
Pentágono, sitio de otro ataque suicida el martes.
En Nueva York, Bush usó un megáfono
para hablar a miles de socorristas en el sitio donde estaba el World
Trade Center.
Estados Unidos está de rodillas en
oración por las personas cuyas vidas se perdieron aquí,
por los trabajadores que laboran aquí, por las familias de
luto, expresó.
Un trabajador gritó: George, no te
podemos escuchar.
Bush respondió: Puedo escucharte.
Puedo escucharte, y el resto del mundo te escucha, y las personas
que derribaron estos edificios nos escucharán pronto.
Los socorristas rompieron en cánticos sostenidos
de U.S.A., U.S.A..
El Congreso respaldó ataques militares
y aprobó una partida de 40 millardos de dólares para
preparativos militares y operaciones de recuperación en Nueva
York y el Pentágono.
El secretario de Estado Colin Powell prometió
que Estados Unidos usará todas las herramientas y armas
a nuestra disposición para librar esta campaña y ganar
esta guerra.
Un alto funcionario de la Casa Blanca, quien habló
con la condición del anonimato, dijo que el gobierno de Bush
dedicará meses, si no es que años, a aplastar las
redes terroristas y sus refugios. Esta será una lucha
larga, no algo que vaya a hacerse en unos cuantos días,
destacó.
El llamado de Bush a 50,000 reservistas durante
hasta dos años promete convencer pronto de la seriedad de
la campaña militar que viene. Los reservistas provendrán
de los 1.3 millones de personas que tienen carreras militares de
medio tiempo.
Los primeros reservistas en ser llamados se encargarán
de trabajos como el transporte, aprovisionamiento, asistencia médica
y construcción, así como pilotos de aviones militares
de intercepción en 26 aeropuertos de todo el país.
Más de 265,000 reservistas fueron llamados al activo durante
la Guerra del Golfo Pérsico, en la que participaron 575,000
efectivos militares de Estados Unidos en 43 días de campañas
aéreas y terrestres en 1991 en Kuwait.
Colin Powell, el secretario de Estado y el diplomático
de mayor rango del país, informó que el gobierno de
Bush está haciendo avances con Paquistán en una
lista específica de cosas solicitadas al régimen militar.
Me siento bastante alentado porque el régimen
paquistaní esté tomando esto en serio y de manera
consciente, declaró. Otros funcionarios indicaron que
el gobierno estadounidense espera convencer al régimen paquistaní
para que cierre su frontera con Afganistán, otorgue permiso
a aviones de Estados Unidos para volar sobre territorio paquistaní
en ruta a blancos en Afganistán, e incluso dé permiso
para usar pistas aéreas y puertos paquistanís para
emplazar fuerzas aliadas encabezadas por Estados Unidos para una
campaña militar.
Cualquier campaña aérea sostenida
contra Afganistán requeriría de bases en Paquistán,
o derecho a sobrevolar su espacio aéreo.
Powell emitió una advertencia directa al
liderazgo talibán de Afganistán y dijo que el régimen
fundamentalista islámico necesita entregar a los terroristas
responsables del ataque del martes o enfrentarse a represalias de
Estados Unidos.
Necesitan entender que no pueden separar
sus actividades de la actividad de esos terroristas, aseveró.
Y en nuestra respuesta tendremos que tomar en cuenta no sólo
a quienes perpetraron estos actos, sino a los que les proporcionaron
refugio, apoyo e inpiración.
NUEVA YORK, 14 de septiembre (Por Terence Neilan,
de The New York Times). Después de encabezar al país
en un día de oraciones en la Catedral Nacional de Washington,
el presidente estadounidense George W. Bush viajó a Nueva
York en donde los rescatadores le dieron una emotiva bienvenida
en el lugar en donde antes se levantaban las Torres Gemelas.
A bordo de un helicóptero, el mandatario
recorrió el área y después caminó entre
los montones de escombro, para platicar con los bomberos, policías
y voluntarios que participan en las labores de rescate.
Ante los insistentes gritos de íUSA!
íUSA! de los grupos de trabajadores, Bush tomó
un megáfono, subió a una pila de escombros y expresó
a las cuadrillas de rescatadores que quería decirles que
todo el país se siente profundamente agradecido por sus incansables
esfuerzos.
Este país está junto a las
buenas personas de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, y todos
lamentamos la pérdida de miles de nuestros compatriotas.
Ante los gritos de íGeorge, no te
escuchamos!, el presidente repitió íYo
si los escucho, si los escucho! El resto del mundo también,
y la gente que derrumbó estos edificios también sabrá
de nosotros muy pronto.
Este último señalamiento fue acompañado
de una cerrada ovación, y cuando el mandatario trató
de continuar con su mensaje, fue interrumpido en varias ocasiones
por más gritos de íUSA! íUSA! ,
así como de: íNo dejes que se salgan con la
suya, en alusión a los terroristas responsables de
los atentados.
Bush finalizó su improvisado mensaje con
las palabras: Gracias, gracias a todos por su incansable labor,
gracias por hacer que este país se sienta orgulloso de ustedes.
íQue Dios nos bendiga!, en medio de más vítores
y aplausos.
El presidente llegó procedente de Washington
a media tarde a bordo del avión presidencial Fuerza Aérea
Uno, que aterrizó en las instalaciones de la Base de McGuire
de Pemberton, Nueva Jersey. Durante el recorrido, acompañaron
a la nave dos aviones de combate. Minutos después, el presidente
abordó un helicóptero de la Armada, el Marine One,
para dirigirse a la parte baja de Manhattan, en donde recorrió
el sitio del atentado y constató la magnitud de la destrucción.
Cuando menos un avión de combate sobrevoló el área
cuando Bush estuvo en el aire.
Después de que el helicóptero aterrizó
cerca del río Hudson, el presidente subió a una camioneta
para continuar el recorrido, que terminó a pie.
Bush estuvo acompañado del gobernador George
Pataki, el alcalde Rudolph Giuliani y legisladores de Nueva York,
Nueva Jersey y Connecticut, entre ellos los dos senadores demócratas
por Nueva York, Charles Schumer e Hillary Rodham Clinton.
La de hoy fue la primera ocasión que Bush
sube al avión presidencial desde el día de los atentados,
ya que, según los expertos en seguridad, la nave era uno
de los potenciales objetivos de los terroristas.
Estrictas medidas de seguridad rodearon a la visita
del presidente, y no se informó con anticipación a
la prensa del lugar en donde aterrizaría el Fuerza Aérea
Uno ni el número de personas que acompañaría
al mandatario.
Antes de su llegada, cientos de bomberos, policías,
trabajadores de la construcción y otras cuadrillas de rescatadores
y voluntarios seguían excavando entre las toneladas de escombros
por cuarto día consecutivo, labor con un peligro acentuado
por una fuerte lluvia.
Sin lugar a duda esto empeoró la
situación, reconoció Giuliani durante una conferencia
de prensa. Las operaciones tienen que ser más cuidadosas,
con más precaución, pero no podemos suspenderlas porque
los equipos mantienen las esperanzas de que aún hay sobrevivientes.
Ante esta situación, las operaciones continuarán todo
el día de hoy.
Giuliani pidió mesura al hablar de una
serie de noticias ireales de la prensa que hablaban de varias personas
rescatadas entre los escombros, como aquella que hablaba de una
mujer que se comunicó por teléfono celular con 10
ó 15 personas atrapadas en el sótano de lo que fue
la torre norte.
La noticia resultó falsa, pero antes de
que se pudiera confirmar ya se había transmitido por televisión
a todo el país.
Un reporte de ese tipo lleva a muchas familias
a aumentar las esperanzas de recobrar a sus seres queridos, solo
para encontrar después que nada es cierto, continuó
el alcalde. También lleva en ocasiones a una actividad
que puede ser peligrosa. Giuliani enfatizó a los reporteros
que no hay motivos para correr a menos que se trate de algo
confirmado por la policía o el FBI.
El alcalde pidió tener mucha precaución
con una compañía de ventas por televisión que
al parecer pedía donativos.
Si alguien les llama y les pide algo para
ayudar a las familias de los sobrevivientes, a los rescatadores
o cosas por el estilo, comuníquense de inmediato a la policía
o el FBI, para que digan quién llama para que sea arrestado,
puntualizó.
PRESION A PAQUISTAN
ISLAMABAD, Paquistán, 14 de septiembre (Por John F. Burns,
de The New York Times). Desde hace 72 horas el gobierno de
Estados Unidos sostiene intenso diálogo con el de Paquistán,
en un esfuerzo por convencerlo de que, en caso necesario, permita
el acceso a tropas del ejército y fuerzas especiales que
operarían desde ese país en busca de los responsables
de los ataques terroristas.
El gobierno estadounidense presiona a los generales
en el poder en Paquistán para que también permita
usar su espacio aéreo y sus pistas aéreas militares,
así como su poderoso servicio de inteligencia, en caso de
que se definan objetivos en Afganistán que en estos momentos
están en revisión por personal estadounidense especializado.
Ante las exigencias de EE.UU., el presidente paquistaní Pervez
Musharraf se reunió hoy con sus generales más cercanos
durante siete horas pero el tiempo no fue suficiente y optó
por retrasar la respuesta a Estados Unidos
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