Oleada terrorista en Estados Unidos - Diario de Yucatán

Publicación del viernes 14 de septiembre de 2001

Renglones

Israel y Palestina

Por Margarita DIAZ RUBIO

El mundo está consternado. El ataque cruel y despiadado que ha dejado miles de muertos y decenas de heridos en Estados Unidos no tiene paralelo en la historia moderna. La inmolación suicida, el terrorismo espeluznante que ha involucrado a infinidad de seres humanos completamente indefensos nos ha dejado atónitos. El costo humano y financiero que esto conlleva el tiempo lo dirá. Nos espera un tiempo de nubarrones negros en la economía mundial y de duelo por las víctimas en los atentados.

Los medios han dado énfasis al odio que se ha transmitido a los niños de Israel y Palestina ocasionado por el problema en sus países. Odio a muerte que los hace ponerse un fusil al hombro y unirse a los adultos en una guerra que no tiene visos de solución. ¿Qué sucede? ¿Por qué el odio y los ataques mutuos? Para los que vivimos lejos del conflicto, para el mundo occidental, es dificil entender esta situación. Tuve oportunidad de leer, en prestigiada revista nacional, los comentarios de dos intelectuales que hacen una reflexión sobre lo que acontece en sus países. Considerando esto de interés para los lectores del Diario los he tratado de resumir en estos cortos renglones.

Edward Said, palestino, catedrático de Harvard comenta:

“Israel es una potencia mundial y Estados Unidos, que es su principal base política, le ha otorgado, desde 1967, subsidios por 92 mil millones de dólares. La guerra implacable que Israel lleva contra el indefenso pueblo palestino, desarmado, sin Estado y empobrecido es algo que dan ganas de llorar. 34 años de ocupación militar ininterrumpida de las tierras ilegalmente conquistadas por Israel, el confinamiento espeluznante de 1.3 millones de personas amontonadas en la franja de Gaza y las condiciones de vida de 2 millones de palestinos, no tiene equivalente ninguno. Los “no judíos”, como se les llama a los árabes, son considerados como “ladrones, serpientes, cucarachas, saltamontes”. Arafat sigue pensando y rogando a los Estados Unidos que lo ayuden y mientras los palestinos lanzan a sus propios niños a la guerra.

La investigadora estadounidense Sara Roy afirma que “Israel quiere acabar con la sociedad palestina para que, ante la imposibilidad de seguir viviendo en su tierra, los palestinos tengan que irse o cubrirse de explosivos y activar un detonante”.

Israel sabe que puede acabar con nuestros edificios cuando quiera. Los ineptos son los gobiernos árabes que no hacen nada por los hijos de esta tierra entre los cuales hay quien piensa que el martirio es la única solución. Nos urge un liderazgo unido, comprometido. La lucha para liberarse de la ocupación israelí es lo único que cuenta para los palestinos”.

El israelita David Grossman, que vive en Israel, dice:

“Los últimos atentados suicidas perpetrados por los palestinos han costado la vida de personas, incluyendo niños. Miles de palestinos han bailado por el “éxito” de estos ataques. Ningun medio de información condenó, en forma unívoca, estos crímenes ciegos. Y según el cruel código de Medio Oriente es signo de debilidad no reaccionar con ferocidad al ataque y éstos se vuelven más feroces. Vivimos en y para el odio. Eso le da sentido a nuestra vida si es que a esto se le puede llamar sentido y hay que romper este círculo de muerte atacando la enfermedad en su raíz para que algún día se deje de padecer sus síntomas.

“Los palestinos están conscientes de que el mundo y Estados Unidos no acudirán a socorrerlos y los israelitas están desesperados por esta espiral de violencia que no les permite vivir en paz, aun sabiendo que tienen una fuerza militar enorme que no pueden ejercer por miedo a una intervención internacional. Los palestinos son débiles pero capaces de hacerle mucho daño a Israel.

“La solución dolorosa es la separación entre los dos pueblos, de su reagrupación en dos Estados soberanos: El de Israel y el de Palestina. ¿Seremos capaces de llegar a este arreglo? Después de más de 100 años de rechazo profundo los dos países dan la impresión de que han dejado de desear nada. Ni aun su propia vida que podría salvarse a través de la esperanza, de la voluntad y la libertad de elección”.

Estamos de luto. Luto por el dolor, por la violencia, por el odio fratricida, por la alegría —de los agresores— en la muerte de seres inocentes, por la infancia que en Medio Oriente tiene odio en la mirada y en el corazón.— M.D.R.— Mérida, Yucatán, septiembre de 2001.

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