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Publicación
del viernes 14 de septiembre de 2001
Nueva York regresa con trabajo del horror
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Se reanudó ayer el tránsito de
vehículos
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Miles de escolares retornan a las aulas
NUEVA YORK, 13 de septiembre (Por
Dan Barry, de The New York Times). En el tercer día,
Nueva York trataba de avanzar a la normalidad, pero esos esfuerzos
parecían fallar con demasiada frecuencia. Cansados oficiales
de policía se ocupaban de dar respuesta a docenas de amenazas
falsas y oficiales de tránsito trabajaban para mantener en
funcionamiento un sistema fracturado.
En el intermedio de 90 minutos para comer, amenazas
de bomba en media docena de edificios públicos y privados,
la Grand Central Station, la tienda departamental Macy's y el aeropuerto
LaGuardia enviaron a las calles a miles de personas presas del pánico.
Los tres aeropuertos del área de Nueva York fueron cerrados,
otra vez, en las últimas horas de la tarde por las autoridades
federales, que arrestaron a una persona con una credencial falsa
de piloto y detuvieron a un puñado de otras que mostraron
identificaciones dudosas.
A lo largo del día, se limitó el
servicio del metro ante preocupaciones de que el retumbar de los
trenes pudiera afectar los edificios y túneles de Manhattan,
que quedaron frágiles después de la devastación
del martes.
La gran mayoría de los neoyorquinos trató
de mantener la calma. Los clientes comían tranquilamente
en el restaurante Burger Heaven mientras las imágenes del
desastre del martes aparecían en la televisores montados
sobre el mostrador.
La mayor parte de las escuelas públicas,
privadas y confesionales de la ciudad reabrieron hoy después
de un receso de un día. Cientos de miles de escolares asistieron
a los planteles públicos, aunque decenas de miles más
se quedaron en sus casas.
La apertura esporádica de las vías
de tránsito y el completo cierre de varias líneas
del metro causaron particular frustración y temor.
El túnel Holland estaba cerrado, pero el
Lincoln y el Queens-Midtown estaban abiertos. Los puentes Brooklyn,
Manhattan y Williamsburg estaban cerrados, pero el Washington estaba
abierto, con los acostumbrados y tranquilizantes retrasos.
Los trenes de Long Island, Connecticut, Westchester
County y Nueva Jersey también regresaron a sus actividades
normales, aunque el número de pasajeros se redujo a la mitad.
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