Oleada terrorista en Estados Unidos - Diario de Yucatán

Publicación del jueves 13 de septiembre de 2001

Tras una jornada de caos, la capital de Estados Unidos se esfuerza por recuperar la normalidad

El espacio aéreo de Washington seguía anormalmente tranquilo, por la ausencia de vuelos.— Rescatan del Pentágono ochenta cadáveres.— Ordenan el desalojo del complejo militar.— Visita de George W. Bush

WASHINGTON, 12 de septiembre (France Presse y AP).— La capital de Estados Unidos se esforzaba hoy por regresar a la normalidad, tras convertirse la víspera casi en una ciudad fantasma a causa de los mortales atentados terroristas contra el Pentágono y las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York.

El espacio aéreo sobre la ciudad continuaba hoy anormalmente tranquilo. Empero, la Agencia Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) seguía resistiéndose a autorizar la reanudación de los vuelos civiles, después de que cuatro aviones fueron secuestrados ayer para ser lanzados como bombas contra varios objetivos.

Uno de los aviones fue lanzado contra el Pentágono, símbolo del poder militar estadounidense y ubicado a menos de cinco kilómetros de distancia en línea recta de la Casa Blanca.

Ese avión parecía, de hecho, dirigido a impactar la Casa Blanca, pero hizo un viraje abrupto para estrellarse contra el Pentágono, informó hoy el diario The Washington Post, citando declaraciones de testigos (como publicó ayer el Diario).

El Departamento de Defensa ordenó hoy el desalojo del Pentágono, tras determinar que la estructura del complejo militar a orillas del río Potomac presenta riesgos para la seguridad de sus empleados. En total, 24,000 personas, entre civiles y militares, fueron desalojados del inmenso edificio.

Fuentes militares declararon que no se espera encontrar más sobrevivientes entre las ruinas que dejó el ataque terrorista al estrellarse un avión de pasajeros sobre uno de los lados del edificio. Hasta ahora han sido retirados 80 cadáveres.

Mientras tanto, las labores de los bomberos continuaban este miércoles para apagar totalmente el incendio de una porción del ala noreste que fue alcanzada por un avión de pasajeros, a bordo del cual viajaban 58 personas, que habrían muerto por el impacto.

Los aparatos electrónicos de búsqueda no han detectado ningún indicio de vida entre las ruinas.

El aire ambiental en el interior del Pentágono estaba fuertemente cargado con olor a fuego eléctrico y fierros chamuscados. En los corredores, donde se reunieron los trabajadores estaban en operación los servicios de agua y electricidad, líneas telefónicas y computadoras. Pero muchos corredores terminaban en pasillos ennegrecidos. Cintas amarillas y miembros de la policía del Departamento de Defensa mantenían alejados a los curiosos.

Por la tarde, el presidente George W. Bush visitó el Pentágono. Bajo estrictas medidas de seguridad, tanto de los diferentes cuerpos militares, como por decenas de agentes del servicio secreto, revisó personalmente los daños causados por la explosión del avión de America Airlines.

A bordo del helicóptero presidencial Marine One, y acompañado por el secretario de Defensa, Ronald Rumsfeld, Bush visitó la zona del desastre y ofreció su apoyo y admiración a los centenares de rescatistas que trabajan en las labores de emergencia.

Rumsfeld y los altos comandos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se han negado a dar conocer el número estimado de las víctimas del ataque terrorista, pero extraoficialmente se habla de la posibilidad de que haya un saldo de hasta 800 muertos.

Sobre el Pentágono se colocó una gigantesca bandera de los Estados Unidos antes de la llegada de Bush, y decenas de jefes de la Marina y el Ejército salieron a acompañar al presidente a hacer el recorrido por la zona del desastre.

El viaje en helicóptero de la Casa Blanca al Pentágono se realiza en menos de cinco minutos, pero por el estado de alerta máxima decretado en el país Bush siempre estuvo resguardado desde el espacio por dos helicópteros de ataque de la clase Apache.

Rumsfeld declaró a la red NBC News que las fuerzas armadas redujeron el grado de alerta máxima que fue declarado tras los ataques terroristas de ayer. “Ya hemos pasado del grado máximo, llamado Delta, al grado Charlie, que es el inmediatamente inferior. Sin embargo, mantenemos un nivel de alerta razonablemente alto”, expresó.

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