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Publicación
del jueves 13 de septiembre de 2001
Nuevo reto en EE.UU.: limpiar los escombros
Acero para edificar más de 20 torres Eiffel
y concreto para construir otra presa Hoover
NUEVA YORK, 12 de septiembre (Por
Kirk Johnson, de The New York Times). Las torres gemelas del
World Trade Center se consideraron un triunfo de la ingeniería
y la ambición cuando se levantaron a fines de los 60 y principios
de los 70.
Limpiar la enorme montaña de escombros
en el sitio, de 6.5 hectáreas, todo lo que queda del sueño
del centro comercial después del ataque terrorista de ayer,
presenta un desafío no menos formidable que su construcción,
a decir de ingenieros, expertos en remoción de escombros
y ecologistas.
Las torres se construyeron con un plan específico
en mente y con un sello característico a seguir. La limpieza
no tendrá un camino fácil. El propio vasto volumen
de acero y concreto y todas las pinturas, solventes, lubricantes
y material aislante de los modernos edificios de oficinas siguen
ahí, pero en una caótica montaña parcialmente
quemada después del catastrófico derrumbe de las torres.
Los números pueden marear fácilmente:
esparcidos por todo el sur de la isla de Manhattan, en fragmentos
y montañas de cenizas, hay casi el mismo volumen de concreto
que se usó para construir la presa Hoover, suficiente acero
para levantar más de 20 torres Eiffel, y los restos de casi
5.6 hectáreas de cristal.
Desde la pregunta básica de dónde
poner tanto escombro hasta los complejos asuntos de la ingeniería
química, como el de la manera en la que el calor abrasador
del incendio alimentado por combustible para aviones podría
haber alterado la composición de los componentes del edificio,
las complejas consecuencias del desastre apenas comienzan.
Uno podría pensar en el Túnel
de Boston, en las vastas cantidades de tierra que se están
extrayendo, o las grandes cavidades que está excavando el
gobierno para los desechos nucleares. Pero se trata de proyectos
de ingeniería bien planeados, indicó Eduardo
Kausel, profesor de ingeniería civil en el Instituto Tecnológico
de Massachusetts. Ningún edificio tan alto se había
derrumbado antes, así que realmente no hay comparación.
También hay una profunda incertidumbre
respecto a los tipos de peligros para el medio ambiente que podrían
contener los escombros. Hay reportes de que no se usó asbesto
como material aislante para las vigas de acero de las torres. El
centro comercial estaba entre los primeros rascacielos en usar un
material cerámico a prueba de fuego, según informó
el Consejo Nacional de Asociaciones de Ingenieros de Estructuras.
Pero funcionarios de la Agencia de Protección al Medio Ambiente
(EPA, por sus siglas en inglés) dijeron hoy que, no obstante,
algunas pruebas revelaron la presencia de elevadas concentraciones
de asbesto en los escombros, quizá del material de los pisos
u otras sustancias.
Christie Whitman, administradora de la EPA, dijo
en entrevista telefónica desde Washington que algunos químicos
que eran de preocupación teórica en las horas posteriores
al derrumbe, especialmente plomo, que se usó legalmente durante
años en la pintura de los edificios, no se habían
detectado en cantidades suficientemente altas para generar alarma.
Y enfatizó que los niveles de asbesto sólo eran motivo
de preocupación para los socorristas y las cuadrillas de
trabajo que estarán todos los días directamente en
el sitio, no para los residentes cercanos. La agencia, agregó,
examinará continuamente la zona mientras duren los trabajos
de remoción de escombros y en meses posteriores.
WASHINGTON, 12 de septiembre (DPA). Una
grabación del vuelo 93 de United Airlines, que viajaba de
Newark, en Nueva Jersey, a San Francisco, da los primeros indicios
sobre los dramáticos sucesos a bordo del aparato, con una
voz que señala desde la cabina que había una bomba
en el avión, según informó esta noche el canal
de televisión CNN.
En el aparato había un micrófono,
que grabó: Hay una bomba a bordo. íSalga,
salga de aquí!, se escucha también, según
la CNN.
El avión, un Boeing 757 con 45 personas
a bordo, se encontraba en ese momento a alrededor de 10,000 metros
de altura, sobre la ciudad de Cleveland, en Ohio.
La grabación se interrumpe, y una voz repite
en inglés pero con acento árabe: íSalga
de aquí!. Después se oye: Hay una bomba
a bordo. Les habla el capitán. Permanezcan en sus asientos.
Hay una bomba a bordo. Permanezcan tranquilos. Cumpliremos sus instrucciones.
Regresamos al aeropuerto.
La grabación se interrumpe en ese momento.
A las 10:29 horas, el Boeing se estrelló 80 kilómetros
al sur de Pittsburgo, en Pennsylvania.
Pasajeros de este avión aparentemente evitaron
con su heroico comportamiento una tragedia que pudo ser mayor, según
se desprende de las llamadas que realizaron dos pasajeros con sus
teléfonos celulares minutos antes de morir.
Agolpados en la parte trasera del avión,
los pasajeros se enteraron de alguna forma después de las
9 horas de que otros dos aviones secuestrados se habían estrellado
contra las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York.
Se cree que el objetivo de los secuestradores
del vuelo 93 de United era Campo David, residencia del presidente
de Estados Unidos en Maryland.
El avión de United Airlines fue el único
de los cuatro aviones secuestrados que no llegó a una meta
concreta, sino que se estrelló en campo abierto, sin causar
víctimas en tierra, donde formó un cráter de
ocho metros.
El aparato había partido del aeropuerto
de Newark a las 8:01 horas de ayer, con 38 pasajeros y siete tripulantes
a bordo.
ROBO DE UNIFORMES EN ROMA
La compañía aérea estadounidense American Airlines
advirtió hace dos semanas a su personal sobre la posibilidad
de que algunas personas pudieran hacerse pasar por pilotos de la
empresa.
La aerolínea hizo esta advertencia después
de que a algunos pilotos les robaran uniformes y documentos en un
hotel de Roma, informó el canal de televisión Fox
News esta noche.
Los investigadores volvieron a estudiar estos
hechos después de los atentados de ayer en Washington y Nueva
York. En ellos fueron utilizados, entre otros, dos aparatos de American
Airlines.
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