Oleada terrorista en Estados Unidos - Diario de Yucatán

Publicación del jueves 13 de septiembre de 2001

Todo EE.UU., bajo vigilancia militar

La mayoría de la población, a favor de las represalias

WASHINGTON, 12 de septiembre (France Presse, AP, DPA, Notimex y El Paísa).— Las fuerzas armadas de Estados Unidos fueron declaradas ayer en estado de máxima alerta con un incremento de medidas de seguridad en todo el territorio nacional.

La Armada realizó un despliegue de portaaviones de la Flota del Atlántico y de aviones de combate frente a Nueva York y Whasington. Se enviaron buques y destructores con el más moderno arsenal para responder a un posible ataque.

Asimismo, se reforzó la seguridad en laboratorios nucleares, como el de Los Alamos (Nuevo Mexico). Lo mismo ocurrió en Fort Derick (Maryland), principal laboratorio de guerra bacteriológica del Ejército, y en el Centro Espacial Kennedy (Florida).

Ante el estado de tensión, las fronteras con Canadá y México se mantenían con estrictas medidas de vigilancia. Entre tanto, la policía mexicana descubrió a 33 inmigrantes iraquíes refugiados en un hotel de Tijuana. Los detenidos al parecer buscaban cruzar la frontera.

El secretario de Estado, Colin Powell, justificó esas medidas excepcionales al comparar la situación con una “guerra” declarada contra Estados Unidos y los países democráticos.

Los aviones de combate de la guardia nacional aseguran el control del espacio aéreo estadounidense después del ataque que destruyó las Torres Gemelas neoyorquinas y un ala del Pentágono en Washington.

El cielo de Estados Unidos fue vigilado por las autoridades civiles y por el Comando de Defensa del Espacio Aéreo estadunidense (NORAD, por sus siglas en inglés), cuyos naves Awacs monitoreaban el acercamiento de cualquier aparato sospechoso.

En California, reacciones de psicosis se generaron hoy entre los habitantes del sur de ese estado cuando en la madrugada varios aviones militares sobrevolaron el área de Los Angeles como parte de la alerta máxima.

Decenas de californianos despertaron asombrados y algunos incluso tuvieron reacciones de pánico tras escuchar que aviones volaban a baja altura.

Tras los ataques terroristas, una ola de nacionalismo abrazó hoy a la población estadounidense, que se abocó a los centros comerciales para adquirir símbolos patrios en una acción de unidad nacional.

Las banderas de estrellas y rayas y los listones de colores rojo blanco y azul se agotaron rápidamente en los establecimientos comerciales. Los estadounidenses las exhibieron en los automóviles y en la fachada de sus casas. Los edificios públicos de todos los niveles de gobierno colocaron sus banderas a media asta.

Algunas estaciones de radio en Dallas y en otras ciudades del país transmitieron en repetidas ocasiones el himno nacional de Estados Unidos. Los locutores convocaron a momentos de reflexión y exhortaron a la población en sus programas matutinos a mostrar el orgullo nacional.

“Este momento es una prueba a nuestro carácter como nación ”, publicó ayer el periódico The Dallas Morning News en un editorial de su primera plana.

La gran mayoría de los estadounidenses considera los atentados como “actos de guerra” y exige duras represalias del gobierno, reveló un sondeo del Instituto Gallup realizado por encargo de la emisora televisiva CNN y el periódico USA Today.

Una de cada cinco personas entrevistadas se pronunció por la realización inmediata de acciones de represalia. Sin embargo, el 71% consideró que Estados Unidos debería esperar hasta que se conozca la identidad de los terroristas.

El 87% de la muestra manifestó que los atentados son la peor catástrofe que han vivido, y casi la mitad de los encuestados admitió que los actos terroristas cambiarán su vida para siempre. Finalmente, el 48% expresó su temor de subirse a un avión después del secuestro simultáneo de cuatro naves comerciales utilizadas por los terroristas.

Con el atentado más sangriento de su historia, “el sentimiento de seguridad de los Estados Unidos quedó totalmente trastornado, dio un vuelco definitivo, y el mito de la invencibilidad de EE.UU. se vio seriamente empañado ”, subrayó Robert Goldman, profesor de derecho internacional en la American University de Washington.

Las imágenes de televisión de pesadilla sobre los ataques represantaron “el fin de una era de inocencia para toda una generación de estadounidenses, al igual que Pearl Harbor hace 60 años”, aseveró Goldman.

Por otra parte, la industria del entretenimiento en EE.UU. registró pérdidas multimillonarias por la cancelación de diversos espectáculos debido a los atentados terroristas.

Uno de los símbolos estadunidenses, Disney, con su Mickey Mouse, cerró desde ayer martes el acceso al público a todos sus centros de atracción en Florida y California.

También en todas las ciudades del país fueron cancaledas presentaciones como las del Kennedy Center y las de la Arena Stage en Washington.

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