Oleada terrorista en Estados Unidos - Diario de Yucatán

Publicación del jueves 13 de septiembre de 2001

Sobrevivientes de los atentados relatan historias de horror

“Había personas que saltaban desde pisos altísimos y cuerpos despedazados en el suelo”

NUEVA YORK, 12 de septiembre (El País).— Pánico, gritos y después silencio, “el silencio de la muerte”, dice un testigo del desplome de la primera de las Torres Gemelas de Nueva York.

“Fue espantoso. Era como la salida dramática de un concierto. La gente empezó a correr hacia el Este, mujeres, hombres y niños caían al suelo, creí que todo se había acabado. Después, si quiere que le diga la verdad, no vi nada. Había una oscuridad total”, narró una persona que caminaba por Brodway a las 10:05 de la mañana de ayer, en el momento en que se desplomó la Torre Sur.

Cerca del World Trade Center se encuentra un centro de emergencias que apenas pudo realizar su trabajo. “Había que desalojar los edificios”, dice Bill Faulkner, un agente de seguridad que trabaja en el tribunal neoyorquino. “Teníamos que actuar rápido. Nos subieron en una camioneta a 15 personas, entre policías y médicos, y conseguimos sacar de allí a cerca de 2 mil personas”, relata. “Para entonces ya había impactado el segundo avión y temíamos lo peor”.

La masacre se consumó luego, cuando cayeron miles de toneladas de cemento. “Ha sido terrible. La gente trataba de salir del edificio, había personas que saltaban desde pisos altísimos y cuerpos despedazados en el suelo”.

Muchos vecinos de la ciudad, curiosos, empleados desalojados y turistas acudían cerca de las torres, querían ver de cerca una escena de película. Pero en ningún momento imaginaron el alcance de la tragedia.

“Sentí un ruido enorme por encima de mi cabeza. Era un avión comercial que entró por completo en la estructura de la torre. Fue como si la fachada se lo tragase”, relata Mark Obenhau, quien pudo ver el choque del primer avión desde una estación del metro cerca del World Trade Center.

Cuando ya la Torre Sur parecía una gigantesca chimenea se produjo el segundo impacto. “El colapso de los edificios es lo que ha matado a la gente”, lamenta Marcus Kergosien, un trabajador del Midtown.

La policía no tuvo tiempo de acordonar la zona, de despejar las calles para un posible derrumbe tan brutal. Ni siquiera podían distinguir tras los desplomes quién era quién, si había heridos y muertos. La inmensa nube lo cubría todo y quienes tuvieron suerte caminaban cubiertos de polvo. “Era una nube inmensa. Cuando llegaba te ahogaba”, recuerda Kergosien. A él le sonrió la fortuna. Trabaja en finanzas y ayer tenía que subir al piso 44 de una de las torres, de 411 metros, para asistir a un seminario. Pero se retrasó y los ataques y los derrumbes le sorprendieron en la calle. “Esto es la guerra. Es terrible”, dijo.

NUEVA YORK, 12 de septiembre (DPA, France Presse y AP).— Empleados de oficinas del World Trade Center en Nueva York vieron por televisión, en la cadena CNN, cómo se acercaba al edificio en que se encontraban el segundo avión que se estrelló contra las Torres Gemelas.

Para la mayoría de los empleados, el ataque comenzó con una fuerte sacudida cuyo origen no pudieron reconocer. “Escuchamos una enorme explosión”, dijo Ciara Linnane, directora de la oficina de la agencia de noticias financieras AFX News en Nueva York. “Todo el edificio fue sacudido y se cayeron partes del techo falso”.

Los periodistas de AFX, que estaban en el piso 52 de la Torre Norte, no se dieron cuenta de que dos aviones de pasajeros se habían impactado contra las Torres Gemelas. “Primero pensamos que se trataba de una bomba”, añadió Ciara Linnane. “Ya en la escalera escuchamos que había sido un avión, porque algunas personas lo habían visto en CNN”.

“Tardamos una hora en bajar las escaleras”, relató Ciara Linnane. “Cuando por fin estábamos abajo vimos un montón de bomberos. Las escaleras y los pasillos estaban llenos de humo. Cuando llegamos a la recepción, la encontramos completamente destruida. Por todas partes había vidrios y agua”.

Como las demás personas, Ciara Linnane sintió pánico. Su mayor temor era que el edificio se derrumbara. “Corríamos completamente sudados por la sala de entrada”, agregó. “El edificio era muy inestable. Todos pensábamos que enseguida se iba a derrumbar”.

La directora de la oficina de AFX logró salir a tiempo del edificio junto con sus colegas. Veinte minutos después, el edificio se derrumbó.

La prensa dio a conocer hoy que una mujer irlandesa se encontraba con su hija en el avión que se estrelló justamente contra la torre donde se encontraba su hermano, quien logró sobrevivir.

Ruth McCourt, de 45 años, y su hija Juliana, de 4, habían tomado en Boston el vuelo 75 de United Airlines con destino a Los Angeles, que luego fue desviado y destruido contra la Torre Sur del complejo.

Su hermano Ronnie Clifford, que acababa de entrar en el edificio, pudo salvarse de la tragedia.

“Ver dos aviones estrellarse contra los edificios y descubrir luego que tu hermana y tu sobrina estaban en el avión es el horror absoluto”, explicó John Clifford, hermano de Ronnie, a la radio irlandesa RTE.

Clemant Lewin, un banquero, indicó que vio desde su ventana, al otro lado de la calle de las torres, cómo varias personas se lanzaban al vacío desde el piso 80. Un hombre y una mujer lo hicieron tomados de las manos.

Robert James, gerente de una tienda de artículos deportivos cerca de las torres, escuchó la explosión. Al salir vio por lo menos cinco cuerpos que caían del rascacielos.

“Parecían muñecos de trapo. Como se ve en las películas”, puntualizó.

Los socorristas presenciaron una carnicería inenarrable: trozos de cadáveres flotando en charcos de agua, mezclados con polvo y cenizas.

“Vi maletas, trozos de carne humana y ropa ensangrentada por todas partes”, declaró el voluntario Joseph Caruso. “Creí que soñaba. Nunca había visto semejante destrucción”.

“Cuando salí de mi oficina no se podía respirar”, relató el socorrista Thomas Warren. “El aire estaba lleno de humo y polvo”. Warren agregó que algunas personas con dificultades para respirar fueron pisoteadas por la multitud en su fuga. Cientos fueron cortados por las astillas de vidrio. Luego escuchó llantos, gemidos de dolor y gritos pidiendo ayuda.

A falta de autobuses, taxis y el metro, miles huían de la ciudad a pie cruzando los puentes de Brooklyn y Manhattan, algunos sollozando, muchos cubiertos de hollín y cenizas de pies a cabeza.

NUEVA YORK, 12 de septiembre (Por Julian E. Barnes, de The New York Times).— “Esto es lo más horrible que he vivido”, comentó Jim Zamparelli, de 54 años de edad. “íMiren! íOh Dios, se tiró una persona! No puedo ver, no puedo ver. No puede ser...”, exclamó. Mientras conversábamos, una de las torres se derrumba: “íEsto no puede estar pasando!”.

Al caer los edificios algunos vieron caer también varios cuerpos. “La gente comenzó a saltar del edificio en llamas”, recordó Terrance Philips, de 35 años, quien observaba desde varias calles de distancia. “Tal parece que decidieron quitarse la vida, es lo más terrible que he visto”.

En el edificio sur, Jessica Escalera, empleada de 22 años de edad de la oficina de correos del piso 39, narró que al tratar de salir del edificio corrieron hacia la escalera de emergencia: “Sólo se me ocurrió rezar, con la esperanza de seguir con vida”, añadió. Cuando por fin salió del edificio vio con terror un cadáver cortado a la mitad. Se encontraría a unas tres calles de la Torre Sur cuando ésta se derrumbó.

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