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Publicación
del jueves 13 de septiembre de 2001
Bush intenta una alianza antiterrorista
La OTAN pone su fuerza a disposición de EE.UU.
WASHINGTON, 12 de septiembre (France
Presse Presse, AP y Notimex). El presidente de Estados Unidos,
George W. Bush, anunció hoy su intención de hacer
todo lo posible para ayudar a los familiares de las víctimas
de los atentados en Nueva York y Washington, calificó de
actos de guerra a esos ataques y lanzó una campaña
para forjar una coalición internacional contra el terrorismo.
En su tercera declaración pública
después de los ataques que demolieron las torres gemelas
del World Trade Center en Nueva York, y parte del Pentágono,
la sede del Departamento de Defensa en Washington, Bush afirmó
que los deliberados y mortales ataques realizados ayer contra
nuestro país fueron, más que actos de terrorismo,
actos de guerra.
El secretario de Estado, Colin Powell, también
calificó los atentados como un acto de guerra. Se desea
aseveró que actuemos como si estuviéramos
en una guerra y vamos a hacerlo, diplomática y militarmente.
Estamos construyendo una fuerte coalición
para ir tras los responsables, pero, en un marco más amplio,
para ir contra el terrorismo donde quiera que lo encontremos en
el mundo, destacó el jefe de la diplomacia estadounidense.
En efecto, Estados Unidos se planteó comandar
una amplia coalición internacional de socios para combatir
el terrorismo y con tal propósito Bush y Powell instalaron
una red telefónica para conseguir el apoyo de los líderes
mundiales.
Bush habló con varios dirigentes, entre
ellos los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de China, Jiang
Zemin.
El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer,
precisó que Bush habló en dos ocasiones con su homólogo
ruso y que se comunicó igualmente con el presidente de Francia,
Jacques Chirac; con el primer ministro de Inglaterra, Tony Blair;
el primer ministro de Canadá, Jean Chretien, y el canciller
(jefe de gobierno) de Alemania, Gerhard Schroeder.
El portavoz agregó que Bush seguirá
comunicándose con otros gobernantes para desarrollar esta
coalición y dar un mensaje de que Estados Unidos y todos
los países que aman la libertad están unidos para
luchar contra el terrorismo.
Poco después la iniciativa diplomática
de Bush marcó su primera victoria cuando la Organización
del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) acordó invocar
la cláusula de defensa colectiva si Washington decide que
el ataque terrorista de ayer estaba comandado desde el extranjero.
En su sede en Bruselas, la alianza atlántica
decidió poner a disposición de Estados Unidos toda
su capacidad militar, en caso de que Washington la solicite.
Al término de la reunión que este
miércoles sostuvieron los embajadores de los países
miembros, el secretario general de la OTAN, George Robertson, indicó
que se aprobó la aplicación del artículo 5
del organismo.
El Consejo del Atlántico Norte acordó
que si los ataques terroristas en Estados Unidos provinieron del
exterior, tienen que ser vistos como una acción que debe
de ser cubierta por el artículo 5 del tratado, firmado en
Washington en 1949.
El artículo 5 del Tratado de Washington
establece que un ataque armado contra uno o más de los aliados
en Europa o América del Norte podría ser considerado
como un ataque contra todos, comentó Robertson.
Los aliados de la OTAN agregó
están listos para proveer la asistencia que pueda ser requerida,
como una consecuencia de estos actos de barbarismo, expresó.
Esta es la primera vez que se aplica ese artículo
en la historia de la OTAN, y corresponde a un compromiso colectivo
de defensa en un mundo sujeto a la plaga del terrorismo internacional,
agregó Robertson.
El artículo 5 del Tratado de Washington
también estipula que, de registrarse un ataque en un Estado
miembro de la OTAN, cada uno de los aliados asistirá al país
atacado de acuerdo con las medidas que juzgue necesarias, incluso
la utilización de la fuerza armada. En este caso, las
partes tomarán acciones como sea necesario, declaró
el funcionario.
Por su parte, Bush, quien habló desde la
Casa Blanca después de una reunión con su Consejo
de Seguridad Nacional, indicó que Estados Unidos se enfrenta
ahora a un enemigo diferente, y prometió que
los responsables de los atentados serán identificados y castigados.
El país añadió
se encuentra en estado de máxima alerta y los estadounidenses
deben estar conscientes de las amenazas a nuestra nación,
a nuestra forma de vida.
Será una lucha monumental del bien
contra el mal, pero el bien prevalecerá, concluyó.
Bush envió temprano al Congreso una solicitud
especial que sólo se usa en tiempos de guerra, y que le otorgará
autoridad total para gastar cuantos recursos sean necesarios a fin
de proteger la seguridad nacional.
El presidente invitó temprano a la Oficina
Oval, su despacho en la Casa Blanca, a varios legisladores, para
una demostración de unidad nacional.
Horas después, en un gesto de unidad, el
Senado adoptó por unanimidad una resolución que condena
en los términos más fuertes posibles los
atentados en Nueva York y Washington.
Al denunciar actos de cobardía y
odio, los parlamentarios apoyaron la determinación
del presidente, en estrecha consulta con el Congreso, de llevar
y castigar ante la justicia a los autores de estos ataques, así
como a quienes los planificaron.
Finalmente, se comprometieron a aumentar
los recursos para la guerra contra el terrorismo.
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